Covid y plasma: la incógnita de a quién se lo dan, cuándo y por qué

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Hay campañas institucionales para conseguir plasma de convalecientes.

Pero los pacientes internados no tienen claro si lo pueden recibir y en qué casos.

Irene Hartmann

Un hashtag difundido en estos meses fue #DonaPlasma, en alusión al plasma de convalecientes, la parte líquida de la sangre que podría tener alta concentración de anticuerpos -si el donante tuvo coronavirus-, y que es transfundible a pacientes de Covid. El eslogan que vino guiando la campaña fue “donar plasma salva vidas”. ¿Es así? ¿Cuándo se usa el plasma y qué pacientes son “candidatos” para recibir esta terapia?

La primera conclusión, tras un rodeo por varias fuentes ligadas a la salud porteña y bonaerense, es que el tema entusiasma o incomoda.

Del lado de los expertos que trabajan en la búsqueda de donantes y en la selección de plasma “útil” (tarea nada sencilla, ya que alrededor del 25% de los donantes tienen la concentración de anticuerpos requerida), obviamente se promueve la concientización para sumar más donantes.

Sin embargo, otros, como por ejemplo un destacado infectólogo del sector público que pidió no ser nombrado, anteponen sus “peros”: no tanto por la utilidad del plasma (que, hay que destacar, se encuentra en revisión) sino por lo que consideran una campaña “inflada” desde 2020, cuando todavía no había resultados concretos sobre esta terapia.

O sea que para los más críticos el problema no es la estrategia en sí (que se usa desde hace décadas para paliar afecciones como la fiebre hemorrágica) sino el lanzamiento, sin un sustento científico claro, de una promesa de cura, como si con ella se hubiera querido dar un mensaje ligado a la gestión nacional de la pandemia.

Otros, en el medio, matizan: sin negar la utilidad de esta terapia para casos puntuales, explican que “el plasma no es la panacea”, algo que, sugieren, sería bueno aclarar en la comunicación, ya que muchos familiares de pacientes hospitalizados terminan reclamando este tratamiento, ignorando para quiénes es realmente efectivo.
Sustento

Sin contar las casi 40 investigaciones (la mayoría en fase 2) que siguen el tema plasma de convalecientes en Estados Unidos (país que, como Argentina, autorizó su uso de emergencia, un dato que no es menor, dada la reputación internacional de la FDA), hay algunas investigaciones locales que vale la pena mencionar.

Patricia Epstein, jefa división del banco sangre del Hospital Durand, recordó que “ensayos nacionales e internacionales demostraron que la utilización del plasma no tiene más riesgo que el plasma que la transfusión fresco congelado que se usa habitualmente para, por ejemplo, sumar factores de coagulación. La transfusión de plasma es segura. Lo que está en revisión es qué tan beneficioso es para los enfermos de Covid”.

“En Argentina hay cuatro estudios grandes: uno de la provincia de Buenos Aires, que tomó una sola rama, al principio sin demasiado chequeo en el tema de los títulos (la concentración de anticuerpos), pero mostraron que había un beneficio en su utilización, en forma indiscriminada. Otro es del Hospital Italiano, estudio de doble ciego en pacientes graves, donde quedó demostrado que no había una mejoría significativa en esos pacientes”, repasó.

“El otro (siguió) fue de Fundación Infant, liderado por Fernando Polack, que usó plasma de convalecientes en pacientes mayores de 65 años, con y sin comorbilidades, en etapa temprana de la enfermedad. Ellos evidenciaron que si usaban plasma con altos títulos de anticuerpos antes de las 72 horas desde el comienzo de los síntomas, la diferencia en la evolución de los pacientes era notable y significativamente diferente”.
La presentación del estudio liderado por Fernando Polack, sobre la eficacia del plasma de convalecientes en pacientes de coronavirus. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

La presentación del estudio liderado por Fernando Polack, sobre la eficacia del plasma de convalecientes en pacientes de coronavirus. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Finalmente, contó: “El otro trabajo con un número importante de participantes es un ensayo hecho por nosotros, en el Hospital Durand. Estamos haciendo el informe final. Lo único que se puede decir ahora, en forma preliminar, es que usar dos dosis de plasma no mejora los resultados en pacientes graves”.
Detección temprana

Soledad González, infectóloga y asesora del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, es una de las autoras de un estudio observacional de febrero de este año, sobre 4.719 pacientes que habían recibido plasma de convalecientes.

