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El 12 de abril de 1998 comenzaba a llover copiosamente, en plena Semana Santa, sobre la segunda ciudad de la provincia. Acumularía 330 mm. de agua caída en pocas horas. Al llegar la Pascua, Goya era una palangana que estaba al borde, con el agua del rìo Paranà amenazando entrar por todas partes.

El intendente autonomista Vìctor "Pacho" Balestra pensaba en evacuar toda la ciudad y llevar la población a Colonia Carolina. En medio de ese desastre, la intrépida decisión del intendente de la Capital Raúl "Tato" Romero Feris,salvó a la ciudad en 48 horas. Luego vendría una gran lluvia en la capital, y la creacion del Centro de Refugiados de Santa Catalina.

Apenas enterado de la situación Romero Feris montó un operativo de levantamiento de defensas con máquinas, camiones y hombres de la Municipalidad de Corrientes y de la Provincia, para construir un anillo de tierra que impidió el desastre. Luego de esa acción, la desidia, la burocracia, el desinterés y la falta de ejecutividad, sólo lograron menguar la amenaza con baterias de bombas y algunos canales. Pero lo más importante, las obras de defensas de la ciudad ante una inudación por el río, aún sigue en los papeles.

Las crónicas de la época son dramáticas. Los medios nacionales como provinciales cubrieron lo que se anticipaba como una inundación histórica comparable a la de 1911 y 1965. Uno de los diarios de la Capital Federal describía lo siguiente:


"En Goya nadie recuerda una inundación como ésta. Las historias de los náufragos compiten en dramatismo con las cifras: en la zona ya hubo 7 muertos, 1500 millones perdidos en cosechas y 40 mil evacuados.
La iglesia San José, en Goya, fue convertida en un centro que ahora alberga a 120 evacuados. La mayoría ha perdido todo".

"A un chico de 14 años lo volteó el caballo en la creciente. Nadó hasta un eucalipto y se quedó aferrado al árbol durante ocho horas", cuentan. "Yo soy muy creyente, soy evangélico, y me voy a quedar acá mientras tenga víveres". Mojado, descalzo, sentado bajo una improvisada carpa de plástico que no lo cubre ni del viento ni del agua, con sus notorios 63 años de vida a cuestas, es innecesaria la declaración de principios de don Nicolás Valenzuela. Es obvio que cree en Dios y en su tierra. En la patriada no está solo, lo acompañan Luciano, uno de sus cinco hijos, sus tres perros y Pepo, un loro que parece ser el único que quiere irse. El grupo levantó su refugio sobre uno de los puentes de la ruta 24, en la localidad de Perugorría, a unos 40 kilómetros de Goya. Están sobre una de las márgenes del poco caudaloso río Corriente, ahora convertido en mar. No los amilana ni el hecho de saber que horas antes, muy cerca de allí, tres personas murieron ahogadas --ya son siete las víctimas fatales de la inundación-- cuando personal de Defensa Civil trataba de rescatarlas porque habían quedado rodeadas de agua, sin casa ni comida. Los Valenzuela y sus mascotas --"sólo las gallinas se quedaron en las casas, colgadas de un árbol como si fueran frutos", se ríe don Nicolás a pesar de todo-- ponen el pecho como "buenos correntinos" que son, aunque los que perdieron sus casas sumen ya 10.000 sólo en la provincia.

Y son centenares las historias de agua. "A un chico de 14 años lo volteó el caballo en medio de la creciente. Nadó hasta un eucalipto y se quedó aferrado al árbol durante ocho horas". Carlos Manuel Rima asegura que cuando lo rescataron "no lo podían separar del eucalipto porque estaba agarrotado por el frío". Cuando el oyente cree que ya está cubierta la cuota de drama, el relator aclara: "Y eso no es nada, lo peor es que lo estaban comiendo las hormigas y hasta le habían arrancado pedacitos de la cara, de oreja". Rima, uno de los tantos voluntarios que andan a lancha y coraje por ahí, participó en el salvataje del muchacho, que ahora está bien y fuera de peligro.

"Gente de 80 años que siempre ha vivido en la zona no recuerda ninguna inundación que pueda compararse con ésta". El que habla ahora es Bruno Lovinson hijo, supervisor de Defensa Civil de la provincia. Su padre, que tiene el mismo nombre, fue el director del ente. Todavía no hay una explicación terminante sobre las razones del desastre. En pocas horas, entre la noche del domingo pasado y la madrugada del lunes, cayeron más de 600 milímetros y comenzó el caos. Según la información que maneja la gente del lugar y especialistas que forman parte del Foro Multisectorial por la Justicia de Goya --integrado entre otros por la monja Martha Pelloni--, a la lluvia se le sumó el hecho de que cedió una represa levantada en una planta algodonera de la firma Pérez Companc. Las radios locales hablan de "la catástrofe del siglo en Corrientes".

