El juez correntino concurrió ayer al Juzgado de Sergio Torres y entregó un escrito de 48 carillas. Sostiene que es víctima de una maniobra.

El juez federal Nº 1 de Corrientes, Carlos Vicente Soto Dávila (70), concurrió ayer con su abogado, Gonzalo Díaz Cantón, al Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 12 de Sergio Torres, situado en el 4º piso de Comodoro Py 2002, de la ciudad de Buenos Aires.
El martes 4 de diciembre, el juez Torres pidió su detención y lo citó a indagatoria para el jueves 6, pero pidió posponer la audiencia para el lunes 10. Soto Dávila no fue detenido por tener fueros. El mismo día en que solicitó su detención, el juez porteño presentó en el Consejo de la Magistratura un pedido de juicio político. Quedaron presos sus secretarios Penal Nº 1, Federico Grau y Penal Nº 2, Pablo Molina, y cuatro abogados.
Están acusados se realizar presuntas maniobras judiciales –entre ellas, el cobro de coimas– para favorecer en las causas a narcotraficantes detenidos.

Presentación de un escrito

Ayer, Soto Dávila, acompañado de su abogado Gonzalo Díaz Cantón, entregó un escrito de 48 páginas. Realiza un análisis punto por punto de las acusaciones a la vez que arremete contra los fiscales Flavio Ferrini y Carlos Schaefer.
El escrito, según publicó Clarín, arranca con una contraofensiva.
“Me someto en principio en un todo a despejar cualquier duda que con malicia pretenden achacarme los fiscales de mi jurisdicción, que junto con el crimen organizado, al que siempre juzgué como es debido, formulan esta falsa denuncia para mejorar su situación”, sostiene Soto Dávila en referencia a los fiscales federales Flavio Ferrini y Carlos Schaefer.
Su planteo es simple en base a cinco sentencias.
1) Soy completamente inocente.
2) Confío en los dos secretarios de mi juzgado que fueron detenidos, hasta que no se demuestre lo contrario.
3) Esto es cosa de un grupo de abogados que seguramente les hicieron creer a sus clientes que tenían llegada al juzgado y cobraron coimas que nunca existieron.
4) Soy víctima de una maniobra.
5) No hay pruebas en mi contra, solo testimonios interesados de arrepentidos, que son nulos.
En su defensa técnica, Díaz Cantón también incluyó en el escrito presentado ayer, una contestación del juez a los 10 casos de “dádivas” que se le imputan. Estos casos apuntan a sostener que desde el juzgado de Soto Dávila existía un sistema sistemático de cobros de dinero para beneficiar a narcos que el mismo juzgado detenía.
Fue en base a esta acusación que el martes 4 de diciembre estalló el escándalo judicial. Ese día, por orden del juez Torres, fueron detenidos Grau y Molina, y cuatro abogados.
Los cargos están fundamentados en una investigación que ya tiene a 89 personas enviadas a juicio, entre narcos, exintendentes, policías, gendarmes y prefectos.

El descargo

“Jamás en mi larga trayectoria como juez exigí ni hice exigir un solo peso de prebenda alguna de ningún imputado sometido a mi juzgamiento”, sostiene Soto Dávila y habla de su vida austera.
“La casa donde vivo la compré antes de ser juez, mi auto es un Volkswagen Vento del año 2015 y mi mujer tiene un Suzuki Swift del año 2008. Mi único lujo son dos bicicletas ya que es mi pasatiempo y mi deporte mediante el cual manejo por la ciudad donde vivo y todos me conocen”, arranca el descargo.
“Tengo dos hijos abogados a quienes les enseñé el amor por las leyes y otro que es arquitecto, a quienes jamás defraudaría siendo un juez corrupto”, continúa, en sintonía con la solicitada publicada el domingo en el diario Época.
“Es necesario este tipo de comunicados que pongan en evidencia la tremenda injusticia que esta ocurriendo con el magistrado federal. Como así también los motivos de los que se valen algunos personajes políticos y otros del ámbito judicial con evidentes intereses personales”, dice la nota que lleva el título El gran espectáculo de la Injusticia: el caso Soto Dávila.
“Si algún político quiere poner a su alfil en mi cargo, si no soy funcional a los narcos o a algún poder organizado enquistado en mi querido país, le solicito (no como un par) sino como un simple ciudadano que no se deje utilizar y honre su investidura como hombre de bien que entiendo que lo es”, agregó haciendo directa invocación al juez que ordenó su detención.
A Torres también le recomendó no creer en los “arrepentidos”. “Sepa que si permite que esta barbaridad se lleve a cabo, algún día (y más que pronto) van a tocar la puerta de muchos jueces más, y por qué no la suya”.
LA REPUBLICA


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