Invasión de mosquitos: opciones, precios y consejos para protegerse sin gastar de más

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Hay gran variedad de repelentes y es clave saber elegirlos. Además, con ciertas inversiones hogareñas su uso puede reducirse al mínimo.

Martín Grosz

El primer objetivo es evitar que nos chupen la sangre, para no sentir la picazón ni exponernos a peligrosas enfermedades. El segundo objetivo, no menos importante, debería ser prevenir otro problema muy común: que los mosquitos nos succionen el dinero.

En supermercados y farmacias la industria ofrece todo tipo de productos contra estos insectos, desde cremas y aerosoles hasta espirales y tabletas. Y, pese a que algunos están en Precios Cuidados, puede ser fácil gastarse una fortuna comprando y recomprando repelentes y venenos que se acaban enseguida.

Especialmente en estos días, en los que la Ciudad sufre una invasión de los Aedes albifasciatus (molestos aunque no transmisores del dengue) y las autoridades vienen llamando a reforzar los cuidados ante los Aedes aegypti (que sí contagian esa enfermedad, además del zika y el chikungunya).

Los especialistas, sin embargo, aconsejan reducir el uso de los químicos antimosquitos al mínimo indispensable, por el bien del bolsillo y de la salud. Por un lado, eligiendo el producto más adecuado para cada situación de exposición, lo que evita malgastarlos. Por otro lado, tomando medidas efectivas para que los mosquitos no puedan llegar hasta nosotros.

Así, un "kit antimosquitos" completo e inteligente va mucho más allá de comprar una crema o un espiral. Incluye acciones y también pequeñas inversiones para adecuar la propia vivienda. ¿Cómo armarlo y cuánto puede costar? A continuación, las claves y los costos:
Empezar por casa: limpieza y barreras

El uso de repelentes puede reducirse e incluso evitarse implementando en simultáneo varias estrategias para impedir que los mosquitos se críen en nuestros hogares y accedan a los interiores.

1. Eliminar los criaderos

"La medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos, es decir, de todos los recipientes que contienen agua tanto en el interior de las casas como en sus alrededores", indica el Ministerio de Salud de la Nación.

Latas, botellas, neumáticos, trozos de plástico y lona, o bidones cortados que no se usen deben entonces quitarse cuanto antes, según la recomendación oficial. Y si no se los puede desechar, al menos hay que evitar que acumulen agua dándolos vuelta (en el caso de baldes, palanganas o tambores) o vaciándolos con frecuencia y cepillando sus bordes y paredes (en el caso de portamacetas, bebederos o piletas).

Mantener limpios y ordenados los patios, y desmalezados los jardines es otra de las pautas. Pero todo esto puede no alcanzar porque no siempre los vecinos acompañan el esfuerzo.

Además estas medidas, efectivas contra el Aedes aegypti, no impiden proliferar a mosquitos como el hoy invasor Aedes albifasciatus, capaz de reproducirse en amplios charcos de agua de lluvia, según explicó días atrás a Clarín Nicolás Schweigmann, director del grupo de estudio de mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Por eso, también sirve incorporar barreras físicas que impidan el ingreso de estos insectos al hogar.

2. Colocar mosquiteros

"La mejor medida para evitar los mosquitos dentro de lugares cerrados es el uso de mosquiteros en todas las aberturas y rejillas", enseña el Hospital Italiano de Buenos Aires en su portal de prevención del dengue.

En el caso de las puertas, las más básicas con mosquitero arrancan en $ 7.500. Pero también está la opción de sumar a la que ya tenemos, justo tapando toda la abertura, una cortina mosquitera que, como gran ventaja, funciona también estando la puerta abierta. Con cierre imantado, estas soluciones hoy cuestan entre $ 3.000 y $ 6.000, según relevó Clarín.

Para una ventana, sumar un paño corredizo a medida con mosquitero puede costar entre $ 1.500 y $ 3.000. Para rejillas, las mallas metálicas autoadhesivas más chicas (de 9x9 cm) se venden a $ 270, las medianas (13x13 cm) a $ 350 y las grandes (18x18 cm) a $ 470.

3. Protegerse con tules

Si no se puede "blindar" así el hogar, otra inversión efectiva para evitar el uso de repelentes son los tules: redes mosquiteras traslúcidas que impiden a estos insectos llegar hasta las personas que estén adentro, por ejemplo durmiendo.

Para cubrir cunas de bebés, cochecitos y "huevitos" se consiguen modelos básicos desde $ 400 y otros más sofisticados a partir de $ 1.000 o $ 1.500.

Para camas, se venden tules que se cuelgan del techo y las rodean hasta el piso, con precios que van de $ 1.500 a $ 3.000 para las de una plaza y de $ 2.000 a $ 4.000 para las de dos plazas o king size.
Repelentes e insecticidas: conocer para ahorrar

Claro que no se puede vivir envuelto en tules y muchas veces usar repelentes será clave para evitar picaduras. Por ejemplo, cuando se está al aire libre o si la casa por un descuido se llenó de mosquitos. Acá la clave será tener a mano siempre el producto más adecuado y usarlo con moderación, ya que en exceso pueden resultar dañinos.

