Tumbas sin nombre y un misterio que crece: ¿Cómo desaparecieron miles de chicos indígenas en Canadá?

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Son miles. Fueron separados de sus familias y obligados a ir a internados para ser asimilados a la cultura occidental. ¿Qué ocurrió?

El anuncio del mes pasado en Canadá de que se habían encontrado los restos de 215 niños indígenas en el predio del Internado Indio de Kamloops dejó al país conmocionado.

Las banderas de todo Canadá flamearon a media asta y surgieron homenajes improvisados consistentes en mocasines o zapatos de niños a menudo con la inscripción "215", incluso uno frente al edificio del Parlamento, en Ottawa.

"Muchos sobrevivientes, mis parientes, llevan años diciéndolo: que hubo muchas muertes, que hay muchas tumbas sin identificar", dijo Perry Bellegarde, jefe nacional de la Asamblea de las Primeras Naciones, la mayor organización indígena del país.

Se refería a los niños que fueron separados de su familia y obligados a asistir a los famosos internados de Canadá, como el de Kamloops, para asimilarlos a la cultura occidental.

"Pero nadie creyó nunca a los sobrevivientes", agregó. "Y ahora, con el descubrimiento de la fosa de Kamloops, todo es horrible, es trágico y es doloroso", remarcó.

Se calcula que 150.000 niños indígenas pasaron por las escuelas entre su apertura, alrededor de 1883, y su cierre en 1996.

Desde que asumió el cargo en 2015, el primer ministro Justin Trudeau ha priorizado la puesta en marcha de una lista de 94 acciones para conmemorar a los estudiantes y mejorar la vida de los indígenas.

Pero los líderes de comunidades originarias creen que el gobierno aún tiene un largo camino por recorrer.

El descubrimiento de las tumbas dio un nuevo impulso al debate nacional sobre cómo reparar la historia de explotación de los pueblos indígenas. Muchos se preguntan cómo pudieron terminar tantos niños en ese lugar de enterramiento.
Las investigaciones

Hace unos veinte años se iniciaron esfuerzos para encontrar restos en la escuela de Kamloops, que funcionó desde 1890 hasta fines de los años 70 y que en su momento fue la más grande de Canadá. Llegó a tener un máximo de 500 alumnos.

Los miembros de la Primera Nación Tk'emlups te Secwepemc hicieron el lúgubre descubrimiento el mes pasado tras traer un radar de penetración terrestre o georradar.

Entre los 215 cadáveres encontrados por el radar, al parecer hay uno de un niño que murió con apenas 3 años, dijo la jefa Rosanne Casimir de los Tk'emlups te Secwepemc. Todos los niños fueron enterrados hace décadas, explicó.

Casimir también señaló que preveía que se descubrirían más restos conforme se siga explorando el terreno este mes. La comunidad ahora está trabajando con la Real Policía Montada de Canadá y el servicio forense de la Columbia Británica.

El viernes, Casimir informó que los cuerpos encontrados hasta ahora parecían estar sepultados en distintos "lugares de enterramiento sin identificar que, hasta donde sabemos, tampoco están documentados".

Violencia y abusos en los internados

A fines del siglo XIX, Canadá reservó tierras para los indígenas mediante tratados a menudo dudosos, al tiempo que se apoderaba directamente de esas tierras en algunos lugares, sobre todo en la Columbia Británica.

Hacia 1883, el gobierno añadió una nueva dimensión a su explotación de los indígenas. Los niños indígenas de muchas zonas de Canadá fueron obligados a asistir a internados, a menudo alejados de sus comunidades.

En su mayoría eran administrados por iglesias y en todos ellos se prohibía el uso de las lenguas y las prácticas culturales indígenas, a menudo con violencia.

Las enfermedades y los abusos sexuales, físicos y emocionales estaban muy extendidos.

La escuela de Kamloops fue gestionada por la Iglesia Católica hasta 1969, cuando el gobierno federal se hizo cargo del sistema escolar.

Los informes de un inspector y un médico indicaban que los alumnos de Kamloops estaban a veces gravemente desnutridos.

"Genocidio cultural"

Una Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación creada por el gobierno canadiense dedicó seis años a escuchar a 6.750 testigos para documentar la historia de las escuelas.

