Escucha en vivo

El sábado pasado en La Plata, Gabriel Landívar entró en plena madrugada a la casa de su ex mujer para intentar obligarla a tener sexo y asesinar a su actual pareja.

Por Alejo Santander

Cerca de la 1 de la mañana del sábado pasado, S.R., una mujer de 32 años, y Fernando Waldemar Torres, "Pelusa", su pareja, de 49, uruguayo, oriundo de la localidad de Pando en el departamento de Canelones, cerca de Montevideo, recién habían terminado de cenar. Estaban en la casa de ella,+ sobre la calle 140 en el barrio platense de San Carlos, solos, o al menos eso creyeron.

La mujer había dejado esa tarde a su hija y a su hijo con unos conocidos, pensando en una cena íntima y una noche tranquila junto al que desde hacía cuatro meses era su novio y había venido a visitarla desde lejos. Pero los planes de la pareja se vieron interrumpidos cuando en plena madrugada, en la puerta trasera de la casa se escuchó un ruido cerca de las 3 AM y se dibujó la silueta de Gabriel Adrián Landívar, ex esposo de S.R. y padre de sus dos hijos.

El 2018 era un año de cambios para S.R.. Se había separado de Landivar a fines del 2017 luego de tres años casados, se llevaban bien, mantenían contacto fluido por los chicos; las casas de ambos estaban a sólo 900 metros de distancia una de la otra. Él era remisero en una empresa del barrio de Los Hornos, en La Plata, y como era monotributista todavía hacía uso de la la obra social de ella como para el Personal de Peluquerías, Estéticas y Afines en calidad de cónyuge.

En el último tiempo ella cambiado su pelo rubio por un tono castaño y encontrado poco a poco una nueva rutina. Mantenía su casa, criaba a sus dos hijos e inclusive se animaba a creer en una oportunidad junto a otro hombre. Muy en privado, sin contárselo todavía a la mayoría de sus conocidos, ni mostrarse en redes sociales, con reservas pero con ganas, había empezado a verse con Torres. Su ex marido lo sabía, incluso los había visto juntos una vez.

La separación no parecía ser algo sencillo para Landívar: allegados aseguran que él se negaba a asumirla.

Evidentemente, algo hervía bajo la superficie del remisero.

Así, el sábado por la noche, Landívar se abalanzó sobre el uruguayo, al que superaba por varios kilos y en contextura. Tras golpearlo salvajemente, lo ató con precintos e hizo lo mismo con S.R, su ex mujer.

El remisero insultó a Torres y le insistió en reiteradas oportunidades a su ex para que le practicara sexo oral. Ante las constantes negativas de ella, decidió aprovecharse y tocarle los senos antes de concluir su acto con una movimiento inesperada: en base al propio testimonio de la víctima a la Justicia, Landívar sacó una jeringa con un líquido blanco dentro y se los dio de tomar en la boca a ella y a su nueva pareja, un posible narcótico para adormecerlos.

Cuando S.R. se despertó cerca de las siete de la mañana ya no estaba en el comedor de su casa. Alguien la había llevado hasta la habitación. A unos metros, a un costado de la cama matrimonial, S.R vio el cuerpo desnudo de Fernando Torres con una soga atada al cuello y una bolsa de nylon alrededor de la cabeza, muerto.

Luego de despertarse junto al cadáver de su pareja en su habitación, S.R. fue llamó al 911. Personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires junto a efectivos del Gabinete de Homicidios llegaron poco después a su casa para encontrarse con el cadáver y el testimonio de la mujer, que narró lo que recordaba de la noche anterior.

Describió, por ejemplo, cómo estaba vestido su ex marido al momento del ataque: "Camisa a rayas y pantalón camuflado, tipo de guerra", aseguró.

Ahora, solo faltaba encontrar a Landívar.

Mientras en la casa de calle 140 continuaban las tareas de levantamiento de rastros, personal de la DDI de La Plata a cargo del comisario Néstor Muñoz detuvo al remisero en la esquina de la avenida 44 y 141 a sólo cinco cuadras de la escena del crimen. Todavía llevaba puesta la misma ropa con la que lo habría estrangulado hasta la muerte a Torres según su ex mujer y distintos testigos.

Los agentes le colocaron bolsas de madera alrededor de las manos, en un intento por preservar los restos de tejido que pudiera conservar en sus manos y debajo de las uñas ya que en las piernas del cadáver de Torres se habían advertido varios rasguños, el mismo protocolo que se aplicó en las manos de Ángeles Rawson tras ser atacada por Jorge Luis Mangeri. Cualquier resto de ADN del uruguayo en sus manos se convertirá en una contundente prueba en su contra.

El sábado alrededor de las 10:30 el fiscal Hugo Teso a cargo de la UFI Nº8 platense ordenó registrar la casa de Landívar en la calle 139: se secuestraron un par de guantes de latex de color negro y una escopeta calibre .22 recortada con municiones.

El remisero quedó detenido por el delito de homicidio y tenencia de arma de fuego. Si bien la versión de S.R. es que su ex marido y Torres no se conocían, ni habían tenido otros problemas antes del asesinato, las circunstancias que llevaron al hecho todavía son materia de investigación. La jeringa con la que habrían sido drogados la mujer y su pareja no fue encontrada.

Ahora se aguarda por los exámenes de laboratorio y sobre todo por el testimonio de los testigos, los que serían tomados en el transcurso de este lunes y se espera que ayuden a reconstruir la historia de la pareja.
INFOBAE

Lunes, Octubre 15, 2018
APIPE Goya

Gobierno de corrientes

LOTERIA SORTEOS

Alternative flash content

Requirements

Alternative flash content

Requirements

Campaña vacunacion contra sarampion

COMPLEJO TURISTICO LA MARTA
Docentes del prof de Agronomia

Alternative flash content

Requirements

Alternative flash content

Requirements

ADAPED Goya
Horoscopo Jueves 12 de Octubre