Los repelentes "son de venta libre, pero no dejan de ser un producto que tenemos que utilizar con mucha precaución, sobre todo en los niños", advierten los especialistas del Hospital Italiano.

1. Repelentes para la piel

Aunque hay varios hechos con sustancias naturales no tóxicas (como el aceite de citronela), los que suelen venderse masivamente se basan en un químico llamado DEET, que no mata a los mosquitos sino que genera una barrera de vapor sobre la piel que los disuade de posarse para picar.

En general, cuanto mayor contenido de DEET tiene un repelente, más tiempo perdura su efecto y más costoso resulta. Como referencia, una concentración del 7% puede garantizar 2 horas de protección; una del 15%, 6 horas; y una del 25%, hasta 12 horas.

Los que duran hasta 6 horas, en aerosoles de 165 cc, se hallan en supermercados a $ 94 los Fuyi y a $ 150 los de Off!, como parte del acuerdo de Precios Cuidados. Pero, para tener la versión verde que rinde hasta 12 horas, hay que pagar $ 235. En spray, uno de 200 cc de primera marca que sirve hasta 2 horas se paga $ 238, mientras que el de 8 horas se va a $ 336.

Lo ideal para ahorrar, entonces, sería tener en casa opciones de corta y de larga duración, y usar siempre la más adecuada a cada necesidad puntual. Esto, principalmente, para evitar que se terminen derrochando en exposiciones breves los productos más duraderos (y costosos).

La guía del Italiano, en tanto, aconseja aplicar los repelentes sobre piel sana (no si tiene cortes, lesiones o irritación), sólo en las zonas expuestas (no bajo la ropa), siempre al menos 10 minutos después de ponerse el protector solar (no antes) y prefiriendo las presentaciones en crema o spray a los aerosoles (con los que es más fácil terminar respirando parte del contenido).

2. Repelentes para ambientes

Otra clásica línea de productos antimosquitos que puede ser necesario incorporar al kit son los basados en sustancias que se liberan en el ambiente para prevenir picaduras: básicamente espirales y tabletas.

Los espirales, indicados para ahuyentar mosquitos en lugares bien ventilados, se encuentran a entre $ 60 y $ 90 en cajas de 12 unidades. En tanto que las tabletas, pensadas para proteger un dormitorio por toda una noche, se venden en packs de 16 por $ 112, de 24 por $ 151 y de 28 a $ 184. En este caso, lo que se aconseja es ubicarlas a la mayor distancia posible de la cama.

En la fundación Mundo Sano, que trabaja en la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos, recomiendan recurrir a estas soluciones para prevenir picaduras. También aconsejan enfocar el uso de los repelentes en las últimas horas de la tarde y las primeras de la mañana, por ser las de mayor riesgo. Otra de las claves que brindan es usar ropa clara y que cubra brazos y piernas, especialmente si se está al aire libre.

Mejor erradicar que repeler

"Los repelentes pueden ser una gran ayuda para situaciones de exposición acotada a la presencia de mosquitos pero no pueden ser tomados como una forma de protección prolongada. Lo más efectivo a mediano y largo plazo es el control de las poblaciones de mosquitos, que se consigue a partir de lograr un control efectivo de todos los criaderos presentes en las manzanas". Esa fue la conclusión de un documento titulado "La paradoja de los repelentes" y escrito en 2016, en plena epidemia de dengue, por siete especialistas de todo el país.

Allí plantearon que, al usar una persona repelente, quizás logre no ser picada, pero como contrapartida esos mosquitos se ensañarán más con los animales y las personas desprotegidas que estén cerca. Además, citaron evidencia que sugiere que estos insectos empiezan a acostumbrarse al DEET tras su segunda exposición a ese químico, haciendo que puedan picar igual.

Insistieron, por todo esto, en que los repelentes se usen "sólo cuando es necesario". Schweigmann, biólogo experto en mosquitos y coautor de aquel trabajo, puso ahora como ejemplo su propia conducta ante la consulta de Clarín: "Yo muy pocas veces lo uso. Sólo cuando me meto en un lugar con muchos mosquitos".

Su sugerencia, para combatir verdaderamente las picaduras del Aedes aegypti, es que cada ciudadano se convierta en un "observador ambiental". Es decir, en alguien que se ocupe habitualmente de rastrear y eliminar los criaderos en su vivienda y alrededores para prevenir la proliferación.

"Si capturás mosquitos con banditas blancas en sus patas es porque hay un criadero en la manzana (a no más de 50 metros a la redonda). Buscalo, eliminalo y avisales a tus vecinos para que hagan lo mismo. La prevención debe ser a escala de manzanas", es uno de sus consejos.

MG
CLARIN

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