En un informe de 2015, concluyó que el sistema era una forma de "genocidio cultural".

La comisión también reclamó un pedido de disculpas del Papa por el papel de la Iglesia Católica.

El domingo, el Papa Francisco se abstuvo de ofrecer una disculpa formal, pero dijo que "el triste descubrimiento aumenta la conciencia de los dolores y sufrimientos del pasado".
Bebés asesinados

Algunos ex alumnos declararon ante la comisión que los sacerdotes de las escuelas habían tenido hijos con alumnas indígenas y que los bebés habían sido arrebatados a sus jóvenes madres y asesinados.

En algunos casos sus cuerpos fueron arrojados a hornos. Según la comisión, muchos estudiantes también murieron a causa de enfermedades, accidentes, incendios e intentos fatales de escapar.

Las escuelas sufrieron muertes masivas cuando se propagaron en ella enfermedades infecciosas, según un informe de este año sobre los lugares de enterramiento realizado por Scott Hamilton, profesor de antropología de la Universidad Lakehead de Thunder Bay.
Las dudosas cifras del horror

Cuando un niño moría en el internado, su familia solía recibir explicaciones vagas o se le decía que simplemente se había escapado y desaparecido, según la comisión.

Cuando las escuelas reconocían la muerte de niños, hasta la década de 1960 generalmente se negaban a entregar los cuerpos a sus familias. Los restos sólo se entregaban si resultaba más barato que enterrarlos en las escuelas.

En su informe, la comisión calculó que por lo menos 4.100 alumnos habían muerto o desaparecido en los internados y exigió que el gobierno diera cuenta de todos esos niños. Sin embargo, no dijo con exactitud cuántos habían desaparecido.

Murray Sinclair, ex juez y senador que presidió la comisión, dijo en un correo electrónico la semana pasada que ahora creía que la cifra era "muy superior a 10.000".

Desde que la comisión terminó su tarea, se puso en marcha un proyecto federal para documentar el destino de los chicos que nunca volvieron con su familia tras ser enviados a los internados y que ahora en general se conocen como "los niños desaparecidos."

Hasta el momento aparecieron o se descubrieron restos en tumbas sin identificar gracias a obras en construcción o fenómenos naturales en los sitios de otras antiguas escuelas, aunque nada de la magnitud de Kamloops.

Kisha Supernant, una mujer indígena que preside el Instituto de Arqueología de las Praderas y los Pueblos Indígenas de la Universidad de Alberta, dirige equipos que utilizan georradares y otras tecnologías para buscar restos.

Hamilton dijo que la localización de los lugares de entierro a menudo es difícil debido a la deficiencia de los registros, su pérdida y la reubicación de algunas escuelas.

"Estos cementerios ahora suelen no estar identificados", dijo. "No se sabe cómo eran hace 50 o 60 años. El problema es que no se han mantenido. Una vez que se cerraron las escuelas, las propiedades a menudo se abandonaron".
¿Qué pasa ahora?

Durante un debate especial que se realizó en la Cámara de los Comunes el 1° de junio, Trudeau dijo que Canadá les había fallado a los 215 chicos cuyos restos fueron descubiertos, así como a los demás menores que nunca regresaron a sus comunidades desde los internados.

"Hoy algunos de los niños encontrados en Kamloops, y que aún no han sido encontrados en otros lugares del país, serían abuelos o bisabuelos", dijo. "No lo son, y eso es culpa de Canadá".

Trudeau dijo que el gobierno hizo caso de los pedidos de los líderes indígenas de dinero y otras ayudas para usar radares y diversas tecnologías para buscar los restos de los estudiantes en otras escuelas.

En 2019, incluyó en el presupuesto 27 millones de dólares canadienses (22,35 millones de dólares) para buscar tumbas. Pero el dinero no fue distribuido.

Bellegarde dijo que esperaba que la conmoción que siguió al descubrimiento efectuado en Kamloops llevará a Canadá a acelerar los esfuerzos para lograr la reconciliación y acabar con la discriminación y la gran brecha económica entre los indígenas y el resto del país.

"Tenemos que aprovechar esto como catalizador", dijo. "Hemos ayudado a construir este gran país y nadie se va a ir a ninguna parte. Tenemos que trabajar juntos, así que arremanguémonos y hagamos este trabajo".

Fuente: The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

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