El Papa Francisco y la propiedad privada en tiempos kirchneristas

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La frase sobre que “es un derecho secundario” no es nueva en la doctrina de la Iglesia. Pero en el país se confunde en la coyuntura política.

Sergio Rubin

Como ocurre desde hace más de un siglo cuando el Papa León XIII escribió la encíclica Rerum Novarun (1891) -con la que comenzó a desarrollarse la llamada Doctrina Social de la Iglesia-, cada vez que un pontífice le adjudica una función social a la propiedad privada surgen voces que cuestionan esa posición por considerar que debilita un pilar fundamental del capitalismo y hasta promueve de alguna forma la expropiación.

Y cada vez que Francisco reitera esa posición -como ahora que dijo que es un “derecho secundario”- las críticas son todavía más fuertes, sobre todo porque se lo considera “de izquierda”, a diferencia de otros papas como Juan Pablo II. Pero ya el Papa polaco -que contribuyó a la caída del comunismo- afirmaba en su encíclica Solicitudo Rei Socialis (1987) que sobre la propiedad privada “grava una hipoteca social”.

En el caso de la Argentina, el hecho de que Francisco vuelva sobre el tema en un mensaje a la Conferencia Internacional del Trabajo que se realiza por estos días en Ginebra- está destinado a tener una mayor resonancia porque en los últimos días el presidente de la Nación criticó a los dueños de tierras improductivas y el Concejo Deliberante de Avellaneda aprobó una polémica ordenanza para expropiar terrenos.

Vamos por parte.

“Que el derecho de propiedad sea secundario, significa en primer lugar que es un derecho subordinado a una finalidad superior que es el goce de los bienes y oportunidades por parte de todos los hombres, lo cual es reconocido por el principio del destino universal de los bienes”, señala el profesor Pablo Blanco, titular de la cátedra de Doctrina Social de la UCA.

Agrega que “en segundo lugar, que no es un derecho absoluto implica lo que el Magisterio Social ya ha reconocido desde Leon XIII a Juan Pablo II y es que sobre derecho de propiedad hay una hipoteca social; y por último, supone que en tanto derecho reconocido debe ser regulado institucionalmente en su aplicación".

“Decir que el derecho de propiedad es un derecho secundario no es decir que el derecho de propiedad deba ser abolido o abogar por su colectivización, sino señalar -en línea con el Magisterio- que es un derecho que debe ser regulado y estar subordinado a alcanzar el Bien común de la sociedad”, completa.

Por lo demás, desestimó que la reiteración de los principios de la Iglesia hecha por Francisco sea para apoyar la posición del presidente de la Nación o a la ordenanza del Concejo Deliberante de Avellaneda. “Debemos dejar de ser tan autorreferenciales y pensar que cada cosa que dice o hace el Papa está relacionada con la Argentina”, afirma.

En un trabajo publicado por la Biblioteca Digital de la UCA, en 2014, el padre Gustavo Irrazábal, afirma que “la Doctrina Social de la Iglesia ha sostenido desde sus inicios la legitimidad de la propiedad privada como garantía de autonomía de la persona, señalando como camino para la justicia social su difusión, sobre todo a través del salario justo”.

“Con el tiempo ha logrado equilibrar mejor su función individual y su función social, profundizando en su carácter instrumental, ordenado a hacer efectivo un derecho anterior y más fundamental de todos los seres humanos al uso de los bienes de la tierra”, agrega Irrazábal, que es vicerrector de la prestigiosa revista católica Criterio.

De todas maneras, no parece que Francisco vaya escapar a una nueva polémica en su país. Y seguramente el kirchnerismo tratará de manipular sus dichos para su beneficio. Sea como fuere, debería tenerse en cuenta que Jorge Bergoglio ya no es más el arzobispo de Buenos Aires, sino el Papa Francisco.
CLARIN

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Mariano Hormaechea

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