Vacunados, recuperados y "vírgenes": diez preguntas sobre los contagios de Covid en la segunda ola

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Clarín entrevistó al virólogo Jorge Quarleri para tratar de entender cómo es la ruta del coronavirus en el nuevo escenario 2021, con una población que ahora tiene armas desiguales frente a la pandemia.

Pablo Sigal

La segunda ola de coronavirus avanza con fuerza en la Argentina y encuentra a la población con armas desiguales ante la nueva y más compleja fase de la pandemia. Eso, junto con las variantes del Covid, diferencia este momento epidemiológico de aquel comienzo de la crisis sanitaria local, en marzo de 2020.

En el país hay actualmente más de 2,1 millones de recuperados y más de 3,3 millones de vacunados. Algunos de ellos (no se sabe cuántos) se superponen, condición que les proporcionaría un nivel de anticuerpos aún mayor. Cada vez será más frecuente cruzarse con alguien que ya tuvo Covid o que se vacunó.

Además, entre los argentinos vacunados hay más de 679 mil que recibieron las dos dosis de alguna de las vacunas disponibles, mientras el resto de los inoculados por ahora sigue sólo con la primera. Todo lo cual habla de diversas categorías de inmunizados y susceptibles ante el coronavirus.

La duda surge en cada reunión, en cada situación social. Es la incógnita de la mayoría: los que aún no estuvieron en contacto con el virus y quieren saber si aquellos que ya recibieron su dosis o cursaron la enfermedad los pueden contagiar igual.

¿Qué dice la ciencia sobre este escenario heterogéneo, en el que vacunados, convalecientes y “vírgenes” deben convivir? Clarín distrajo por un rato de su microscopio a Jorge Quarleri, bioquímico de la UBA e investigador principal del Conicet, especializado en microbiología. Le hizo diez preguntas y éstas son sus respuestas.

1- Se afirma que las personas vacunadas, pese a la inmunidad que adquieren, pueden contagiar. ¿Por qué?

- La inmunidad lograda por la inmunización activa (vacuna) tiene características particulares, considerando la forma a partir de la cual es generada. Tengamos en consideración que la vacuna se administra por vía intramuscular y desde allí "despierta" la respuesta inmune en el vacunado. Esta inmunidad involucra muy especialmente a la inmunoglobulina G (IgG). La inmunidad necesaria para que el virus que ingresa por la vía respiratoria no infecte (es decir no ingrese y no se multiplique dentro de las células del epitelio respiratorio superior e inferior) debe desarrollarse y perdurar en la mucosa respiratoria. La inmunidad lograda por la vacuna sería pobre a ese nivel (pues depende de la IgA) a pesar de los altos niveles de IgG logrados y que pueden evaluarse en sangre de los inmunizados.

2- Entre los que ya tuvieron la enfermedad y poseen anticuerpos, ¿cuál es la posibilidad de que contagien a otros?

- Aun en aquellas personas que hayan padecido Covid, la inmunidad detectable contra el virus SARS-CoV-2 en las mucosas decae con el tiempo (porque la vida media de la IgA es más corta que la IgG) y por tanto podrían recibir el virus nuevamente, tenerlo en su mucosa respiratoria, y desde allí transmitirlo a otros individuos. Sin embargo, la "memoria inmunológica" de una infección pretérita, o la generada por la vacuna, no permitiría que esa persona padezca una enfermedad severa. Por eso diferenciamos lo que significa prevenir la infección de lo que significa prevenir la enfermedad.

3- ¿Cuál sería entonces la ventaja de estar vacunado en lo que concierne a la transmisión del virus?

- Es muy importante destacar que en aquellas personas que se han vacunado la respuesta inmune lograda disminuye la chance de una "infección exitosa", es decir, de alcanzar cantidad de virus importantes en las vías aéreas y por ende, desde esas personas se disminuye la chance de transmisión. Es de esperar que la “carga viral” (cantidad de virus) en el individuo que ha sido vacunado sea mucho menor que el individuo no vacunado asintomático. Por ende, sería igualmente esperable que la chance de contagio sea mayor de un individuo no vacunado.

4- ¿Cuánto tiempo puede perdurar el virus en las mucosas sin ingresar en las células e infectar?

- No lo sabemos. Eso implicaría que el virus quede en el mucus que tapiza las células del epitelio respiratorio. Esas condiciones son “únicas”, in vivo y difíciles de reproducir en el laboratorio. Sin embargo, por temperatura y humedad, es un lugar donde el virus puede sentirse “confortable”.

5- ¿El virus puede quedarse en esa "comodidad" sin perseguir el objetivo de reproducirse?

