Mataron a su hermano, lo fue a despedir al cementerio y lo asesinaron

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Marcelo y Javier Procopp fueron ejecutados en menos de 48 horas en Villa Gobernador Gálvez, cerca de Rosario.

La violencia armada golpeó por partida doble a una familia de Villa Gobernador Gálvez, en las afueras de Rosario, en menos de 48 horas. Luego del crimen de un hombre de 37 años el último domingo, este martes a la mañana fueron al cementerio en busca de su hermano mayor y lo mataron a balazos frente al resto de sus parientes y amigos.

"Están todos muy asustados, temen que vayan a asesinar a otra persona", advirtió el fiscal Gastón Ávila luego de la primera inspección de la zona donde cuatro personas planificaron emboscar a la víctima.

Los agresores llegaron a bordo de dos motos antes de las 10 de la mañana. Un tirador se bajó de cada una y fueron directamente a buscar a Marcelo Daniel Procopp (45), quien intentó huir sin suerte mientras el resto de los testigos también escapaban a la carrera.

El cuerpo del hombre presentaba 13 orificios de bala. Los investigadores constataron que le dispararon al menos 12 de veces a corta distancia, aunque la cantidad de impactos que sufrió recién se conocerá mediante la autopsia en el Instituto Médico Legal (IML).

Por lo pronto, los peritos establecieron que los autores del hecho utilizaron armas de calibre 9 milímetros para luego escapar a plena luz del día.

En conferencia de prensa, Ávila comentó que tenía previsto entrevistar a Procopp este miércoles para avanzar en la investigación del crimen de su hermano Javier, quien vivía con sus padres lejos del Cementerio San Lorenzo. A este último lo acribillaron en la puerta de su casa el domingo, alrededor de las 20.

Marcelo se enteró por su madre y al día siguiente habló con medios locales sobre el episodio en Edison al 800 para negar la hipótesis de un conflicto por venta de drogas como posible móvil del hecho. Nadie imaginaba entonces que la familia volvería a ser el blanco de otro ataque a balazos.

El fiscal enfatizó que el mayor de los Procopp no había sido "testigo presencial", y consideró "poco probable" que este nuevo asesinato en Suipacha al 3000 haya sido cometido para evitar que declarara.

En este sentido, recordó que la víctima sólo había hecho una "breve exposición" ante la Policía y optó por mantener bajo reserva los indicios respecto del motivo del primer homicidio.

La secuencia que describieron los primeros testigos frente al cementerio fue tan breve como aterradora. La familia estaba esperando la llegada del cortejo fúnebre en el momento en que aparecieron los atacantes. "Nos miraban mucho y ahi empezamos a correr", citó el funcionario al repasar las pocas palabras que pudo intercambiar con algunos de sus integrantes después de la balacera.

En medio del amplio operativo policial que se montó en la zona, el cadáver quedó tendido sobre la plazoleta ubicada frente al acceso al predio en el que se iba a llevar a cabo el entierro. La ceremonia tuvo un final desgarrador y ahora la Justicia dispuso custodia para proteger al resto de los deudos mientras busca identificar a los responsables de ambos homicidios.
CLARIN

 

 

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