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Los resultados de la investigación que reúne más de 4.900 testimonios de nacimientos en el país expone preocupantes indicadores de una de las formas de violencia de género más naturalizadas y menos denunciadas. Maltrato verbal, intromisiones innecesarias y patologización en torno al embarazo y al niño/a por nacer, los más usuales.

Por Roxana Feldman (@roxifeld)

La definición más acotada y precisa sobre qué es la violencia obstétrica (V.O.) está en la Ley 26.485 contra la violencia de género. Según ésta es “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales(...)”.
Para tener datos estadísticos sobre el estado de situación en Argentina, el Observatorio expuso los resultados de la investigación realizada entre septiembre de 2015 y agosto de 2016 a 4.939 madres (la mayoría primerizas) con una edad promedio entre 27 y 28 años, lo que constituye al informe como una de las fuentes de informaciónmás importantessobre la temática.
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En esta categoría de violencia de género, coinciden las especialistas, los principales enemigos son la falta de información y la dificultad de reconocer circunstancias que se constituyen como hechos de violencia obstétrica por parte de gestantes y su entorno, lo que podría explicar por qué la mitad de las mujeres entrevistadas coincide en relatar su experiencia de parto comotraumática.

Maltrato verbal

El informe al que accedióellitoral.com.ardejó alarmantes indicadores al respecto. Por ejemplo, al momento del parto, “5 de cada 10 mujeres” fueron tratadas con sobrenombres o diminutivos como "gorda, mamita, nena", marcando una relaciónasimétricade poder entre personal médico y la madre, siendo el primero el que asume un rol predominante en la escena debido a su conocimiento científico.
En tanto, al momento de dar a luz, “5 de cada 10 mujeres” no se sintieron contenidas ni pudieron expresar sus miedos lo que, desliza el informe, explica por qué "una gran cantidad de mujeres” relatan sus experiencias de parto como “una pesadilla".

Negación de acompañamiento durante el parto

La negación de estar acompañadas durante el parto es una clara infracción a la ley que no debe ni puede justificarse ni siquiera con argumentos de falta de infraestructura o con el presunto objetivo de preservar la higiene del ámbito. Explican que dejar a la mujer sin interlocutores/as  de confianza y sin testigos de lo que acontece en su parto influye "directa e inmediatamente" sobre su salud psíquico-física en trabajo de parto, "interfiriendo negativamente" en el proceso.
Los números de la encuesta son elocuentes: “4 de cada 10 mujeres” no estuvieron acompañadas durante el parto/césarea; “a 3 de cada 10” no se les garantizó su derecho de estar acompañadas durante el proceso. En tanto, “2 de cada 10” no estuvieron sostenidas por alguien de confianza después de parir.

Intervenciones sobre la gestante y su hijo/a

El estudio expone una premisa que la Organización Mundial de la Salud sostiene desde 1985:el embarazo no es una enfermedad. Por lo tanto su patologización y las intervenciones innecesarias constituyen un tipo de V.O. que pasa muchas veces desapercibido debido a la naturalización de ciertos procedimientos utilizados con fines diversos como por ejemplo acelerar el proceso.
En este sentido, desde la mera imposición de que la mujer debe parir acostada y quedarse quieta con conexión con una vía fija al suero, determina su rol como "paciente" y deviene en riesgos comprobados como: ralentización del proceso de parto y exceso de compresión y esfuerzo en la zona posterior del periné, por citar solo algunos.
Otra vez los números son testimonios fríos: la mayoría de las encuestadas no tuvieron libertad de movimiento durante el parto, situación agravada por la imposición de tener una vía conectada a un suero no intermitente; mientras que “6 de cada 10” tuvieron monitoreo fetal continuo y el mismo número no pudo beber o comer durante el trabajo de parto.
A la vez que alarmantes, estos números también demuestran que poco más de la mitad de mujeres que sí tuvieron libertad de movimiento durante el parto tuvieron parto natural, y “1 de cada 10 cesarea”.
Esto deriva en otro análisis: el “dramático” crecimiento de cesáreas a nivel mundial que ha sido descripto por la OMS como una “epidemia” y un grave problema en materia de salud pública.
El uso médicamente justificable para esta cirugía mayor es en “1.5 de cada 10 nacimientos”. Sin embargo, la encuesta de “atención al parto/cesárea” arrojó que “4.7 de cada 10 nacimientos” fueron por cesárea y de éstas “4 de cada 10 fueron programadas”.
Asimismo la Organización Mundial de la Salud (OMS) marca como un estándar justificable para el uso de oxitocina, una hormona comúnmente utilizada para conducir y/o acelerar el trabajo de parto, entre 0.5 y 1 de cada 10 nacimientos. Sin embargo, una vez que desglosaron los resultados, se encontraron con que amás de la mitadles fue suministrada.
En todo el proceso, un índice preocupante es que “4 de cada 10 mujeres” no fueron informadas sobre la evolución del trabajo de parto, su bienestar y el de su hijo/a. Dato que se agrava, señalan, teniendo en cuenta que a “3 de cada 10 mujeres” les hicieron sentir que ellas o sus hijos/as corrían algún tipo de peligro.
En otro orden de cosas, también quedaron plasmadas las intervenciones que el personal médico realiza en el recién nacido, los cuales7 de cada 10 encuestadasadujeron desconocer y tampoco haber autorizado.

La información como camino hacia el parto respetado

La Ley de Parto Respetado N° 25.929, sancionada en 2004 y promulgada recién en 2015, establece que cuando se hace referencia al parto humanizado, se habla de “generar un espacio familiar donde la mamá y su bebé sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible”.
En la mayoría de los testimonios analizados se puso de manifiesto que opera una suerte de paradigma de supremacia del personal médico en la toma de decisiones en torno al cuerpo de la mujer gestante y su hijo/a lo que la despoja de su derecho original de decidir cómo parir.
Entidades feministas, doulas y mujeres que pregonan por partos más humanizados, remarcan que la información es clave para conocer la protección legal que cubre a la mujer gestante y los derechos que la amparan para evitar injerencias arbitrarias.

Lunes, Diciembre 10, 2018
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