Científicos piden cerrar fronteras con Brasil: “Dejar circular la variante de Manaos puede ser como empezar la pandemia de cero”

Un grupo de científicos y figuras reconocidas reclama en una carta al gobierno Nacional el cierre transitorio de la frontera con Brasil y demás países vecinos para evitar que la cepa de coronavirus originada en la ciudad brasileña de Manaos se propague en el país

 

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Mientras gran parte del mundo avanza con sus planes de vacunación para estabilizar la propagación del coronavirus, desde hace más de una semana Brasil se ha vuelto a convertir en el epicentro de la pandemia a nivel global. Con un ritmo de contagios y muertes alarmante, una estrategia de inoculación que no avanza, hallazgos de nuevas mutaciones del virus, y un sistema sanitario al borde del colapso, el gigante sudamericano se convirtió en un verdadero riesgo para la región, y pone en alerta al resto del mundo.

Esta mañana, alrededor de 50 científicos pusieron en circulación una carta para pedir a las autoridades el cierre transitorio de fronteras y evitar, o al menos demorar, el avance de la cepa de COVID-19 que surgió en Manaos e hizo estragos en todo Brasil. Los referentes de distintas áreas que sumaron su firma a una lista que crece consideran que la reducción de vuelos no es suficiente y piden medidas también en las fronteras terrestres y cuarentenas estrictas para quienes retornen de sitios con brotes. Si esa cepa comienza a expandirse, alertan, “puede ser como empezar una pandemia de cero y posiblemente peor”.

La última semana el promedio de casos en el país sudamericano llegó a un nivel récord: 70.593 diarios. Esto representó un incremento superior al 55% frente a la media semanal medida hace un mes. Al igual que en el balance de nuevos casos, el promedio de decesos diarios de la última semana también alcanzó un récord de 1.762 muertes. Con este alarmante repunte de casos y muertes, Brasil superó el sábado a India en número de contagios y volvió a ubicarse como el segundo país con más infectados, sólo superado por Estados Unidos. También es el segundo a nivel mundo en número de muertes. Con sus 210 millones de habitantes, Brasil acumula el 10,4% de los muertos por COVID-19 en todo el mundo, y el 9,5% del total de contagios.

“La situación en Brasil ha empeorado, con una incidencia muy alta de casos y un aumento de los incidentes de muerte en todo el país”, manifestó Michael Ryan, director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien además reconoció la preocupación que existe a nivel internacional “respecto al aumento de la transmisibilidad y letalidad” de la cepa brasileña que, según datos preliminares de algunos estudios obtenidos por la ONU, puede ser hasta dos veces más contagiosa que la variante original del coronavirus.

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Si bien los especialistas describen como alarmante “el surgimiento de variantes nuevas de SARS-CoV-2 que se caracterizan por su mayor transmisibilidad, la mayor gravedad de los cuadros clínicos que ocasionan y, particularmente, por su capacidad de evadir la inmunidad protectora que confiere tanto la previa infección, como algunas de las vacunas que actualmente se están administrando”, la preocupación central para ellos es la cepa P.1, la variante brasileña surgida en la Amazonia.

“Estamos pidiendo vuelos 0. Cancelar los vuelos que van hacia Brasil y pausar la repatriación de las personas que están allá o llevarla a cabo con una cuarentena estricta y controlada. Lo que vemos de la variante de Manaos, la variante P.1, es que no solo es más contagiosa sino que es capaz de infectar a personas que ya habían tenido coronavirus, es decir, de producir reinfecciones. Eso es lo que hace que permitir su circulación sea como arrancar una pandemia prácticamente de cero. En un contexto en donde los cuidados y las medidas de restricción son mucho menores a las del año pasado, si comenzara a circular de manera comunitaria esta variante, la velocidad de crecimiento de los casos sería espeluznante y realmente caótica”, explicó consultado por este medio Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Químicas de la UBA, y especialista en análisis de datos y bioinformático del CONICET.

Pero, ¿qué sabemos sobre la cepa brasileña? Se la empieza a conocer popularmente como “P.1” y es el linaje de una variante del coronavirus que fue detectada en Manaos, Brasil, el 4 de diciembre pasado. Está poniendo en alerta a los sistemas de vigilancia epidemiológica del mundo porque se teme la posibilidad de que aumenten los contagios y las reinfecciones con el virus. Por sus características, podría limitar la eficacia de las vacunas y de los tratamientos.

