Coronavirus: récord de casos activos pero menos graves, dos de las cuatro curvas que evalúan para las restricciones

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Argentina llegó a 197 mil casos activos de Covid, una cifra inédita. Sin embargo, la ocupación de las UTI es por ahora un 38% menor que en el pico de octubre.

Hay incertidumbre por otras dos variables.

Pablo Sigal

El peligro de la pandemia no sólo se mide por la cantidad de casos de coronavirus que se suman cada día, cifras que asustan en las últimas semanas, con marcas que ya han superado los 16 mil contagios. Si bien aún no se superó el récord para 24 horas de conteo, que en el primer pico de octubre marcó más de 18 mil, el país está "más enfermo" que nunca: la cantidad de casos activos es récord.

Con el último parte del lunes, Argentina llegó a los 197.179 casos activos de Covid, una cifra inédita. Esto es un 13 por ciento más de contagios que los registrados durante el primer pico, cuando el 23 de octubre el país alcanzó los 174.369 casos registrados activos.

Desde ese momento la cantidad de altas le fue ganando la pulseada a la de contagios. Esa tendencia descendente continuó durante noviembre y el 12 de diciembre se tocó un piso de 122.077 casos activos. No fue un piso histórico, ya que en los meses anteriores a octubre hubo registros menores, obviamente, porque a su vez la cifra total de casos desde el comienzo de la pandemia era muy menor.

Fue desde ese 12 de diciembre que los nuevos contagios empezaron a ganarle otra vez la pulseada a las altas. Ya el 16 de febrero se había llegado a un total de 144.337 casos activos y el 22 de marzo ya habían trepado a 163.558.

Hubo un momento de duda, entonces, sobre la curva: por dos jornadas amagó con bajar, pero luego decidió su ascenso empecinado hasta el último día de ese mes: el 31 de marzo se llegó a 190.347 casos activos.

En los cinco primeros días de abril los contagios no pararon de crecer de manera sostenida, en una recta que parece conducir a lo inevitable: superar la barrera de los 200 mil casos activos en cuestión de días. Entre el 1° de marzo y el 1° de abril la cantidad de casos activos creció un 30 por ciento. Un salto nunca antes experimentado en esta pandemia.
La contraparte "optimista"

Sin embargo, hay un dato en paralelo que al mismo tiempo da cuenta de que este exceso de casos activos está definitivamente vinculado a los contagios de personas jóvenes, que requieren menos internaciones y terapias intensivas.

En aquel piso de casos acumulados del 12 de diciembre había 3.594 pacientes en Unidades de Terapia Intensiva. Este lunes, pese a todos los contagios activos que acumula el país, en las UTI del sistema público de salud había apenas 56 personas más: un total de 3.652.

En el pico de octubre, en cambio, el día 22 se registró un total de 5.037 camas ocupadas. Esto significa que actualmente hay un 38 por ciento menos de demanda hospitalaria de alta complejidad que en aquel momento, que es lo mismo que decir que aproximadamente uno de cada tres casos nuevos son menos graves que el año pasado.

Esta “buena noticia” se traduce también en otra cuenta: mientras en el primer pico de casos activos los internados en las UTI del sector público representaban el 2,89 por ciento del total, hoy representan bastante menos: el 1,85 por ciento.

Se podría pensar que la controlada ocupación de terapia intensiva actual está vinculada a que aún el fuerte aumento de casos no ha repercutido en esa otra curva de camas demandadas porque no ha transcurrido el tiempo necesario para que eso suceda.

No obstante, al evaluar el comportamiento de este dato durante las últimas cuatro semanas también se observa un contraste que contradice ese supuesto. Y es que pese a que en ese lapso hubo un aumento del 30 por ciento de casos activos, las UTI ocupadas pasaron de 3.485 a las actuales 3.652.

Esto quiere decir que sólo el 0,38 por ciento de los casos de Covid que se sumaron al total terminaron en unidades de terapia intensiva. Un caso cada 257. Si ponemos como ejemplo el registro de casos de este lunes, de los 13 mil contagios unos 50 terminarían ocupando una UTI.

Estas características de la segunda ola son las que, según los datos analizados, hacen que el gran caudal de contagios ahora se concentre en la población joven, más expuesta al Covid por sus actividades laborales y sociales, además de no haber tenido aún la oportunidad de ser vacunada.
La incertidumbre

Pero también hay elementos de incertidumbre. Uno es el de las variantes del Covid, algunas de ellas mucho más contagiosas y, se cree, también más virulentas. El monitoreo exhaustivo de la incidencia de esa curva es en este momento una herramienta clave para poder predecir el progreso de la pandemia.

La cuarta curva imprescindible en este análisis es la de las vacunas. En el país ya suman 56.471 los muertos. Muchas de las personas más vulnerables perdieron la vida en la primera ola. La segunda ola encuentra a gran parte de los adultos mayores en proceso de vacunación. Se espera que muchos de ellos no se contagien o, si lo hacen, cursen la enfermedad de forma leve.

Sin embargo, el ritmo en la provisión de dosis no deja de ser una incógnita. Y detrás de los adultos mayores quedará todavía, como grupo urgente a inmunizar, el que integran más de 5 millones de argentinos menores de 60 años con comorbilidades.

Este es el contexto, diferente al de la primera ola, en el que las jurisdicciones evalúan posibles restricciones de actividades para bajar el número diario de contagios. Variables de un nuevo escenario que se evalúa minuto a minuto en la toma de decisiones inminentes.

PS
CLARIN

 

 

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Mariano Hormaechea

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