Manes, el eslabón perdido entre Macri y Larreta

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El neurocientífico puede ser el candidato de la UCR. Y un factor inesperado en la interna de Juntos por el Cambio.


Fernando Gonzalez
Es muy posible, si finalmente se convierte en candidato a diputado, que el factor inesperado de las próximas elecciones sea la irrupción de Facundo Manes. Ese impacto lo había logrado Cristina Kirchner hace dos años, al imponerle al peronismo la novedad de Alberto Fernández. Pero el Frente de Todos parece haber perdido la frescura de la mano trémula del Presidente. Y ahora es la oposición la que aparece sumida en un mar de confusión, la tempestad ideal para que surjan esos eslabones perdidos que nadie puede controlar.

Manes es un neurocientífico de éxito permanente ante las audiencias ávidas de discursos diferentes. Su objeto de estudio es el cerebro y dirige Ineco, una fundación que recauda fondos para la investigación médica. Sus charlas, hasta que la pandemia frenó los encuentros públicos, atraían multitudes en todos los rincones del país. Está terminando su último libro (“Ser Humanos”), y editando una serie de podcast con sus exposiciones para la plataforma digital Spotify, que bajo la consigna Renegades (Renegados), ha convocado a figuras de todo el planeta entre los que están el músico Bruce Springsteen y el ex presidente Barack Obama. Datos que sólo pueden agigantar los prejuicios de algunos dirigentes políticos que descalifican a Manes y lo acusan de tener un ego demasiado consolidado.

Manes lleva una década y media convertido en una celebridad. Era asesor ad honorem del gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal y también la frutilla del postre que la entonces gobernadora ansiaba para su lista en las elecciones de 2017. Pero las negociaciones terminaron mal. El médico nacido en la ciudad de Salto quería encabezar la boleta de Juntos por el Cambio y tener libertad para criticar en la campaña la política social, educativa y científica de Mauricio Macri. Demasiado para un proyecto que se encerraba. Quedó afuera de aquel acuerdo y la victoria de Esteban Bullrich frente a Cristina dejó a Manes en el olvido por un tiempo.

Fue la UCR, el partido al que Manes adhiere desde su juventud, la que lo rescató en las elecciones internas bonaerenses. Acompañó moralmente al dirigente Máximo Abad y sumó a su hermano Gastón como primer candidato a la Convención Nacional, con lo que el apellido Manes se imprimió en letras grandes en la boleta. El otro episodio que le abre el camino a Facundo es la postura inminente de Vidal de apartarse de la provincia que la hizo gobernadora, para preservarse hasta 2023 o competir en la Ciudad. Una decisión de impulso personal, pero incomprensible desde la política. Nadie deja un territorio conquistado con esfuerzo por la sola razón de una derrota. La figura de María Eugenia era la única que podía evitar una interna en Cambiemos. La aceptaban sin discusiones los radicales, Jorge Macri y Elisa Carrió. Su cambio de destino precipitó el descontrol en el principal distrito del país y obliga a Horacio Rodríguez Larreta a improvisar antes de poder afianzar su liderazgo.

Ahora podría haber internas opositoras en la Ciudad, donde arremete Patricia Bullrich. Y también en la Provincia, donde ni Jorge Macri ni la UCR aceptan por ahora la candidatura de Diego Santilli, el vicejefe de gobierno y ministro que Rodríguez Larreta quiere ubicar a la cabeza de la lista bonaerense. Esta semana, Manes recibió formalmente la propuesta radical de ser el primer candidato a diputado que Clarín había anticipado el domingo. El neurocientífico parece más convencido que hace cuatro años, aunque ya les transmitió dos pedidos: “Vamos todos juntos y vamos a las PASO”.

Los gestos son elocuentes, pero la historia se define recién a fines de julio. Esta semana, Manes almorzó en la casa de Elisa Carrió y viene de mantener una charla con Mauricio Macri, quien lo animó para que compita. Pensando tal vez en que la sumatoria de candidatos pueda beneficiarlo en su pulseada con Rodríguez Larreta. Pero sin detenerse en aquello que Manes reclamó hace cuatro años. Tener las manos libres para plantear un proyecto de país y criticar al mismo hombre que ahora lo alienta. Paradojas de esa galaxia en combustión permanente que es la política.
CLARIN

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Mariano Hormaechea

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