“Fue reportada originalmente el pasado 12 de enero por los equipos de Esther Sabino de la Universidad de San Pablo y Nurio Faria del Imperial College de Londres. Estudios filogenéticos y evolutivos sugieren que emergió alrededor del 6 de noviembre pasado en la ciudad de Manaos en el Estado de Amazonas, luego de un proceso denominado de ‘aceleración evolutivo’, presentando un gran número de mutaciones, especialmente en la región codificante de la proteína spike. Una actualización de ese reporte del 24 de enero aportó datos claves epidemiológicos que generaron preocupación: si bien esta variante representaba el 0% de los casos secuenciados en noviembre, en diciembre ya constituía el 52% de las muestras y en enero el 85% de los virus analizados indicando un proceso drástico de remplazo y desplazamiento del resto del virus circulante, generando la primera evidencia de una gran transmisibilidad”, dijo a Infobae Humberto Debat, investigador en virología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la provincia de Córdoba.

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Según Debat, en este momento existen en todo el mundo únicamente tres variantes que reúnen evidencia filogenéticas/genéticas, epidemiológicas y fenotípicas para clasificarlas como preocupantes, denominadas 501Y.V1 (o VOC-202012/01, detectada originalmente en Kent y derivada del linaje B.1.1.7 en Reino Unido), 501Y.V2 (o VOC 202012/02, establecida originalmente en el linaje B.1.351 en Sudáfrica) y 501Y.V3 (o VOC 202101/02, establecida originalmente en el linaje P.1 derivado de B.1.1.28 en Manaos, Brasil).

“En este sentido, en los últimos días se han sucedido una serie de publicaciones complementarias que sugieren que esta variante es entre 1.2 y 2.4 veces más transmisible, que está asociada a un aumento significativo de carga viral de los individuos infectados, que aumenta la probabilidad de reinfección de un 25 a un 60% y que está asociada a escape inmune, observado en experimentos in vitro por un lado en la disminución drástica de la capacidad de sueros de convalecientes de la primera ola de Manaos en neutralizar P.1, como así también con la disminución de la capacidad de sueros de inmunizados con la vacuna CoronaVac en neutralizar esta variante”, añadió el experto.

Y sugirió: “Sin embargo, es importante destacar que un artículo publicado en estos días y un comunicado no oficial generaron buenas expectativas: el primero sostiene que sueros de inmunizados con la vacuna desarrollada por Pfizer/Biontech son capaces de neutralizar tanto esta variante como la de Sudáfrica y Reino Unido, y el comunicado de prensa, ratificado por Mauricio Zuma del Instituto Biomedico de Fiocruz, sostiene que la vacuna desarrollada por Oxford/Astrazeneca es eficaz frente a la variante de Manaos”.

Debat sostiene que no existen reportes ni siquiera preliminares sobre la eficacia de otras vacunas frente a esta variante. “Hasta la fecha, con respecto a la información local, en la Argentina hemos detectado esta variante solo en un viajero y en un contacto estrecho de otro viajero en el consorcio PAIS (Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2), y en el Instituto Malbran otros dos casos también importados, por lo que no tenemos evidencia aun de su circulación en el país”, aseguró.

Preocupación regional

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Argentina, con más de 1.100 kilómetros de línea limítrofe, tiene una extensa frontera con Brasil. Atento a lo que ocurre del otro lado del río Iguazú, el gobierno de Alberto Fernández por el momento descartó cerrar la frontera bilateral, pero si desalentará los viajes allí. En la misma línea, Carla Vizzotti, ministra de Salud, aseguró que las autoridades endurecerán los controles a quienes provengan de Brasil. Las medidas consistirán en “alertar sobre la situación regional y desalentar a la población a que viaje a lugares donde hay nuevas variantes, donde hay riesgo individual y sanitario y trabajar muy fuerte sobre todo en el control de la vuelta”.

