En Formosa no hay McDonald's

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Gildo Insfrán gobierna la provincia hace 25 años.

Cuanto más crece su Estado empleador, más se extiende su muralla infranqueable.
Héctor Gambini
Gildo Insfrán sabe cómo construir murallas: su gobierno en Formosa desde hace 25 años es un dique de contención para toda expresión política que no sea él mismo. Gana las elecciones con facilidad en una provincia que cada vez es más pobre, donde el Ingreso Familiar de Emergencia acaba de llegar al 80 por ciento de los hogares y tiene la mayor tasa de mortalidad adolescente del país.

Carlos Tevez fue a jugar con Boca en 2015 y quedó impresionado: “Me impactó mucho. La pobreza es muy grande. El hotel era Las Vegas, pero salías del paredón y la gente se cagaba de hambre…”. El hambre detrás de la muralla.

Respondió un asesor: “Lavate la boca para hablar de nosotros HDP” -le dijo, con la impunidad que le da un feudo a un funcionario ignoto-, y lo llamó “villerito europeizado”. Tevez se fue a China y volvió. El asesor de Insfrán que lo insultó por opinar sigue allí.

También respondió Insfrán: “Hay pobres... Yo he estado en países desarrollados y también vi a gente revolviendo en los basureros”.

Pobres hay en todas partes, dice Insfrán, parado sobre la muralla que ahora endureció con la excusa de que tiene pocos casos de coronavirus. Los feudos son mejores con murallas.

Viene el presidente Alberto Fernández a decir que Insfrán es uno de los mejores políticos y seres humanos que conoce. Sube la muralla.

Vuelven estudiantes que se fueron a estudiar a otras provincias porque en Formosa no tenían posibilidades. Baja la muralla.

Viene la ministra Sabina Frederic a opinar que Formosa es un ejemplo. Sube la muralla.

Vuelven vecinos que se fueron a hacer tratamientos a otras provincias o a Paraguay porque en Formosa no tenían acceso a la salud. Baja la muralla.

Víctor Mallorquín, uno de ellos, muere en Chaco mientras espera en vano el permiso para volver a ver a su familia en Formosa. Sube la muralla: le dieron el permiso para volver cinco meses después de muerto.

Con los dos juzgados federales vacantes, el juez que subroga, Fernando Carbajal, autorizó los habeas corpus para que entraran formoseños varados afuera de la muralla de Insfrán. Le pidieron juicio político y en la lejana Buenos Aires lo repudió hasta el diputado ultra K Rodolfo Tahilade.

Para asistir rápido a Gildo, el Senado de Cristina le acaba de nombrar a una jueza de su gusto en una de esas vacantes.

El último juez federal local, Eduardo Valiente, se había ido diciendo: “Formosa perdió la batalla contra las drogas”. Lo hizo después de que un concejal de Insfrán fuera detenido en un campo donde había una pista de aterrizaje clandestina, dos avionetas y 700 kilos de cocaína.

El juez subrogante que ahora van a correr viene diciendo que en Formosa los casos de contrabando y narcotráfico son “el pan nuestro de cada día”.

Si la ministra de Seguridad Frederic fue a felicitar a Insfrán por su manejo sanitario. ¿Entonces será Ginés González García el que tenga que atrapar a los narcos en la Provincia?

Mientras la Corte debió obligar a Insfrán a dejar pasar a los 8.321 formoseños que quedaron afuera de la muralla, los laderos del gobernador repiten que no le perdonan que él esté siempre del lado de los humildes.

Indec, primer semestre 2020: 51,2% de los formoseños son pobres e indigentes y una de cada dos familias vive en un rancho.

El 70% del empleo en la provincia es público y Gildo ganó con el 70% de los votos, aunque una mujer acabe de perder a su bebé porque no había una ambulancia.

Cuanto más grande es el Estado empleador de Gildo, más alta se vuelve la muralla de su poder. Por eso, quizá, en Formosa no hay McDonald's.
CLARIN

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