El PJ correntino, un rompecabezas complejo que se arma contrarreloj

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El fin de semana dos referentes lan­zaron candidaturas sin aval oficial.

El interventor en la encrucijada. La oposición aguarda instrucciones.

El intendente del partido bonaerense de Hurlingham y de­legado normalizador del PJ de Corrien­tes, Juan Zabaleta, calificó como una “decisión desacerta­da” que la Provincia realice elecciones en medio de la emer­gencia sanitaria y expresó que hay que “acompañar al Gobierno” nacional que esta haciendo un “esfuerzo enorme” en el marco de la pandemia por coro­navirus. “Corrientes pretende encarar una elección provin­cial el 29 de agosto, arrancando el invier­no”, expresó.

A la falta de definiciones desde la conducción par­tidaria, se sumó un ingre­diente que complica aún más las decisiones en el pe­ronismo correntino: dos de los principales referentes, los legisladores nacionales (senador) Carlos Espínola y (diputado) José Ruiz Aragón avanzaron con postulacio­nes de cara a las elecciones de agosto. Y en este contex­to el interventor Juan Zaba­leta (asumido hace menos de un mes) hace un curso acelerado de correntinidad peronista, una identidad que difiere de la impronta nacional.

En esa tarea consume gran parte del tiempo que lleva en la provincia, que no resulta lo suficiente te­niendo en cuenta sus res­ponsabilidades como ad­ministrador comunal en la localidad de Hurlingham, en la provincia de Buenos Aires. Las reuniones se su­ceden, en agradable acción para los dirigentes locales muy afectos a este tipo de acciones políticas, pero sin llegar a acuerdos concretos de cara al compromiso elec­toral.

De hecho el oficialismo sigue en ventaja, ya que tiene en Gustavo Valdés a su referente, y solo resta la designación del compañero de formula del Gobernador. Y en ese marco la campaña está en marcha, con inau­guraciones de gestión, y la administración sostenida en el marco de la pandemia.

Es entonces que a la falta de definiciones, y al apuro impuesto desde el oficia­lismo, dos de los principa­les referentes del partido apuraron sus lanzamientos. Lo hicieron a través de las redes sociales, uno con es­quema de campaña armado y en coincidencia con dos dirigentes del PJ sin direc­tivas K (Juan Schiaretti de Córdoba y Omar Perotti de Santa Fe). Hacemos Co­rrientes de Camau Espínola es una réplica de la campa­ña de Córdoba y Santa Fe.

Por su parte, Pitín Ruiz Aragón lo hizo con la iden­tidad kirchnerista, el del Frente de Todos que llevó a Alberto Fernández a la Ro­sada, pero con la base K.

Son dos de los más rele­vantes lanzamientos de las últimas horas, sumado a lo que otros dirigentes de me­nor caudal electoral interno lo hicieron hace varios me­ses.

El peronismo, principal partido de la oposición, no logra salir de esa condición desde hace casi cincuenta años. El último gobierno de ese signo político estuvo encabezado por Julio Ro­mero en la década del 70, y desde allí no hubo refe­rentes de peso que coloca­ran a la fuerza política en condiciones serias de poder asumir el poder. Ni la ayuda de una intervención federal dura a principios de los 90 pudo consagrar a su postu­lante.

Cada dos años en el pero­nismo buscan un referente que tenga el aval de Buenos Aires, en evidente situación de sumisión a las decisio­nes centrales. Mientras el partido funcione como una sucursal, más se alejará del poder en una provincia con impronta peculiar. Y en las propuestas radica parte de esa necesidad de asumir el rol que la democracia co­rrentina reclama. Si se si­gue el libreto nacional, más lejos se estará de la Rosada local, en un marco de soli­dez oficialista, más allá de algunos escarceos internos que siempre son subsana­dos en la previa de cada elección.

El tiempo corre, las de­finiciones oficiales oposi­toras no llegan. El rompe­cabezas incluso no tendría todas las piezas
NORTE CORRIENTES

 

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