Lucrecia Vásquez podría ser citada por el legislativo local, ante los reiterados pedidos de los ediles sin respuestas. Aseguran que no presentó los gastos públicos de todo 2018 y de este año solo envió un informe trimestral.

La ciudad costera de Lavalle es foco de tensión por estos días en el ámbito político institucional. El Concejo Deliberante reclama desde el año pasado los balances de gastos a la intendenta local, la ultrakirchnerista Lucrecia Vásquez.
En Lavalle, la Carta Orgánica Municipal establece que los informes de la ejecución presupuestaria y los balances de gastos deben ser presentados de forma trimestral por el Ejecutivo, pero Vásquez, al parecer, no cumple con lo establecido. Debe 4 pedidos de informes sobre ejecución presupuestaria de 2018 y, en lo que va del 2019, solo presentó un balance trimestral, de los primeros tres meses del año.

La oposición no descarta tomar medidas para intentar saber en qué y cómo se gastó el dinero del pueblo: citarla al recinto de sesiones o proceder judicialmente son las opciones.
“Hay reiterados pedidos de informes por resolución del Concejo aprobados por la mayoría (los 5 concejales)”, aseguraron fuentes confiables a La República.
“Al no tener respuesta, nos queda citarla al recinto, interpelarla o, de lo contrario, proceder judicialmente”, aseguraron.
“Los concejales exigimos los balances para poder llevar adelante nuestra función de control, pero hace caso omiso”, lamentaron.
Esta actitud de Vásquez no hace más que poner sobre la mesa las sospechas de falta de transparencia en la administración pública.

No obstante, no es la primera vez que la jefa comunal K es noticia por hechos poco ortodoxos en la función que reviste. En junio de este año ya había generado polémica. Resulta que Vásquez se presentó en un acto oficial de los bomberos voluntarios de la localidad con una remera del Frente para la Victoria (FPV).
La actitud de la camporista generó críticas en la sociedad. Politizar un cargo ejecutivo abiertamente en un acto oficial es un hecho grave y una falta de respeto a la sociedad que representa y, en este caso puntual, también a los funcionarios de las fuerzas que estuvieron presentes en el acto, como de la Prefectura Naval Argentina.
La equivocada actitud de Vásquez probablemente haya sido producto de haber estado aún desorientada, tras la derrota electoral del domingo anterior a ese acto, más otros problemas que atravesaba su administración.

Resulta que en las legislativas del 2 de junio, Lavalle, además de senadores y diputados, eligió concejales. Encuentro por Corrientes (ECO) arrasó en las dos primeras categorías, con más del 66 por ciento de los votos, mientras que el FPV apenas superó el 15 por ciento. En la categoría de concejales, al FPV, frente al que pertenece Vásquez incluso cuando ejerce la función pública, le fue un poco mejor, pero no le alcanzó. Ese domingo, llegó al 19% de los votos y ECO, al 34%.
Pero lo electoral no fue lo único que le habrá preocupado a la intendenta camporista a mediados de este año, ni mucho menos haber usado una remera de su ideología política en un acto oficial. Vásquez, por esos días, enfrentaba cuestionamientos internos sobre su gestión y, en este sentido, el mal funcionamiento del servicio de agua potable era uno los problemas centrales. La falta de mantenimiento de los equipos de bombeo generaban serios problemas en ese servicio.
LA REPUBLICA


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