Piqueteros a los súper: ¡tiembla la inflación!

PIQUETE.JPEG

En abril, el Gobierno anunció que los intendentes de la Provincia controlarían los precios.

Ahora suma a más de 20.000 integrantes de Movimientos Sociales. Pero la inflación no baja. Falta de un plan y obstinación en una estrategia que es jueguito para la tribuna.

Gonzalo Abascal

Si en estos días el Gobierno se esfuerza en dejar algo en claro, es que vigila la inflación. Pero si hay una verdad aún más comprobable, es que la inflación burla esa vigilancia y se le escapa. Sin embargo, la persistencia en el problema no asegura un cambio en la estrategia. En abril del 2020, y frente al aumento sostenido del costo de vida, el Presidente anunciaba que serían los intendentes bonaerenses los nuevos y, ahora sí, efectivos controladores de precios.

Hubo imágenes de jefes comunales con teatrales gestos de preocupación frente a las góndolas. Pasó casi un año y el índice inflacionario de enero marcó un alto 4%. ¿Fracasaron los intendentes en su esfuerzo vigilante?

Por las dudas, y para redoblar la apuesta, este mes fueron el ministro Kulfas y la secretaria de Comercio Paula Español quienes caminaron los supermercados de San Juan y Villa Crespo y se fotografiaron mirando rigurosos las etiquetas de precios cuidados.

Si el plan tropezó en su inutilidad, el Gobierno se choca con su falta de alternativas. Al contrario, refuerza su obstinación: a la tropa controladora hoy suma unos 20.000 integrantes de los movimientos Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa y Movimiento Evita con la misión de verificar costos. Es de esperar que inspectores, intendentes, ministros y piqueteros no coincidan en el mismo súper porque incluso podrían superar en número a los clientes.

Más allá de cualquier ironía, lo concreto es que en Economía no encuentran los instrumentos apropiados contra la inflación. Y frente a esa impotencia el presidente Alberto Fernández reitera una fórmula trillada y esta vez cargada de un cuestionable peso simbólico. Porque enviar piqueteros a los Supermercados es también decir que la suba de precios es un problema de “ricos contra pobres”. Y es en los hechos tercerizar una tarea que sólo corresponde al Estado.

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, intentó moderar el tono y habló de “colaboración”, pero desde los grupos activistas bajaron otra línea: “Los formadores de precios y los grandes grupos económicos (...) han decidido ir por el bolsillo de las trabajadoras y trabajadores...”, expresaron en un comunicado. En ese mensaje más que un deseo de colaborar se lee una acusación.

¿Y qué harán los piqueteros en los súper? Acaso verificar la disponibilidad de productos y el acatamiento de los Precios Cuidados, imposibilitados por falta de instrumentos técnicos de realizar una tarea más sofisticada. Lo otro es la advertencia de que “si encuentran incumplimiento promoverán un boicot contra el supermercado”, según citó el diario Página 12. Jueguito para la tribuna populista que vaya uno a saber cómo se alinea con el discurso técnico del ministro Guzmán. Misterios del Gobierno.

Lo cierto es que con una estimación mínima de 40% de inflación para este año, seguro no será la intervención de los piqueteros lo que resuelva el problema, y resulta urgente recurrir a una estrategia menos voluntarista.

En un país que en las últimas décadas ha tenido Precios Vigilados, Precios Concertados, Precios Controlados, Precios Claros, Precios Máximos y Precios Cuidados, entre otros programas, lo único que se sostuvo son los Precios Altos.

Parece un chiste, pero es un drama.
CLARIN

 

0
0
0
s2sdefault
powered by social2s

Mariano Hormaechea

© 2017 - 2021 Todos los Derechos Reservados - Diseño: IN-CO-NE