Solo votó el 30 por ciento del padrón, aunque ese porcentaje representa el 60% de los habitantes de la localidad. Se trata de un fenómeno que se explica en una razón básica: la mayoría de la gente domiciliada en el pueblo no vive allí.

Ayer en la jornada electoral quedó en evidencia que el padrón no se condice con la cantidad de personas que viven en la localidad. Si analizamos el porcentaje de los que votaron en Bonpland en relación con el padrón electoral, notamos que solo lo hizo el 30%, que sería la mitad de lo que representó la media provincial. Es el único municipio con ese porcentaje tan bajo. Pero este número constituye el 60% aproximadamente de las más de 1.100 personas que habitan allí. El resto está domiciliada ahí pero no vive en el lugar.
Una fuente local comentó a este medio que “en esta oportunidad no hubo movilización de las personas que viven en Chajarí y Federación, provincia de Entre Ríos, pero que tienen su domicilio en Bonpland, porque el municipio no elegía concejales”.
Bonpland no “jugó sus cartas” en las elecciones del domingo. Recién lo hará en octubre y ahí el escenario podría ser diferente. En ese turno el padrón tendrá incorporados a los mayores de 16 años, es decir habrá más votantes que el pasado domingo.

 

La postal de ayer dejó al desnudo este curioso caso de un pueblo donde los votantes duplican a los ciudadanos que viven en el lugar. Cada dos años aumenta su población electoral. Según los números del censo realizado por Indec, el año 2010 contaba con 1.029 habitantes, lo que representa un incremento del 34% frente a los 768 habitantes del censo anterior (2001). Sin embargo, a medida que pasan los años la gente cambia su domicilio y el padrón se va agrandando en cada elección.
El domingo estaban en condiciones de votar 2.320 personas, 900 más que en las elecciones de hace dos años. En 9 años, la localidad triplicó el número de habitantes, pero esto es ficticio, porque mucha gente está anotada ahí, pero no vive en el lugar.
Un funcionario del Registro Civil comentó a La República que le sorprendió cómo todas las semanas, hace varios meses, personas de Federación y Chajarí cambiaban su domicilio al pueblo de Bonpland. Esto hizo aumentar el padrón electoral. La mayoría de las personas anotó su nuevo domicilio en la calle an Martín sin número.
Como el trámite es declarativo y ya no es necesario presentar certificado de domicilio como ocurría antes, pasan estas cosas. El movimiento en el padrón no es ilegal si está realizado en los plazos establecidos, pero llama la atención la modalidad o “avivada” de algunos para conseguir más votos o para registrar vehículos y recaudar por patentes que en otras jurisdicciones se pagan más caras.
LA REPUBLICA


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