Llegar en avión a Corrientes es comprobar que el marrón del río le gana por goleada al verde de los campos. Por la ruta 12 que lleva a Goya, a través de 230 kilómetros, hay dos ríos nuevos que flanquean el asfalto y que a cada metro se hacen más anchos y turbulentos. En la parroquia San José Obrero de Goya hay 120 evacuados. Eladia y Marta Alegre, Rita Isabel y Norma Beatriz Ortiz tienen varias cosas en común: son parientes entre sí, fueron madres solteras, parieron varios hijos y perdieron la única casa que compartían. Ahora piden que por lo menos les regalen "los colchones y las frazadas" que sólo le han sido dados, por ahora, en calidad de préstamo. Rita Ortiz reniega: "No tenemos nada".

A Eloina Ramírez no le ha ido mucho mejor. Tiene seis hijos sanos, un marido trabajador y tenía, hasta hace muy poco, una casa "modesta pero linda" cerca de la rotonda donde se juntan las rutas 12 y 23. Ayer estaba parada en ese cruce, a cinco cuadras de su domicilio de siempre, ahora alojada con sus hijos en una casilla rodante "fría como la muerte" que le han prestado. "No nos quedó nada en pie. Los muebles están destruidos, la humedad de las paredes no la vamos a sacar más y mi marido se quedó sin trabajo porque se perdió la cosecha de algodón". Eloina, para darse ánimo, piensa en voz alta: "Hay otros que están todavía peor que yo, que todavía no perdí la ilusión de poder volver de alguna manera a mi casita". Uno de esos otros es Roque Cuevas, quien está seguro de que su morada, ubicada en la periferia de Goya, "ya debe haberse derrumbado porque es de barro y caña. Y es muy viejita, sabe", cuenta como si se tratara de su madre.

* 7 los muertos desde el primer día de la inundación.

* El número de evacuados ascendió a 40 mil en toda la región, según informó la Dirección Nacional de Planeamiento y Protección Civil de la Secretaría de Seguridad Interior.

* 100 mil personas afectadas por el anegamiento de campos y caminos.

* 1500 millones de dólares es el cálculo de las pérdidas económicas por las cosechas y el ganado.

* Cerca de 30 rutas nacionales interrumpidas o cortadas, entre ellas la 12, 14, 95, 118, 123 y 155. Se cayó un puente sobre la ruta 12 y dejó prácticamente aislada la localidad correntina de Goya.

* El Ministerio del Interior destinó 5.450.000 pesos de los Aportes del Tesoro Nacional para auxiliar a las provincias inundadas.

* El Banco Nación concedió préstamos personales por un tope de 10 mil pesos a los productores afectados en Santa Fe, Corrientes y Chaco. Está negociando con los de Formosa.

El agua inunda Goya
"Si lo que se ve por televisión es patético, lo que se ve desde el aire es para llorar". En estos términos el titular del Segundo Cuerpo del Ejército, Eduardo Cabanillas, graficó la situación que se vive en las provincias del Litoral, donde las persistentes lluvias castigan toda la región.

En la plaza Mitre hoy, una placa que recuerda la ayuda recibida. Tiene fecha de diciembre de 1998 y bajo el título ­GRACIAS, ARGENTINOS! un texto destaca la solidaridad. Es el único buen recuerdo de aquellos días terribles.

La acción intrépida de Tato

Hace 20 años atrás Corrientes sufría la peor inundación de su historia. Lluvias de más de 800 mm en varias partes de su territorio, ríos crecidos y fuera de su cauce acaparaban el 80 por ciento de su superficie bajo las aguas. Fue necesario que el entonces intendente de la Capital Tato Romero Feris se pusiera al frente de la emergencia y con todos los elemntos a disposición saliera a rescatar a la gente, a hacer canalizaciones, levantar defensas y por aire, agua y tierra salvar lo que se podía.
Un Centro de Evacuados como el de Santa Catalina le costaría después la cárcel. Mediante esas acciones no murieron más personas por las inundaciones y se salvaron miles de vidas.

Había que estar en esos años en una provincia que literalmente desapareció bajo las aguas. La represa de la estancia El Oscuro se derrumbó, y desapareció bajo las aguas un poblado denominado Paso Tala, en los bordes de Perugorría.

Goya tuvo agua por dentro y por fuera. El río en su pico más alto la amenazaba desde el riacho Goya, y las aguas de la lluvia la inundaron desde los sectores altos de Colonia Carolina.

