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“Nahir lo mató porque solo lo quería para ella”, afirma. El día que pensó en matarse, el libro que escribe sobre Fernando y qué día nacerá su nuevo hijo.


Por Rodolfo Palacios
(Enviado especial) Desde hace unos días, Gustavo Pastorizzo intenta descifrar las escenas fragmentadas de la única vez que soñó a su hijo desde que lo mataron. Fernando aparece en silencio, rodeado por sus abuelos fallecidos. Está en un lugar lleno de árboles y atravesado por arroyos y calles pequeñas.

—Nunca estuve ahí, había una luz especial. Era un sitio rarísimo. No parecía ser el Paraíso. Pero era como que "Nando", que estaba en paz, me quería llevar. Creo que hay un mensaje en ese sueño que necesito saber —le dice a Infobae.

Está en la plaza San Martín de Gualeguaychú, frente a los Tribunales donde hace unas horas comenzó el juicio contra Nahir Galarza, la joven de 19 años acusada de haber matado a Fernando Pastorizzo de dos balazos.

—En la relación de Fernando con ella había violencia. Pero de Nahir hacia mi hijo. Que quede claro, por más que inventen que él la maltrataba. Ella no es ninguna víctima, está siendo juzgada por asesina. Además nunca hizo una denuncia contra mi hijo.

Gustavo está convencido de que hay tragedias que se anuncian como una tormenta. Con su hijo sentía algo así. Cuando escuchaba la sirena de una ambulancia, se sobresaltaba y gritaba:

—¡Nando!

Y enseguida se fijaba cuál había sido el último tuit de su hijo. Y cuando lo llamaba, sentía un gran alivio. A veces le recriminaba porque en su WhatsApp no tenía la última hora de conexión. Vivía con el corazón en la boca.

—Desde hacía un año tenía un mal presentimiento. Sabía que le iba a pasar algo malo.

—¿Pensaba que Nahir podía matarlo?

—No. Porque él ocultaba que salía con ella. Una vez me dijo que estaba teniendo problemas con una chica. Ella le hacía la vida imposible, le pegaba, lo manipulaba. Él no nos decía nada, era muy reservado, pero su cuerpo hablaba. Era deportista y tenía 20 años pero ya tenía presión alta, alergia y problemas en un riñón. Ella tiene que ser condenada a perpetua. Lo mató a sangre fría.

—¿Pudo verla en la sala?

—La verdad es que no. Miré a los jueces.

—¿Sabe que lloró dos veces en la audiencia?

—Me contaron. No le creo nada. Es un acting. Estamos hablando de una persona que llegó a tener un mánager de famosos.

—¿Por qué cree que lo mató?

—Porque lo quería solo para ella. "Sos mío o de nadie". Nando era como una posesión suya. Entraba en un boliche y lo sacaba y los amigos de Nando no lo veían más. Creo que, en el fondo, Nando la quería. Si no, no tiene explicación que haya soportado tanto.

—¿Qué piensa de la versión que dio sobre que fue un accidente?

—Eso es inverosímil. Ella sabía usar armas y era capaz de desarmar una con los ojos vendados.

—¿Cree que gozó al matar?

—Sí. Lo hizo fríamente, con alevosía. Me dijeron que hasta en el juicio sonrió.

—Usted dijo una vez que ella es capaz de volver a matar…

—Creo que sí. Hasta sé que a mí me odia. Quizá porque me ve parecido a Nando o porque tengo el mismo tono de voz.

En Gustavo no pareciera haber odio.

—Sólo quiero que se haga justicia y la condenen a perpetua. Me siento con energía para luchar, pese a que viví un momento de desesperación.

El 1 de enero, tres días después del asesinato, Gustavo se levantó con la idea de matarse.

—Me iba a tirar de un puente.

Eso dice con la voz quebrada y los ojos llorosos.

—Caminé decidido, me iba a tirar como sea. Pero no sé cómo aparecí en la misma cuadra donde ella mató a Nando, en la calle General Paz. Caí ahí increíblemente. Vi un charco en el que todavía quedaban manchas de sangre. Me tiré de rodillas, metí las manos en la sangre y en el barro y sentí algo que no puedo describir bien. Fue como si me hubieran inyectado una dosis de fe. Algo épico. Una creencia luminosa. Fui otro. Y me olvidé del puente. Creo mucho en lo místico, en las señales. Y ahora estoy lleno de fuerza y de optimismo.

La última señal, confiesa emocionado, ocurrió hace unos días. Será padre y la fecha estimada de nacimiento es el 3 de enero. Ese día, Nando cumplía años.

—Me quedé paralizado. Si es varón, se va a llamar Fernando. De hecho estoy escribiendo un libro sobre la vida de mi hijo. ¿Sabe cuál es la primera escena? El nacimiento suyo, un 3 de enero. Todo cierra de una manera milagrosa. Es como una señal que me envía Nando.
INFOBAE

 

 

 

Miércoles, Agosto 22, 2018
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