La condena a Lázaro Báez: el kirchnerismo odia a los periodistas por cosas como esta

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El caso de La Ruta del Dinero K se ventiló en el programa de Jorge Lanata y fue amplificado por otros medios independientes.

En pleno gobierno de Cristina, disparó fuertes presiones al periodismo, la Justicia y la oposición.

El caso de La Ruta del Dinero K es, entre otras variables, un ejemplo de tres obsesiones que movilizan a los Kirchner y cuáles pueden ser sus verdaderas consecuencia en los hechos.

Ese trío de "fantasmas" que aceptan odiar los K son la Justicia, la oposición y el periodismo. La causa por la que fue condenado a 12 años de cárcel el socio de la vicepresidenta Cristina Fernández empezó en el programa de canal 13 PPT, de Jorge Lanata. Las primeras pruebas documentales y orales de esta trama se difundieron en televisión, en el diario Clarín y en Radio Mitre el 14 de abril del 2013.

El día después se presentó una denuncia en los tribunales redactada por Elisa Carrió y varios de sus legisladores. A las investigación sumaron después evidencias e información otros opositores, como Margarita Stolbizer, la abogada Silvina Martínez y también la diputada Graciela Ocaña, quien viajó a Uruguay, país adonde se ramificaba la historia de millones de dólares en efectivo escondidos en bolsos que viajaban de Capital Federal a Santa Cruz, o viceversa, para perderse después en paraísos fiscales y cuentas bancarias en Suiza.

El primer fiscal que avanzó en la pesquisa fue Juan José Campagnoli y su equipo liderado por Ignacio Rodríguez Varela. El expediente pasó después a ser instruido por otro fiscal que lideró las medidas de prueba, logró el testimonio de un arrepentido y procesó a quienes hoy fueron condenados, Guillermo Marijuán. El juez que aprobó todo lo actuado y también impulsó medidas hasta elevar la causa a juicio oral fue Sebastián Casanello.

El resumen de algunos de los actores de esta causa permite describir las reacciones del poder K sobre cada uno de ellos.

Si el kirchnerismo odia a parte de la prensa crítica, a un sector del Poder Judicial y a buena parte de la oposición, la causa de "La Ruta del Dinero K" es una muestra entre muchas otras de esa lógica política que envolvió al Estado y continuó trabajando con desprecio sobre esos tres factores cruciales para cualquier democracia plena.

El equipo de PPT que difundió y avanzó sobre La Ruta del Dinero K, lo mismo que muchos otros periodistas y medios que alimentaron la causa,informaron con pruebas sobre el asunto fue atacado desde el inicio por todo el aparato del Estado de la segunda presidencia de Cristina Fernández.

Se usaron medios financiados con dinero público para intentar desacreditar la historia, la reputación de los periodistas que trabajaban en esta saga, y los propios funcionarios nacionales hicieron de voceros envenenados para defender a la socia de Báez, la entonces Presidenta.

La presión para intentar minimizar la difusión de novedades, al menos con PPT, que el Gobierno K ordenó que los principales partidos de Fútbol para Todos se emitieran los domingos en la Televisión Publica en el mismo horario que el programa de Lanata. Hubo muchas más presiones, de otro estilo pero con el mismo objetivo, contra otros periodistas que avanzaban en La Ruta del Dinero K.

El relato del poder se repite aun hoy contra la prensa: "Es todo un invento", "los medios tienen interes políticos", "mienten por dinero", entre otros dislates parecidos. En esos años, el kirchnerismo hasta usó el canal de televisión estatal para buscar frenar las investigaciones o a testigos de muchas otras causas de corrupción. Los encargados de servir a sus jefes difundiendo falsedades o calumnias salían al aire en el programa 678.

El ataque a la prensa llego a tal nivel que para intentar instalar que lo difundido era trucho, el periodismo militante aseguraba que la documentación original de una empresa off shore de Baez en realidad era apenas una impresión de una web que reproducía papeles similares. El poder puede ser dañino para sus subordinados invadidos por el fanatismo.

El plan para demoler al periodismo vinculado a La Ruta del Dinero K fue ideado, impulsado y hasta tuvo de protagonista pública a la entonces presidenta Fernández.

Sus juicios por corrupción, los problemas más graves de su gestión son el indicio o quizás la explicación de por qué odia al periodismo autónomo de la política.

En su lógica, la prensa no es un sector que aporta valores positivos a la democracia. Es lo contrario. Un grupo molesto que amplifica buena parte de las revelaciones de lo que ella o sus funcionarios necesitan que nunca se conozcan.

Lo mismo con la oposición, a la que el relato K siempre involucra en complots "golpistas" sin pruebas. En boca de los voceros K, los medios son cómplices, títeres o socios de los legisladores o dirigentes que se ocupan de denunciar los actos irregulares de los gobernantes.

La realidad es más simple. No hay conspiraciones oscuras. Hay hechos que se quieren ocultar desde cargos públicos de relevancia. Y para eso se utilizan métodos persecutorios e inaceptables en democracias más desarrolladas.

Los Kirchner le aplicaron a la Justicia que siguió este caso el mismo método. Primero, a través del entonces fiscal antilavado Carlos Gonella, que intentó quitar del expediente a... ¡Lázaro Báez! La actuación del verdadero fiscal de la causa, Guillermo Marijuan, fue modélica. Enfrentó al poder y evitó la impunidad. Gonella está procesado.

Marijuan también fue atacado desde el poder. Se intentó ridiculizar su búsqueda del verdadero patrimonio de Báez. Lo encontró. Y logró que el ex asesor de Báez, Leonardo Fariña, declarase como arrepentido. El aporte de Fariña al esclarecimiento de la causa y las condenas de los Báez fue determinante y sustancial. Recibió una condena alta si se tiene en cuenta que los arrepentidos deben ser beneficiados por los jueces debido a los aportes que ayudaron a que la investigación avance.

El Gobierno K también embistió de un modo brutal contra el primer fiscal del caso, Campagnoli, a quien la Procuradora General de la Nación de la gestión de Cristina, Alejandra Gils Carbó, intentó sacar de su cargo con un juicio en su contra. Campagnoli resistió y ese jury se cayó.

Eran señales o recuerdos del futuro accionar K con la Justicia, si es que la metáfora es correcta. Los ardides legales y la búsqueda de impunidad mediante ataques de todo tipo. Algunos, graves, nunca se hicieron públicos. El cóctel de críticas múltiples de los K siempre tuvo y tiene como eje centrifugador y "culpable" al periodismo.

En días como el de este miércoles quizás se entienda por qué. El relato oficial se diluye por completo frente a una decisión judicial.

¿Lawfare?

La Ruta del Dinero K empezó a investigarse en la Justicia con Cristina Kirchner presidenta y la condena a su socio también tenía a ella al mando de la Casa Rosada.

No es un error. Sí un azar: la vice ejercía este miércoles como Presidenta, porque Alberto Fernández estaba de viaje por México.

Los Kirchner seguirán usando su poder para presionar al periodismo. Aunque no suele servirles de mucho.
CLARIN

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