El infierno en Salta

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“El día 17 de junio de 1821, fallecía en Salta, el General Martín Miguel de Güemes, gobernador salteño y militar que, con sus huestes, supo defender la libertad de la nueva nación que se estaba gestando.

Mucho se sabe del General Güemes, no voy a pretender ser innovador en ello, pero lo que despertó mi curiosidad son los gauchos que lo seguían, como simples campesinos, (y que) con escaso o nulo conocimiento militar pudieron hacer frente a tropas de línea, las mismas tropas que habían derrotado nada menos que al Ejército Napoleónico.

El General Güemes, desde el año 1814, había comandado un grupo de campesinos, que haciendo uso del conocimiento del terreno y de las singularidades del norte argentino, ejercían una guerra asimétrica sobre las tropas realistas bajo el mando de Joaquín de la Pezuela, llegando a obligar a las tropas del reino de España a replegarse.

El Gral. José de San Martín, quien había sido puesto al mando del Ejército del Norte, en reemplazo de Manuel Belgrano, recorrió el teatro de operaciones y vio con sus ojos el resultado del avance de las tropas leales al Rey de España. El ejército regular español dejaba a su paso saqueos y muerte, ya que veían en la población civil a enemigos, que en cualquier momento podían unirse a las tropas de Güemes.

“Los Guachos”, como se los conocía, luego llamados “Los Infernales”, fueron los que mantuvieron a raya a los realistas provenientes del Alto Perú, posibilitando con sus acciones, el paso de los Andes y la posterior liberación de Chile. Esta mística fue creciendo, el hecho que simples gauchos rurales, armados con machetes, lazos, lanzas y algunas carabina,s se alzaran en armas contra una potencia opresora.

En la Salta Colonial, como en todo el Virreinato del Río de la Plata, existían cuatro clases sociales, los Españoles que participaban de las cuestiones políticas y militares; los criollos, hijos de españoles nacidos en suelo americano, que generalmente tenían oficios pero que también participaban en las cuestiones políticas, aunque en menor medida que los españoles; los indios, que eran utilizados como mano de obra barata en las plantaciones u otras actividades rurales; y por último los negros y los zambos, que generalmente eran esclavos de las familias adineradas.

En estas últimas dos castas fue donde Güemes encontró a sus principales adeptos, entre los oprimidos y los esclavos, a quienes les dio esperanza de una tierra libre.

Al hablar del Gaucho Salteño, hablamos de personas seminómadas, de entre 15 y 45 años de edad, con gran destreza como jinetes, quienes provenían de las tierras de los grandes hacendados. Estos gauchos se destacaban en la agricultura, tan necesaria para la subsistencia y como trabajo diario, pero sobre todo, eran muy buenos jinetes y grandes trabajadores en las cuestiones de animales. Se dedicaban en gran medida a las tareas de engorde de vacunos y mulares, los que eran posteriormente vendidos al Alto Perú. Eran artesanos, pastores, arrieros o labradores. La mayoría de ellos, por no decir la totalidad, eran analfabetos, pero su conocimiento del terreno los convirtió en milicias ideales para la guerra irregular que debía de emprender Güemes. Los gauchos eran baqueanos, se podían anticipar al terreno con solo mirar la vegetación, detectaban los movimientos extraños mediante el comportamiento de los animales salvajes, iban vestidos con sus ropas de trabajo, poncho, polainas, sombrero y el infaltable guardamonte de cuero crudo, que servía para proteger de la vegetación.

Los gauchos estaban organizados en grupos de 20 o 30, al mando de un jefe, que se lo conocía como Capitán de Güemes. Muchos de estos capitanes eran estancieros adeptos a la causa patriótica, a su vez tenían comandantes militares que dependían directamente del General Güemes.

La estrategia era simple, realizaban ataques relámpago utilizando su gran destreza como jinetes y su conocimiento de las características del terreno, para de esa manera desgastar y desabastecer al ejército regular. Esta guerra de guerrillas, ya había sido utilizada con cierto éxito en la guerra napoleónica. Los españoles, ahora eran víctimas de una estrategia que ellos mismos habían usado en contra de Imperio Francés. A eso se le sumaba los ataques nocturnos, que en esa época no era utilizado por ejércitos regulares, lo que sorprendía y no dejaba lugar a organizar una defensa.

Pero el asedio al enemigo por parte de las milicias patrióticas no solamente se basaba en el combate armado, sino que se extendía a otras cuestiones. Cuando tenían conocimiento que las tropas realistas se estaban acercando, llevaban a otro sitio todo lo que el enemigo pudiera utilizar, para de esa manera dejarlo sin recursos; llevaban o destruían todo lo que sea de utilidad, caballos, forraje, alimentos, en más de una oportunidad llegaron inclusive a bloquear las acequias y secarlas, para que el Ejército del Rey no tuviera siquiera agua disponible. Estas acciones sometieron al ejército realista a una extenuante guerra de recursos que terminó por desgastar a los soldados.

La inferioridad, tanto en tropas como en elementos materiales y pertrechos de guerra, era de esa manera compensada por los patriotas. El mismo Güemes los describió así: “habitantes de toda clase de terrenos y climas y desde su tierna edad están acostumbrados a viajar en los Andes y serranías del Perú. Son hombres más cauterizados con los trabajos más ásperos y penosos”.

Estos Gauchos, sin lugar a dudas, fueron parte fundamental en la lucha por la Libertad y la Independencia de nuestro país y son la fiel muestra de la lucha emprendida para lograr el país libre que hoy tenemos.

Finalizando, los Gauchos de Güemes, simples trabajadores rurales, encontraron en su caudillo la imagen de la esperanza, de una tierra libre y como hombres de una valentía sin igual no dudaron en seguirlo”.

Aporte del Oficial Matías Joel de Jesús Castillo.

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Mariano Hormaechea

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