Se suele caracterizar a los diarios como "el primer borrador de la historia".

Y en ese borrador, los títulos cumplen un papel fundamental: son como postes de luz o carteles indicadores. Buena parte de la presidencia de Menem está definida por aquella noticia que el 28 de marzo de 1991 encabezó las tapas: "Ahora, 1 peso es igual a 1 dólar"; dicen que fue la única vez que la familia Kirchner ahorró en pesos. Cristina también hizo un aporte extraordinario para entender su tiempo; el 19 de enero de 2015, un día después de la muerte de Nisman, dijo que había sido un suicidio (otra apertura "con grandes letras de molde") y, a las 48 horas, que lo habían matado. Historiadores, sean indulgentes: la precisión nunca fue su fuerte.

Este introito viene a cuenta de que leyendo los principales títulos de esta semana se tendrá, en el futuro, una buena radiografía de lo que acaso termine resultando una experiencia fallida: la tercera presidencia de Cristina, ejercida en este caso en forma remota. Repasemos: "Coronavirus: la Argentina pasó los 25.000 muertos", "YPF sube los precios por tercera vez en tres meses", "Entre abril y junio se perdieron casi 4 millones de empleos", "Caen la industria y la construcción", "La inflación sigue en alza: 2,8%", "El blue superó los 170 pesos", "Doble traspié en Guernica: fracasó el desalojo y llegan más ocupantes". Con semejante panorama, se entiende muy bien otro de los grandes titulares de estos días: "Crean un observatorio que controlará la información que se publica en los medios".

Juro que no quiero abrumarlos; solo me propongo hacer un aporte a ese primer borrador de la historia. La Argentina renunció a ser sede de la Expo Mundial de 2023, un megaevento que nos iba a poner en el centro de la atención global y prometía traer inversiones y miles de turistas; el Gobierno explicó que la crisis económica le impide organizarla, pero sospecho que el problema está en eso de ser centro de atención: imagínense a Alberto dando la bienvenida "a lo que queda de nuestro querido país".

La sucesión de novedades mala onda parece no tener fin. Horacio Pietragalla, secretario de Derechos Humanos, fue denunciado por enriquecimiento ilícito porque entre 2018 y 2019, cuando era diputado, tuvo un crecimiento patrimonial a tasas chinas, de 2300%; lo malo no es ese salto en la escala social, sino sus dificultades para justificarlo. Como compensación, la Argentina se negó a suscribir una fuerte condena de países de la región por la violación de los derechos humanos en Venezuela; dos malas noticias juntas era demasiado para un bolivariano cabal como Horacio. El jefe de Gabinete, Santiaguito Cafierito, declaró que quienes participaron del multitudinario banderazo del lunes "no son la gente, no son el pueblo, no son la Argentina"; titulazo: la protesta reunió a miles de personas que no se sabe de dónde salieron. Gracias a Dios, cada tanto irrumpen breaking news divertidas, que nos distienden. Macri dijo que este es "el último gobierno populista de nuestra historia"; más ocurrente aún, la jefa del FMI, Kristalina Georgieva, le pidió al Gobierno "un plan económico integral y creíble".

A veces escuchamos cosas que parecen destinadas a convertirse en noticias de primera página y no, se pierden sin suceso. Marcelo Longobardi advirtió que en la Argentina el wifi cada vez funciona peor y que hablar por WhatsApp puede llegar a ser una tortura, dos realidades escandalosas en plena era digital y en cuarentena; mi consejo tecnológico a Marcelo: que se desconecte, que juegue más al golf. El lunes, entrevistado por Pancho Olivera en Odisea, Jorge Yoma comentó su extrañeza, en el actual contexto del país, porel presupuesto destinado a políticas de género: 1,3 billones de pesos, equivalente al 3,4% del PBI; yo me pierdo un poco con los billones, pero duplica los fondos destinados a energía, cuadruplica el gasto en defensa y seguridad y es 10 veces superior al presupuesto del Poder Judicial. Tomá mate con bizcochos.

Por cierto, mi foro anual preferido, el Coloquio de IDEA, esta vez virtual, dejó mucha tela para cortar. Muy bien el Presidente, que habló en la inauguración y, que sepamos, sin ser reprendido por Cristina; muy bien el Presidente al prometer no devaluar ni tocar "jamás" los depósitos de la gente; muy mal la gente, que salió corriendo a los bancos; mal los empresarios, que tampoco le creen y anticipan una devaluación; muy bien IDEA, al darle un lugar preferencial al panel sobre #SeamosUno, el mayor proyecto de ayuda social surgido de la iniciativa privada que haya conocido el país: en seis meses distribuyó un millón de cajas de alimentos (56 millones de raciones); flojito yo, que al escuchar ese panel me emocioné hasta las lágrimas.

Probablemente también me emocione hoy con la celebración del Día de la Lealtad peronista, un banderazo digital que sí va a reunir gente, pueblo, argentinos; "argentinos de bien", diría Alberto. Los que se inscriban podrán elegir un avatar; hay muchos avatares, desde Perón y Evita hasta Néstor y Cristina, también Alberto, también el icónico bombo, también el del recontra icónico choripán. No es broma: entre las opciones está el choripán; retierno (el gesto).

En fin, sospecho que no nos van a faltar títulos.
Por: Carlos M. Reymundo Roberts
LA NACION


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