- El virus no piensa (aunque por momentos pareciera que sí lo hace). Digo que ese confort implica que no pierda su capacidad de ser infeccioso (es decir de entrar a la célula y multiplicarse dentro de ella). En cambio, en condiciones más inhóspitas para él, pierde esa capacidad y no logra multiplicarse. Ahora bien, tengamos en cuenta que en el árbol respiratorio hay, en buena parte de él, una cobertura de mucus que tapiza las células de ese epitelio, que en su parte más alta (vías respiratorias superiores) tienen en la parte que da hacia la luz una serie de “pelitos” (cilias) cuyo movimiento constante “barre” ese mucus para limpiarlo de sustancias y elementos que nos “irritan” (allí sobreviene tos o estornudos) por lo que salen expelidas y se remueven. Ese barrido “mucociliar” se enlentece con el frío del aire que inspiramos, disminuye en los fumadores, y también se enlentece con la edad.

6- Pero si el virus choca con anticuerpos, ¿no abandona ese organismo para buscar otro objetivo vulnerable?

- Los anticuerpos sirven para “neutralizarlo”, es decir, para no permitirle al virus llegar al receptor celular que le permita entrar a la célula. Entonces en esa lucha “cuerpo a cuerpo” será importante cuántos soldados haya de cada lado y cuán eficientes sean unos y otros para evadir al “enemigo”. Esa lucha perdurará tanto tiempo como el que el virus circule.

7- ¿Entonces al Covid le da lo mismo encontrarse con alguien inmunizado que con otro que no lo está? ¿Avanza "a ciegas"?

- Definitivamente. Por eso, si disminuimos el número de personas “susceptibles” de infección, la circulación del virus caerá y con ello el contexto epidemiológico será completamente diferente. Será deseable ponerle tantos “palos en la rueda” que ya no pueda seguir rodando. Le costará mucho (ojalá que sea muy difícil) encontrar un susceptible que perderá la chance de multiplicarse.

8- Mientras tanto surgen las variantes. ¿Por qué?

- Es la contraparte de lo que venimos hablando. Hay evidencias de que las “variantes” que tanto nos preocupan se habrían originado en personas con compromiso de su respuesta inmune, donde el virus pudo multiplicarse “con alegría y sin tapujos” generando un escenario propicio para la emergencia de variantes. Allí es un campo darwiniano, donde hay variantes “más aptas” para seguir en el medio.
La proteína 'espiga' del coronavirus tiene dos componentes (mostrados en violeta y verde). Estar compuesto por dos partes lo hace 'inestable'. La mutación lo hace más estable.

La proteína 'espiga' del coronavirus tiene dos componentes (mostrados en violeta y verde). Estar compuesto por dos partes lo hace 'inestable'. La mutación lo hace más estable.

9- ¿Quiénes serían esas personas puntualmente?

- Inmunocomprometidos: personas que por una condición de base (trasplante, oncológico bajo terapia supresora, infectado con HIV, entre otras condiciones) tienen alterada la competencia de sus respuesta inmune normal. En la lucha cuerpo a cuerpo, un ejército está severamente comprometido en número y función (“pocos soldados y heridos”). El ejército del “Sars-COV-2” ganará la batalla.

10- Para cerrar, ¿cuánto se reducirían entonces las chances de que un vacunado asintomático contagie, con respecto a otro no inoculado?

- No sé si está definido. Sí sé que en un reporte que hacen los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de Atlanta, EE.UU., han publicado que la vacunación protege “en campo” contra la infección en un 90% a quienes recibieron ambas dosis de la vacuna (en este caso hablando de Pfizer y de Moderna) y en un 80% a los que recibieron una dosis, respecto de quienes no han sido vacunados. El estudio implicó 4.000 personas pertenecientes a personal de Salud que fueron seguidos durante trece semanas entre diciembre 2020 y marzo 2021.
El bioquímico de la UBA e investigador principal del Conicet Jorge Quarleri.

El bioquímico de la UBA e investigador principal del Conicet Jorge Quarleri.
Del microscopio a lo cotidiano

Las explicaciones de Quarleri intentan un acercamiento a cómo el coronavirus puede circular desde aquellas personas que están vacunadas o inmunizadas naturalmente. Hay estudios, a los que se refiere el experto, que indican una importante reducción de que eso ocurra.

Aunque las conclusiones siempre dejan una luz de incertidumbre. Los caminos del Covid siempre parecen conducir a que, mientras no se logre la "inmunidad de rebaño", la clave seguirá siendo respetar las medidas de distanciamiento, la ventilación de los ambientes y la higiene. Estemos con quienes estemos.

PS
CLARIN

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