Los alumnos del secundario Barrio Comunicaciones desarrollan un proyecto sustentable. Por un lado, evitan la reproducción de insectos transmisores de enfermedades y, por otro, incentivan la cultura de la huerta orgánica y familiar.

Los alumnos del 6º año Naturales del Colegio Secundario “Barrio Comunicaciones”, de Mercedes, trabajan en un proyecto sustentable con cubiertas, que luego son recicladas como maceteros para el cultivo de hortalizas o canteros de árboles. El proyecto, que busca reducir los riesgos que representan el destino final de esas cubiertas desechadas como hospedero de insectos o para quema, emerge como una alternativa que promueve el cultivo familiar y genera una cultura ambiental tanto en los educandos que lo ejecutan como un ejemplo a seguir para la comunidad en general.
Días pasados, el colegio fue preseleccionado, junto a otros cuatro establecimientos de Mercedes, en el marco de un concurso denominado “Movimiento verde”, que es organizado por la Fundación Centro de Estudios Sociales (CES) y que entregó los primeros reconocimientos en su sede con la presencia del ministro de Producción, Jorge Vara. Allí tanto la nutrida delegación de alumnos como su profesor, Pedro Agriano, recibieron un ejemplar de árbol nativo y confiaron que cuentan con grandes chances de resultar ganadores.

El proyecto, básicamente, trata varios aspectos, “ya que fue concebido con una mirada lo más integral posible”, definió Agriano, el profesor de Biología que coordina el proyecto. “Comenzamos a ejecutarlo sobre la última semana de julio y continuamos ejecutándolo. La idea es que sea sostenido en el tiempo; de esta manera, generamos hábito y se naturaliza esta forma de ver los recursos”, explicó.
Específicamente, consiste en recuperar neumáticos en desuso –habitualmente muy abundantes en gomerías y terrenos baldíos– con la finalidad principal de abrirlos de un costado, el llamado talón. Y, en la otra cara se los perfora de tal forma que no puedan volver a acumular agua en su interior.
Con eso se evita que se reproduzcan mosquitos y flebótomos, responsables de la transmisión de enfermedades tropicales endémicas como dengue, zika, chikunguña y leishmaniasis, que ponen en alerta cada temporada de primavera-verano.
El profesor explicó que una cubierta normal de un auto rodado 13/14 puede captar entre dos y cinco litros de agua de lluvia, dependiendo si esta vertical u horizontal su ubicación. De esta manera posibilita la reproducción de varios de miles de mosquitos por semana, dejando fuera de alcance cualquier acción doméstica o a nivel municipal en la lucha contra ellos. “Hasta el momento, hemos logrado reutilizas y neutralizar 100 neumáticos, donde 80 de ellos fueron utilizados para el cultivo de hortalizas y 20 para canteros de árboles que se han ido plantando en el perímetro escolar”, reflexionó el docente.
La rueda del cultivo

Más allá de que con la reutilización de cubiertas se evita que dejen de acumular agua, Agriano consideró entonces que “todavía tenemos su disposición final, que también representa un gran problema a nivel ambiental”, ya que si van a parar a los basurales son incinerados junto con la basura causando un daño irreparable a la atmósfera y la exposición que causa a la salud respiratoria de la población. “Para esto pensamos inmediatamente en su potencial como contenedor y al ocupar su espacio con tierra, que principalmente es obtenida por el compostaje de diversos materiales llamados residuos verdes que habitualmente se generan y también suelen ser descartados como basura común, generando moscas y olores indeseados, y terminan transformados en suelo o tierra totalmente cargada de microorganismos y minerales sumamente benéficos para el desarrollo vegetativo. De esta forma utilizamos para cultivar hortalizas”, explicó.
“Con esta actividad, tocamos varios puntos muy importantes para nuestra población. Como primera medida, recuperar la sana costumbre de cultivar hortalizas a nivel familiar, pudiendo absorber un pequeño porcentaje de la economía familiar”, comentó el docente. Y, por otro, se da la posibilidad de “acceder a una alimentación más saludable y orgánica, lejos de todos los productos de síntesis química como ser pesticidas, herbicidas, nematicidas, fungicidas que transformaron nuestros alimentos en dosis de venenos que ingerimos molécula a molécula causando miles de afecciones ya demostradas en la población general”, reflexionó.
LA REPUBLICA


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