Coronavirus: por qué se habla de “meseta” y qué pasará con la curva de casos

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En casi todas las provincias hay una mayor incidencia, pero una razón menor. El efecto “desaceleración”.

“Primero decían 'Fue el velorio de Maradona'. Después, 'Fue la marcha por el aborto', Ahora, 'Fue Semana Santa'. No es así”. Jorge Aliaga, físico, meticuloso seguidor de las curvas de la pandemia, repasaba las causas y consecuencias de la segunda ola de coronavirus. Qué provincias están peor y por qué si los casos claramente suben, se empieza a escuchar que hay una “desaceleración” o “amesetamiento”. ¿Sube o baja la curva de contagios? Y lo más importante, ¿pasamos el pico?

Lo último nadie se animaría a afirmarlo todavía. “Lo lógico sería decir que estamos muy mal, pero 'menos peor' que antes, situación que se ve en la mayoría de las provincias”, definió Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y actual secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham.

El “menos mal” tiene sus matices. De un lado están CABA y la provincia de Buenos Aires junto con San Luis y La Pampa, las zonas que más preocupan ahora. Del otro, el resto de las jurisdicciones, distribuidas en un degradé que termina, en el mejor de los casos, en La Rioja, Corrientes y Misiones, cuyas cifras son más “amables”, y su "semáforo Covid", menos alarmante.

Lo del semáforo no es una metáfora. En enero, el Gobierno informó que en adelante entendería el riesgo epidemiológico según si era “alto”, “medio” o “bajo”, a partir de dos variables (que se detallarán debajo).

Pero por más que uno se apoye en la dimensión cuantitativa, no es tan fácil determinar qué vendrá. En medio de una preocupante tensión hospitalaria, nos encontramos frente a un camino que se bifurca.
Montaña rusa

Soledad Retamar, especialista entrerriana en Ciencias de la Computación, docente e investigadora de la Universidad Tecnológica Nacional, lo explicó con claridad: “Hace 10 días, a nivel nacional crecíamos semanalmente entre 40% y 60%. Hoy los casos crecen un 5% y hasta un poquito menos. O sea, el alza de la curva continúa, pero es mucho menor que antes y por eso se ve más estabilidad. Algunos lo llaman 'amesetamiento'”.

Otros, “desaceleración... es como si uno viniera a gran velocidad y en lugar de frenar de golpe, levantara el pie del acelerador. Sigue avanzando, pero la velocidad va disminuyendo”, comparó.

Los expertos miran especialmente el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), San Luis y La Pampa a partir de las dos variables que pondera el Gobierno.

Por un lado, la incidencia, es decir, cuántos contagios se registran por cada 100.000 habitantes a lo largo de 14 días, un parámetro que básicamente informa cuán probable es que una persona se tope con algún infectado en su propia ciudad. Por otro, la razón de casos, variable que permite leer la evolución de la incidencia cada dos semanas.

La paradoja para los no expertos en matemática es que, si uno compara la semana que terminó el domingo 25 de abril con la inmediatamente anterior, casi todas las provincias tienen mayor incidencia de casos. Sin embargo, casi todas muestran una razón de casos menor.

La curva sube, pero sube menos abruptamente.

Riesgo epidemiológico: las dos variables que mira el Gobierno

La incidencia (los casos de Covid en 14 días por 100.000 habitantes) crece en casi todo el país, pero la razón de casos (cómo evoluciona entre semanas la incidencia) tiende a bajar.

El Gobierno determinó que la incidencia de casos era preocupante si se hallaban 150 cada 100.000 habitantes en 14 días, una cifra que, sugirió Retamar “podría haberse actualizado, ya que Argentina no está en esos valores desde julio de 2020".

De hecho, dijo, "en diciembre se llegó a una incidencia nacional de 160, pero ahora es 722”. En cuanto a la razón de casos, se considera de riesgo “medio” si supera el 0,8, y “alto” si pasa el 1,20.

Las cifras a veces cansan, pero ilustran muy claramente la situación. Así, mientras la incidencia en Salta, por dar un ejemplo, es de 191, la de la ciudad de Buenos Aires es de 1.354; la bonaerense, de 934; la de La Pampa, de 877. Y la más alta del país es la de San Luis, con 1.640 casos cada 100.000 habitantes, en 14 días.

Ahora bien, en la última semana, Buenos Aires bajó su razón de casos de 2,15 a 1,46. CABA, de 1,90 a 1,44. La Pampa, de 2,18 a 1,81. E incluso San Luis, de 3,14 a 2,10.
Temor y temblor

De hecho, todas las provincias bajaron su razón de casos, salvo cuatro que habría que seguir de cerca: Chubut, que pasó de 1,42 a 1,45; Neuquén, de 1,58 a 1,66; Jujuy, 1,67 a 1,76; y con más fuerza, Formosa, cuya razón de casos pasó en una semana de 1,83 a 2,30.

Para Aliaga, estos cambios no ofrecen ningún futuro escrito de lo que vendrá. Solo evidencian la presión que ejercen dos fenómenos contra el Covid: el miedo y las medidas restrictivas.

“Por un lado, esto es efecto de la inmunidad del cagazo, tan bien definida por Roberto Etchenique. Es razonable: tenés un aumento del 200% en 15 días... no se puede sostener en el tiempo, salvo que la gente sea demasiado autista", apuntó.

En segundo lugar, dijo, "pasaron bastantes días desde la primera medida, el 31 de marzo, cuando se definió el teletrabajo por unos días para la administración pública nacional, antes de Semana Santa. Y hace tres semanas se sumó la medida de la nocturnidad, con restricciones de 0 a 6. Todavía no se ven los efectos de las restricciones que siguieron, pero ésas ya tuvieron un alcance, como se puede ver”.

Para el físico, hay un punto en que no queda otra opción que bajar lo más posible la movilidad: “Está probado en todos lados... yo no puedo decir si hay que abrir o cerrar las escuelas, pero si las abrís, hay que bajar la movilidad en otros aspectos”.

“El que mejor entendió la dinámica de la pandemia es (el ministro de Salud porteño) Fernán Quirós. Manejó el tema 'finito' para que no colapse el sistema de salud sin cerrar mucho. Ahora está asustado porque creció fuerte y rápido. Es difícil hacer la cuenta fina, como cuando manejás rápido y tenés que esquivar algo... le pifiás un poquito y te la pegás”, comparó.

En definitiva, señaló, “bajar la razón de casos es una buena señal. Pero la incidencia en el AMBA sigue siendo más grande que la semana anterior. No está mejor sino que podría haber estado peor si no se hubieran tomado las medidas que se tomaron”.

Para Retamar no es otra cosa que un “amesetamiento arriba de una montaña”, y resumió: “Con ese piso alto, podemos derrumbarnos en cualquier momento. Hay que seguir bajando la velocidad del crecimiento de contagios”.
CLARIN

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