Desde Manaos, una familia argentina cuenta cómo vivió el pico de casos por la nueva cepa de COVID-19: “La gente corría para conseguir oxígeno”

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Radicados en la capital del Amazonas, donde se encontró una nueva cepa del coronavirus, más contagiosa y de circulación en Argentina, los Rodríguez dan testimonio del drama que se vivió en la ciudad brasileña cuando colapsó el sistema sanitario.

“El día que testeamos al personal de nuestra parrilla, más de la mitad tenía coronavirus. Cerramos el local por dos meses”, cuentan

Florencia Illbele

El 15 de enero pasado, en pleno desborde por una segunda ola de COVID-19, la familia Rodríguez decidió testear al personal de la parrilla “La vaca Negra”, que inauguraron en Manaos hace poco más de un año. El resultado los dejó perplejos. “Más de la mitad estaban infectados con COVID-19 y no presentaban síntomas”, cuentan a Infobae.

Quien toma la palabra ahora es Robin Rodríguez, el hijo mayor del argentino Claudio Daniel Rodríguez y la brasileña Joemi Silva. Desde Manaos, el joven de 31 contextualiza la situación que se está viviendo en la capital del estado de Amazonas en el que, recientemente, se encontró una nueva cepa del coronavirus, que se sospecha es más contagiosa, y que ya circula en Argentina.

El pico de casos de coronavirus en Manaos -dice Robin- fue durante los meses de enero y febrero. “Se reportaban cerca de 300 muertes por día. Yo perdí amigos, familiares de amigos y hasta docentes de la facultad”, asegura y trae a colación lo que vivió el 14 de enero, fecha en que colapsó el sistema sanitario local.

“Fue el día más triste en la historia de Manaos desde que empezó la Pandemia. Los hospitales estaban desbordados. La gente corría y hacía filas para conseguir oxígeno. Había una lista que se actualizaba cada una hora y te iba avisando dónde podías ir a buscar. Lo sé porque estuve con un amigo tratando de conseguir oxígeno para su abuela que, finalmente, falleció”, cuenta.

Al día siguiente, los Rodríguez decidieron testar a los empleados de la parrilla que, en ese momento, estaba trabajaba bajo la modalidad de delivery. Luego de enterarse de que más de la mitad del personal tenía coronavirus y no presentaba síntomas, cerraron el local.

“Lo hicimos por la seguridad de todos. El riesgo era muy alto y, si llegaba a pasar algo, no había camas disponibles en los hospitales. Lo mejor era que cada uno se quedara en su casa”, apunta Robin. El lugar volvió a abrir sus puertas dos meses después: el 24 de marzo.

“Quedamos todos muy sugestionados. Alguien que te menciona a una persona y esperás que te diga: ‘Se murió’. Así vivimos. Ahora estamos en la fase de vacunación de personas de entre 55 y 59 años. Mi papá por suerte ya tuvo su dosis”, se tranquiliza.

A la conversación se suma la Médica Psiquiatra argentina Jimena Barriviera, quien lidera la coordinación del Hospital de Campaña montado en el Estadio Pacaembú de San Pablo. Sobre la situación de Manaos, Barriviera sostiene que el colapso sanitario tuvo que ver con la nueva cepa que trajo una suba en los casos.

“Aunque todavía no hay evidencia se cree que la cepa de Manaos es mucho más contagiosa. Esto significa que se necesita mucha menos carga viral para contagiar a otros y, a su vez, que es más intensa. Es decir: aun con menos carga viral, las personas quedan más enfermas”, explica la médica Infobae.

Según Barriviera, en Brasil -que lidera la lista de los países con mayor número de casos- se están enfermando personas jóvenes y de manera grave: algo que no se veía con la cepa anterior.

“Otra de las diferencias con lo que se vivió con la primera ola de COVID-19 es que, la estadía de los pacientes en las Unidades de Terapia Intensiva es mayor. Al ser más jóvenes, pueden darle más batalla al virus, resisten más. Eso está sucediendo y fue uno de los factores que llevó al aumento del consumo de oxígeno, respiradores y, fundamentalmente, de recursos humanos. Todo el equipo de trabajo está super desgastado. Tanto física, emocional y mentalmente”, dice.

En Manaos, cuenta Robin Rodríguez, hubo un pedido formal a los medios de comunicación para que no hablen de la “cepa de Manaos”, sino de “la variante 501Y.V3 o P1”. “Fue un intento para no estigmatizar, pero se hizo muy tarde. Nadie la llama de esa manera”, dice y enseguida acota: “Antes, en el mundo nos conocían por la gaseosa. Ahora nos conocen por la nueva cepa del coronavirus”.

Robin es el mayor de los tres hijos del matrimonio Rodríguez y, como su papá es Argentino, parte de su infancia y adolescencia las pasó en nuestro país.

“Mi hermana Bruna y yo nacimos en Manaos; mi hermano menor, Germán, en Argentina porque cuando yo tenía 7 años nos fuimos a vivir allá, a Palermo. Cuando se desató la crisis, en diciembre del 2001, mis padres decidieron volver a Brasil”, apunta el joven que, en 2010, luego de cursar la carrera de Sociología en su ciudad natal, regresó a Buenos Aires por tres años para hacer un Máster en Relaciones Internacionales en la UBA.

De vuelta en Manaos, Robin decidió invertir sus ahorros para abrir una casa de empanadas a la que llamó “La Bodeguita Empanadas”. Con una estética similar a la de los bodegones de San Telmo y La Boca, inauguró el primero de dos locales el 9 de julio de 2016. Fue, dice, la culminación de un proceso que había empezado un par de años antes.

“En casa siempre comimos empanadas. Mamá aprendió a cocinarlas con la receta de mi tía abuela, la tía gringa, que las hacía caseras: desde la masa hasta el relleno. En 2014, el año en que se jugó el Mundial en Brasil, armamos una página de Facebook ‘Empanadas Joemi’ para potenciar el emprendimiento que, hasta ese momento, era pequeño porque las preparábamos en nuestro departamento”, cuenta.

Además de empanadas, los locales (ubicados en el barrio de Adrianópolis en el centro de Manaos; y otro en Ponta Negra, al sur) también ofrecen cervezas de marcas argentinas y Fernet. “Como son pequeños, nuestro fuerte es el delivery. El gusto más pedido es la carne suave, pero nuestro producto estrella es la empanada de choripán picante”, dice Robin.

A finales de 2019, más precisamente el 23 de diciembre, los Rodríguez inauguraron una parrilla “con cortes bien argentinos” a la que llamaron “La vaca negra”. Cuando dice que los cortes son “bien argentinos”, Robin no exagera. “Si acá venís a buscar Picanha, que es típico corte de carne brasileño, no lo vas a encontrar. Ofrecemos bife de chorizo, ojo de bife y achuras”, cuenta.

Tres meses después de abrir sus puertas, el 23 de marzo de 2020, decretaron el primer lockdown de Manaos y la familia tuvo que cerrar el restaurante por varios meses.

Por estos días, “La vaca negra” funciona hasta las 20 horas debido a las medidas restrictivas. “La concurrencia de la gente nos sorprendió. Por otro lado, tenemos un sector al aire libre y la mayoría de los comensales pide sentarse ahí. Por supuesto que estamos cumpliendo con todas las medidas de seguridad e higiene. Redujimos la capacidad de comensales y separamos las mesas. Creo que a partir de la semana que viene nos permiten extender el cierre dos horas más”, se despide Robin. INFOBAE

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