Nueve presos se fugaron tras robarles las armas a los penitenciarios y sólo tres de ellos fueron recapturados.

LUCAS ARANDA

Si algo tienen en claro las autoridades de Santa Fe es que el micro del Servicio Penitenciario que llevaba 13 presos a la cárcel de Coronda frenó de golpe sobre la banquina de la autopista que une Rosario y Santa Fe. “Algo pasó en el interior del colectivo, no actuaron agentes externos”, confirmaron a Clarín las fuentes luego del escándalo por la fuga de nueve de los detenidos, la recaptura de dos de ellos y el ojo puesto sobre los agentes que custodiaban el traslado.

Las afueras de la zona norte de Rosario se convirtieron en un hervidero sobre la autopista a Santa Fe. Y lo que parecía ser una emboscada perdió peso como hipótesis hacia la tarde de este miércoles. La Justicia sospecha, además, de la connivencia con los penitenciarios.

 

Uno de los agentes fue baleado en un glúteo y en una pierna, aunque se encontraba fuera de peligro, según indicaron fuentes judiciales a la hora de repasar el saldo de una situación que el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, definió como “confusa”.

En primera instancia se mencionaba la presencia de un Fiat 147 y un Volkswagen Suran en el kilómetro 3, a la altura de Granadero Baigorria. Pero ambos coches no interceptaron el micro de traslado, como se creía, sino que fueron robados a punta de pistola por los reclusos. Armas que les robaron a los penitenciarios. Luego se supo que a los dos autos los encontraron en la zona norte de Rosario con una hora de diferencia y ahora serán peritados en busca de huellas

Cómo lograron los sospechosos arrebatarle las armas a sus custodios es uno de los puntos a dilucidar por parte del Ministerio Público de la Acusación. “Deberían haber estado esposados”, remarcó el fiscal Marcelo Maximino respecto de las medidas que no se habrían tomado a bordo del micro.

En el interior del colectivo viajaban 13 presos que regresaban a la cárcel de Coronda después de asistir a visitas familiares en la Unidad Penitenciaria N° 3 de Rosario.

Los cuatro restantes, que no participaron de la fuga, siguieron viaje hacia el norte más tarde en otra camioneta, mientras el primer micro permanecía sobre la banquina. Se trata del móvil 121 del que huyó Carlos Andrés D’Angelo (33), condenado en noviembre a 23 años de prisión. En 2014, el prófugo y otros cómplices asesinaron a Edgardo Giménez (34), un joyero al que asaltaron en Granadero Baigorria, donde sucedió el escape.

Así se corroboró a su vez que recapturaron a Nahuel Arce (26) y a Leandro Ubaldo Cabalie (33). Ambos estaban tras las rejas por homicidio y hacia la tarde había otras tres personas demoradas por la Policía en el marco del operativo cuya identidad no había sido constatada. Por la noche se confirmó la detención de un tercer prófugo.

El resto de los evadidos estaban presos por crímenes y delitos como robo calificado y amenazas. Se trata de Alejandro Candia, Mariano Cardozo, Alfredo Patricio Rojas y Hugo Peralta, y Leandro Cabalie y Alberto Quiroz. Este miércoles a la noche eran intensamente buscados.

Según Pullaro, los delincuentes se llevaron cuatro armas de fuego. El chofer del micro terminó golpeado y hubo otros custodios que recibieron curaciones en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria.

“La hipótesis de la emboscada no es la más firme por el momento”, agregó el fiscal Maximino minutos después en el lugar de los hechos. La primera consulta con la Dirección de Asuntos Internos de la Policía santafesina y las medidas tomadas más tarde derivaron en una causa por facilitamiento de evasión contra los penitenciarios.

Los 10 agentes a cargo del traslado fallido entregaron sus armas reglamentarias y sus celulares para realizar peritajes y la unidad de Flagrancia pidió además el informe del operativo. La unidad especial de Corrupción y Violencia Institucional ya trabaja a la par con Asuntos Internos.

A la vera de la autopista hubo disparos y eso quedó acreditado a simple vista por un casquillo que la Policía de Investigaciones (PDI) marcó en la banquina entre decenas de uniformados que vigilaban el lugar.

Pullaro dijo que en ese sector de la autopista hubo un “breve enfrentamiento” entre agentes y reclusos, cuyo desenlace fue visto por algunos de los automovilistas que pasaron como extras sorprendidos en una escena violenta a plena luz del día.

El caso evocó un antecedente más grave aún ocurrido hace dos años, cuando otra camioneta más pequeña del Servicio Penitenciario fue acribillada a tiros mientras trasladaba a los acusados por el homicidio de uno de los líderes de “Los Monos”. La cercanía con este último sitio no es casual, ya que Luis “Pollo” Bassi y otros dos detenidos también estaban alojados en Coronda.

En ese caso efectivamente hubo una emboscada, aunque con el objetivo contrario de matar a quienes iban a bordo.

Aquella tarde los tiradores lograron escapar y aún no fueron hallados. Facundo “Macaco” Muñoz, uno de los presuntos sicarios que emboscó a Claudio Ariel “Pájaro” Cantero, fue el único herido entre los tres imputados y su vida corrió peligro antes de ser absuelto junto al resto.

MLB EMJ
CLARIN

 

 

 

 


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