Pero para los científicos que difundieron la carta, eso no alcanza. “Las y los abajo firmantes solicitamos a las máximas autoridades nacionales imponer el cierre de nuestras fronteras, en particular para personas provenientes de Brasil y el control estricto tanto de las fronteras con el resto de nuestros países vecinos como de los vuelos internacionales. Este control estricto debe incluir el cumplimiento de un confinamiento obligatorio por un lapso de 14 días para todos aquellos que reingresen a nuestro país, en hoteles o centros previamente asignados a esta tarea”, plantean, ya que consideran que las cuarentenas en los domicilios no permiten garantizar su cumplimiento.

Sin embargo, respecto a la posibilidad de que la Argentina cierre las fronteras nuevamente como lo hizo el año pasado, en diálogo con Infobae la ministra consideró que no sería una medida eficaz ni suficiente en este momento. “No hay una medida que impida que pase al país. Pensar que cerrar un vuelo va a solucionar el problema es insuficiente. Estamos en contacto con expertos científicos. El tema es que si se cierran los vuelos a Brasil, se triangula por otro lado. Como nos pasó el año pasado cuando se cerraron las fronteras”, recordó.

“Lo que se está viendo en Brasil, con récord de fallecidos y demás, se ve porque la variante ya se esparció por todo el país. En Manaos, por ejemplo, entre enero y febrero de este año hubo más fallecidos por COVID-19 que en todo el 2020. Se estimaba que durante el año pasado se había infectado el 75% de la población del lugar. Hoy, la nueva variante hace que estén ocupadas más del 85% de las camas de terapia intensiva en más de 19 capitales de estado”, subrayó Quiroga.

Y concluyó: “La situación en nuestro país se puede volver dramática y caótica en muy poco tiempo. Dado todo este contexto, creemos que lo más importante es lograr demorar lo más posible el ingreso de esta variante en nuestro país de manera que podamos seguir vacunando y que esa ola de contagios pueda producirse al menos con una buena cantidad de los mayores de 60 años ya vacunados y con anticuerpos. Estamos a tiempo de demorar su impacto sobre nuestro país”.

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En este contexto, ante la consulta de Infobae, el infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, indicó: “La cepa brasilera es una gran amenaza para nuestro país. Primero por la cercanía y segundo porque no hay certeza de que la respuesta a las vacunas sea la esperada. La situación es merecedora de medidas más estrictas, al menos en forma transitoria. La frontera con Brasil es muy porosa. Sumarle esta amenaza a la lentitud con la que estamos vacunando en Argentina podría generar inconvenientes a los que nos podríamos anticipar”.

Aun así, para el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253), una decisión más acertada sería la implementación de medidas como “fortalecer los sistemas de rastreo y localización de pacientes infectados (sintomáticos y asintomáticos) y su respuesta social sanitaria”. “Cuando un país no puede acceder a buenos sistemas de rastreo y testeo, y no puede acceder -como la a Argentina- a millones de dosis de una vacuna, una de las probabilidades es cerrar las fronteras. Pero también hay que decir que los países que tuvieron éxito tras tomar esta decisión, como es el caso de Australia o Taiwán, eran islas. No es posible que una decisión como esa sea altamente eficaz en nuestro país”.

“Una herramienta que puede controlar sin ninguna duda el brote pandémico son las millones de dosis de una vacuna para poder lograr inicialmente bajar la probabilidad de muerte vacunando a los 7,4 millones de argentinos mayores de 60 años y a los 5 millones de argentinos menores de 60 años con enfermedades asociadas. Antes de esta medida, Argentina debería mejorar y fortalecer el sistema de rastreo y testeo, y conseguir rápidamente vacunas”, subrayó.

Para Debat, en definitiva, “la acumulación de evidencia que sugiere que esta variante es altamente transmisible, con gran capacidad de remplazo, asociada a evasión y escape inmune indica a las claras que prevenir su establecimiento en nuestro país podría redundar en un menor impacto de una potencial segunda ola de contagios y sus consecuencias. Así mismo, es relevante enfatizar la importancia de la vigilancia genómica como una herramienta indispensable para el seguimiento del virus circulante, la identificación de ingresos de variantes de preocupación y la detección de variantes de interés que pudieran surgir en el país”.

 

Fuente: INFOBAE

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