Desconfianza en la Justicia: las denuncias no garantizan el fin de la violencia

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En enero, 6 de las 31 víctimas de femicidios habían denunciado a varones violentos.

Nadie los controla, y tampoco que cumplan las medidas de protección.

Mariana Iglesias

¿Para qué sirven las estadísticas? Para entender qué pasa en una sociedad, para tomar decisiones, para dictar políticas públicas, para generar presupuestos acordes. ¿Qué pasa cuando los índices malos se estancan? Lo que queda en evidencia es que las decisiones tomadas no son las correctas, que se necesitan otras respuestas.

Las estadísticas de femicidios en Argentina llegaron tarde, recién en 2008, y de la mano de una asociación civil (La Casa del Encuentro). Después se crearon otros observatorios, hubo más mediciones y la Corte Suprema de Justicia comenzó a brindar los números oficiales. Pero los femicidios siguen igual, a un promedio de 300 por año, con una mujer asesinada cada 30 horas. Hay meses que la violencia se acrecienta y hay un femicidio diario.

Se entiende que la base de la violencia es la desigualdad estructural, y que mover esas estructuras sociales y culturales es una tarea a largo plazo que lleva su tiempo. Pero para frenar el acto más radical y extremo de la violencia de género, que son los femicidios, se debe actuar como si fuera una emergencia, porque lo es, y en eso el Poder Judicial es clave.

Pero el Poder Judicial es el que peor sigue actuando, con operadores sin ningún tipo de perspectiva de género, con empleados que siguen mandando a las mujeres de vuelta a sus casas con sus golpeadores y abusadores. Con fiscales que no investigan, con jueces que mantienen los privilegios de género, a pesar de las barbaridades de los actos cometidos.

Durante los nueve meses de aislamiento de 2020 -20 de marzo al 24 de diciembre- hubo 206 femicidios de mujeres y niñas y 6 transfemicidios. Un total de 212 asesinatos en 280 días. Sólo 25 de las víctimas habían denunciado. Desde la marcha de NiUnaMenos del 3 de junio de 2019 al año siguiente hubo 303 femicidios, sólo 40 de las víctimas habían denunciado. Cuando las muertes se hacen públicas siempre aparecen las historias de viejas violencias. En enero hubo 31 femicidios, y 6 mujeres habían denunciado. ¿Por qué tan pocas denuncias? Porque no aseguran la salvación.

Tomar la decisión de hacer una denuncia es muy compleja. Pero luego, las estadísticas muestran que parte de las mujeres que hacen denuncias también terminan muertas. Incluso las que tienen botones antipánico, cercos perimetrales, prohibición de acercamiento. Esas medidas no sirve para nada. Los botones antipánico funcionan mal, no tienen señal, se pierden, se rompen, los denunciados los rompen, las mujeres están nerviosas y no pueden defenderse. Además, un varón denunciado está más enojado, nadie lo controla y viola las medidas sin ninguna consecuencia, lo que le da más poder e impunidad.

Hoy en país se conmueve por el femicidio de Ursula en Rojas, en noviembre fue el de Paola Tacacho en Tucumán. En cinco años lo había denunciado 13 veces a Mauricio Parada Parejas. Nadie tomó en serio sus declaraciones. El juez Facundo Pisa escribió que un juicio contra Parada Parejas significaría "un dispendio jurisdiccional innecesario".

Dos meses antes, en Comodoro Rivadavia, había sido asesinada Yanina Montes, de 29 años, que había denunciado diez veces a su expareja por golpes y maltratos. Nadie la escuchó. El la mató de 86 puñaladas.

Las mujeres no se sienten protegidas por la Justicia. Y el sentimiento es verosímil porque la Justicia en realidad no las protege. Paola Córdoba había denunciado a su pareja siete veces entre 2003 y 2018 en distintas comisarías y fiscalías que la mandaron de vuelta a su casa sin hacer nada.

El 9 de marzo de 2019, Alberto Naiarettile (46 años), le dijo varias veces: "No te duermas porque si te dormís los mato a todos". Alberto no era de hablar porque sí. Paola no se durmió. Buscó dos cuchillos y lo mató de 185 puñaladas. Milagros -su hija mayor, de 18 años- la ayudó. La fiscal Silvia Bazzani González, de la UFI 23 de Malvinas Argentinas, que había archivado varias denuncias de Paola, se apuró a encarcelar a Paola y su hija.

Se les dice a las mujeres que la violencia no debe soportarse y que debe denunciarse, pero aún gran parte del Poder Judicial sigue siendo machista y retrógrado. Hasta que no haya igualdad de género la violencia no cederá. Mientras tanto, la actuación de la Justicia es clave.
CLARIN

 

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