Según contó a Clarín, se analizó si el tiempo de administración influenciaba en la evolución de la mortalidad. En la administración temprana, dentro de las primeras 72 horas tras el ingreso de los pacientes al hospital, se observó una reducción del 60% de la mortalidad, en comparación a los pacientes a los que se les había transfundido plasma luego de 7 días”.

De este tema también opinó Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del CEMIC, miembro del comité científico de Vacunar y uno de los asesores del Gobierno en la pandemia: “Tuvimos un gran entusiasmo inicial con la idea de que a pacientes recuperados de Covid les podías sacar plasma con anticuerpos y se lo dabas a otras personas. Lo empezamos a usar en personas graves y llegamos a la conclusión de que esta terapia era útil antes de que la persona llegara a necesitar asistencia mecánica respiratoria”.

“Varios papers mostraron que en personas graves no es útil. Y un importante estudio publicado en The New English Journal of Medicine mostró que en pacientes mayores de 65 años, pero más especialmente en mayores de 75, siempre que estuvieran dentro de las 72 horas de iniciados los síntomas de Covid, se evitaban las formas graves en un 50%. Es decir que el plasma sirve cuando el virus recién se está multiplicando en el organismo”, subrayó.

En CEMIC, dijo, "se contempla administrar plasma si el paciente está dentro de los primeros tres días desde el inicio de síntomas y tiene más de 75 años, siempre que la saturación de oxígeno sea superior al 93%, que es lo que se vio en el estudio inglés. Además lo usamos con otros pacientes, aunque sean más jóvenes, si tienen inmunocompromiso”.
Lucidez

Es evidente que, en pacientes con factores de riesgo y en mayores de 75 años, aprovechar esta terapia depende del tiempo. La lucidez de consultar ante el primer síntoma es clave. Sin embargo, todo termina pendiendo de la recomendación del médico a cargo del caso.

Así lo explicó Epstein, y también Alejandra De Bonis, directora asistencial del Centro Regional La Plata, uno de los cinco que tiene el Instituto de Hemoterapia en la provincia de Buenos Aires.

Ambas remarcaron algo lógico: la decisión de administrar, por ejemplo, corticoides o plasma a un paciente, depende de la evaluación clínica del caso. Obviamente excede el deseo del paciente o de sus familiares.

Además, influye donde está uno. Si bien no se puede generalizar, algunos jefes de servicio consultados explicaron que los centros de salud porteños contemplan el uso de plasma para pacientes mayores de 75 años con enfermedad leve, que estén dentro de los tres días de iniciados los síntomas. Además, a los más jóvenes con enfermedad leve, si tienen factores de riesgo.

Pero De Bonis explicó que en Provincia el criterio es un poco más amplio: incluye, además de las anteriores, a personas de cualquier edad con enfermedad moderada, si tienen comorbilidades y están dentro de los 7 días de iniciados los síntomas.

En cualquier caso, los “buenos candidatos” para el plasma son acotados, una de las razones por las que habría bajado la demanda de esta sustancia en la segunda ola.

Según De Bonis, “en septiembre-octubre hubo un pico máximo de transfusiones, con unos 120 pedidos diarios de plasma. Luego cayó la demanda en el verano y ahora no llega a 30 pedidos por día. Tendríamos que tener 200, pero hay mucha gente grave, las terapias están saturadas y pareciera que los pacientes llegan al hospital con más complicación clínica. Ahí ya no se puede usar”.

Para Bonvehí, muchas cosas cambiaron desde la primera ola: “Creo que hay dos motivos que explican la menor demanda de plasma. La indicación está muy restringida, en base a la evidencia científica. Además, muchas personas con síntomas leves que tal vez podrían ser candidatos, no llegan a internarse a tiempo. Pero creo que pesa más lo primero”.

PS
CLARIN

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