El dólar por el piso, los precios por las nubes y un baño de realidad de Martín Guzmán

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Se consolida la intención del gobierno de atrasar el precio del dólar. Pero en marzo no fue suficiente para frenar la inflación.


Daniel Fernández Canedo
El Banco Central está viviendo una primavera en lo que hace a la compra de dólares.

Las que corresponden a marzo superaron los US$ 2.000 millones y en los próximos 20 días espera un nivel mayor de la mano de que la tonelada de soja sigue por encima de los US$ 500 en el mercado internacional.

Desde el fin de abril a fin de mayo, Miguel Pesce debería hacerse con una parte importante de los US$ 8.500 millones que se estima podría liquidar el agro en la presente campaña.

Ya a cuenta de esos dólares fue que el ministro Martín Guzmán anunció la desindexación del dólar oficial (hoy en $ 92,30 y a fin de año en $ 102,4, o sea que sólo subirá 11% hasta diciembre) en el intento de frenar algo la suba de los precios, especialmente de los alimentos.

La foto que dejó marzo fue mala en el arranque de la experiencia de frenar la marcha del dólar para contener la inflación: el dólar mayorista subió sólo 1,1% mientras que el aumento del costo de vida, según las consultoras privadas, habría superado 4%.

Mientras el gobierno redujo sensiblemente el ritmo de aumento del tipo de cambio (el mes previo había subido 2,6%), la inflación habría resultado superior al 3,6% de febrero.

Las subas asociadas al comienzo de las clases (colegios, útiles, indumentaria, etc.) y a los alimentos fueron los motores de lo que sería otra mala nota en materia de lucha contra la inflación.

En el gobierno están analizando medidas como ampliar el listado de precios máximos y aumentar los canales de comercialización como medio para mejorar la oferta de productos, pero la base de la estrategia sigue apoyada en retrasar al dólar.

En el ideario oficialista, que tiene como objetivo primordial ganar las elecciones legislativas de fin de año, la inflación argentina se determina grosso modo en un 60% por la evolución del dólar y el 40% por el resultado de las paritarias. O sea, que la disputa principal gira en torno a si el dólar le gana a los salarios o viceversa.

El gobierno ya definió el andarivel para esa carrera y dejó en claro su deseo de que el dólar pierda contra la inflación y el aumento de los salarios. Todo un clásico en la carrera entre variables para los años electorales.

Pero la evolución de la pandemia, la falta de vacunas y el deseo de algunos funcionarios de volver a situaciones de encierro puede cambiarlo todo y así lo habría entendido Guzmán cuando afirmó: "Hoy la economía no podría soportar un cierre de actividad estricto".
La salud y la economía

 

El dilema entre salud y economía que planteó el presidente Alberto Fernández el año pasado en el arranque de la pandemia parece superado. El shock de empobrecimiento que generó la cuarentena de 2020 es imborrable para los argentinos y además hay dudas sobre la autoridad de los funcionarios para aplicar medidas de encierro estrictas.

El primer grito lo dio Guzmán en un reportaje con CNN en Español que mostró un ministro abriéndose de las posiciones del kirchnerismo más duro respecto de la negociación con el Fondo Monetario Internacional.

Avalando los dichos de Cristina Kirchner sobre que la Argentina no tiene dólares para pagarle al FMI los US$ 44.000 millones que vencen en 2022 y 2023, el ministro tomó distancia del reclamo vicepresidencial de pedirle al organismo 20 años de plazo para pagarle la deuda.

La vicepresidenta llamó a formalizar un acuerdo con la oposición para alargar los plazos de pago de la deuda y Guzmán ratificó que el plazo máximo que establece el Fondo para sus préstamos de facilidades ampliadas es de 10 años y que eso no se modifica de la noche a la mañana.

El ministro explicó que para extender en 10 años el plazo de la deuda se requeriría el apoyo de EE.UU., China, Alemania, Japón y Francia y aseguró que lograr un cambio de los estatutos de un organismo internacional como el FMI puede llevar años y la Argentina, un país con el crédito cortado, tiene que resolver problemas inmediatos.
Guzmán se reúne con el FMI

 

La semana próxima Guzmán viajará a Europa y sus allegados dicen, textualmente, que buscará "construir entendimientos sobre lo que la Argentina necesita para estabilizar su economía".

Intentará conseguir un perdón para la deuda con el Club de París (US$2.400 millones que vencen en mayo y hay 60 días para pagarlos) y se reunirá con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, para conversar sobre un posible acuerdo para después de las elecciones de octubre o noviembre. ¿Le planteará lo de los 20 de plazo? ¿Llevará algún mensaje específico de la vicepresidenta?

El ministro tuvo una respuesta anticipada al regresar de su viaje de mediados de marzo a Washington: fue a jugar al paddle con el presidente Alberto Fernández, se sacaron una foto que subieron a twitter. Algunos analistas creen que fue un mensaje para La Cámpora. ¿ Será así?

Fue esa foto la que inspiró a los operadores del mercado a pensar que Guzmán busca tomar distancia de la cabalgata kirchnerista contra el FMI en los días previos a la definición de un aumento de capital del organismo que podría representar para la Argentina el ingreso de US$ 4.355 millones, una cifra muy preciada para lubricar la estrategia oficial de atrasar al dólar que pasó a ser el pilar principal para estabilizar el corto plazo.

Y en pandemia y con escasez de vacunas eso no es poco.
CLARIN

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