Carla Vizzotti, una ministra de confianza del Presidente que tenía una relación quebrada con Ginés González García

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El vínculo era cada vez peor. Alberto Fernández la convocó a Olivos y la designó. Su vínculo con la vacuna rusa.

A Carla Vizzotti no la sorprendió la noticia. Sabía que, tarde o temprano, podía pasar al frente. Lo que no esperaba es que el recambio se daría por un escándalo de proporciones todavía desconocidas. En medio de la polémica por el vacunatorio VIP -revelado por Clarín- montado en el segundo piso del ministerio de Salud que en la tarde del viernes terminó con la carrera política de Ginés González García.

El vínculo entre el ahora ex ministro y su virtual viceministra -en los papeles, secretaria de Acceso a la Salud- se había vuelto demasiado tirante en los últimos tiempos. Más que lo habitual. A pesar de su histórica relación: González García y el padre de la flamante ministra se conocen desde la juventud. Fueron compañeros de estudios. Carlos Vizzotti después acompañó al saliente funcionario en sus primeros años como ministro de Néstor Kirchner, hasta el 2007. Después fue empleado por la SEDRONAR, hasta el 2012, según los registros oficiales. El vínculo con González García fue más que estrecho.

Graduada de la Universidad del Salvador, especializad en enfermedades infecciosas, Vizzotti volvió al ministerio de la mano del despedido ministro, después de que el gobierno de Mauricio Macri la corriera de sus funciones. Había llegado al edificio de la avenida 9 de Julio en el 2007, al mismo tiempo que su padre, en la dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles.

A última hora de ayer, una vez que el escándalo copó la agenda pública, la funcionaria visitó a Alberto Fernández en la Casa Rosada y aceptó el reemplazo. Tiene previsto asumir formalmente este sábado, a las 17, en la quinta de Olivos, veinticuatro horas antes de que el jefe de Estado viaje a México a participar de la celebración por la independencia mexicana. Una gira opacada por la polémica, la salida de González García y la asunción de la flamante ministra.

La relación con González García empezó a deteriorarse, según fuentes oficiales, por la estrategia de vacunación. En especial por el contrato con Oxford y AstraZeneca, por el que el ex ministro pujó por encima del resto por su vínculo con algunos de los principales actores de la industria farmacéutica. Una vez que ese acuerdo empezó a incumplirse por su retraso por problemas en la producción, Vizzotti tomó la posta y exploró la ruta de Moscú. Apañada por el Instituto Patria.

Vizzotti se pasó tres semanas en la capital rusa. Y destrabó, junto a otros operadores, el contrato con el Kremlin por la vacuna Sputnik V, cuyos primeros cuatro cargamentos que arribaron a la Argentina le dieron oxígeno al Gobierno en su promocionado plan de vacunación. En la Casa Rosada dicen que cuando el primer vuelo de Aerolíneas Argentinas con las primeras dosis de la vacuna aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza, González García y sus colaboradores se encargaron de sacarle rédito al desembarco. Y buscaron, por el contrario, esconder a la todavía secretaria de Estado.

La flamante ministra se había hecho visible por ser la cara de los reportes diarios del Ministerio de Salud de COVID-19. Hasta que tuvo el traspié de la "payasa Filomena", para celebrar el Día del Niño. En paralelo, tejió un diálogo directo con las principales autoridades sanitarias de todo el país.

Para ese momento, el Presidente ya la había tomado como propia, mientras González García tropezaba con sus constantes errores comunicacionales. Su nombre empezó a causar revuelo interno. Cuando Cristina Kirchner publicó su primera carta pública y habló de "funcionarios que no funcionan" se refirió, entre otros, al saliente funcionario. El ascenso puertas adentro de Vizzotti y la caída del ex embajador en Chile, que empezaba a gestarse, se agudizaron.

En los pasillos oficiales se preguntan si la reemplazante sabía que en segundo piso del Ministerio de Salud funcionaba un vacunatorio VIP por el que, cómo publicó este diario, desfilaron desde amigos, funcionarios y periodista hasta familiares de González García.

Asume con esa inquietud. Atravesada por un escándalo que, según trasciende, sería solo la punta del iceberg. Mencionan, por ejemplo, vínculos con el vacunatorio del Hospital Posadas, el lugar elegido para dar el puntapié inicial al plan de vacunación, a fines del año pasado.

Vizzotti, por caso, que goza ahora de la confianza del Presidente deberá lidiar con los pases de factura internos. Hay funcionarios que están furiosos por los trascendidos. Porque no pudieron acceder a las vacunas a diferencia de un selecto grupo de secretarios de Estado y dirigentes del riñón del poder central. Entre ellos, el entorno más cercano de Alberto Fernández.
CLARIN

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