El intendente autonomista Víctor "Pacho" Balestra ordenó evacuar la ciudad cuando se rompió una de las defensas. El entonces intendente de la Capital Tato Romero Feris rápidamente se constituyó allí, y ordenó que toda la maquinaria, los camiones, excavadoras y personal municipal se dirija a Goya a salvarla.
Así, tras varias horas de trabajo, se formó un anillo de tierra con miles de cargas de camiones alrededor de la ciudad y se la salvó. Grande fue el enojo del intendente goyano por esa "invasión", pero antes de su muerte reconoció que sin esa acción decidida, Goya no hubiera soportado.
En tanto la Ruta 12 estaba cortada en dos lugares, con vacas que pasaban flotando bajo los puentes, la ruta a Mercedes y Curuzú Cuatiá cortada en varios tramos, la Ruta 14 con el agua al borde, el río Uruguay avanzaba sobre Paso de los Libres, Monte Caseros, La Cruz y Alvear.

Las pérdidas eran millonarias. Miles de personas afectadas, 4 mil sin hogar sólo en Goya. Hubo que hacer un puente aéreo permanente dia y noche, con los helicópteros del Ejército yendo y viniendo sacando gente de los techos. Se alquilaron aviones y un empresario privado puso sus helicópteros a disposición y hacían base en el aeropuerto de Goya.

Vale la pena recordar a Bruno Lovinson, el recordado Director de Defensa Civil, a quien le tocó coordinar con las autoridades militares el plan de defensa y evacuación.

Si hoy ocurriera un hecho similar, Corrientes no está tampoco preparada. La lección que nos dejó el año 1998 no fue aprendida por los gobernantes de hoy. Tal es así que Corrientes está desprotegida si llovieran tan solo 100 mm.

Ingeniero "Grillo" López
El otrora responsable de la obra pùblica de Goya, el ingeniero López recordaba hace unos años que "en el 98, Goya recibió ayuda de la Nación, y la provincia. Y señaló a “los funcionarios que han estado en Goya, desde el Comandante en Jefe del Ejercito, el Ministro del Interior. No nos olvidemos que el aeropuerto parecía uno de la guerra de Vietnam, había un montón de helicópteros, había un Hércules bajando mercadería. Si con eso decimos que no tuvimos ayuda somos bastante desagradecidos. Y algo que no le podemos negar a “Tato” (Romero Feris, ex Gobernador de la provincia) es que haya estado con la gente con su bota recorriendo las bombas, eso nadie lo puede negar. Nuestra municipalidad era chica, estamos hablando hace 20 años atrás, y bajaban funcionarios de la municipalidad de Corrientes a darnos una mano”.

Las defensas de Tato
Las defensas eran un sistema de murallas de tierra que rodeaban a la ciudad de Goya, para defenderla desde el Norte y Oeste, y evitar así el ingreso del agua del río Paraná a través del riacho Goya, y las defensas del Sur, que completaba el anillado, e impedía la inundación desde los sectores bajos del campo goyano.
Los habitantes goyanos recuerdan que en 1998, el ex gobernador Raul Romero Feris, en ese momento intendente de la Capital, acudió en auxilio de la segunda ciudad, ya cuando el ex intendente de ya Vìctor Balestra había declarado la evacuación masiva, y abandonado la lucha contra las lluvias y el Paraná que atacaban simultáneamente.
Ante esta situación, Tato Romero Feris, acudió junto al gobierno provincial que tenía a Pedro Braillard Poccard como titular, y con máquinas viales municipales mandó construir el anillado.

Con el río arriba de los 6 metros, hay mucha preocupación que sin defensas, la ciudad quede expuesta a una catástrofe peor de la que se vivió en el 98.

Durante la primera gestión de Ignacio Osella comenzó a desmantelarse la defensa norte, y los vecinos de la zona del centro no repararon en mantener las que se construyeron en el sistema frontal, lo que fue permitido por la indolencia del municipio.

La defensa Sur se desmanteló en las ultimas gestiones. Así desapareció la posibilidad de mantener segura a la ciudad mientras se construyeran las defensas definitivas, demoradas por las mezquindades políticas entre radicales y peronistas en el municipio goyano y en la Legislatura provincial.
Se han perdido 20 años y no se hicieron las defensas que tenían fondos del Banco Interamericano de Desarrollo ya asignados, cuando el ex presidente Carlos Menem en 1992, anunció "construir una costanera que defienda a todas las ciudades a la vera del río Paraná".
Sin las defensas puede reproducirse aquella imagen, que obligó a Balestra a decretar la evacuación masiva en 1998.
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