La Matanza, La Plata y Lomas de Zamora son los distritos con más casos en lo que va de 2020.

Mariano Gaik Aldrovandi

Un jubilado de La Plata, un electricista de Rafael Castillo, una playera de YPF de Moreno, un repartidor de Avellaneda, un juez de atletismo de José C. Paz, un cajero de un banco de Isidro Casanova, un gendarme de Zárate, un camionero de Virrey del Pino.

Son ocupaciones y lugares, pero también datos de víctimas que dan cuenta de la amplitud del drama que se vive en la Provincia de Buenos Aires. La lista de muertes por la inseguridad sigue creciendo y este viernes llegó a las 100 con el asesinato del repartidor Néstor Insaurralde (25) sobre la ruta 9, a la altura de San Pedro.

Clarín hizo un relevamiento sobre todos los crímenes vinculados a robos que ocurrieron en lo que va del año en el Conurbano, La Plata y el interior bonaerense, publicados por medios de prensa. Del análisis surge cuáles son los distritos más violentos, las modalidades más letales y cómo la cuarentena influyó en la “curva” de la inseguridad.

De los 100 casos, en 59 se trata de víctimas y el 41 restante está integrado por ladrones. Dentro de la categoría “víctimas”, el 72 por ciento son varones y el 28 por ciento mujeres. En cuanto a los delincuentes, todos eran varones.

El primer nombre que aparece en este listado es el de Jorge Pecchiari (77), el jubilado asesinado frente a su esposa en Año Nuevo, en La Plata. Los ladrones eran dos jóvenes a los que el hombre solía darles cartones.

La capital provincial está segunda en el mapa de las muertes por la inseguridad incluyendo a víctimas y delincuentes, con 9 casos. Primera está La Matanza, con 17 y tercera, Lomas de Zamora (7). Si no se cuenta a los ladrones, los mismos tres municipios son los que más casos registran.

De La Matanza era Antonio Ventrice (64), el electricista jubilado que fue asesinado el 3 de septiembre cuando llegaba a su casa en Rafael Castillo y estaba por entrar su camioneta Ford EcoSport. Dos motochorros lo asaltaron y le dispararon en el pecho para intentar robársela. Escaparon sin el botín y Antonio murió en el Hospital Paroissien, a donde lo llevó un vecino que escuchó el disparo.

Justamente, los robos con moto aparecen en segundo lugar dentro de todos los casos de inseguridad que terminaron en muerte. Fueron 19 casos. Después siguen los “asaltos” (53), entre los que se consideran los hechos que ocurrieron en lugares públicos como la calle o un comercio y en los que no se usó una moto.

En la Provincia, el problema de los motochorros viene de hace años y se agrava. Para peor, en el último “Plan Integral de Seguridad” no hay una sola mención sobre lo que se va a hacer para prevenir este tipo de delitos.

"Es el tema que más nos preocupa, más allá de la pandemia", sostuvo el presidente Alberto Fernández al lanzar el programa junto a los ministros Sabina Frederic y Sergio Berni.

Según se anunció, un porcentaje de la inversión de 10.000 millones de pesos irá al Gobierno provincial y otro a los municipios. Además, dentro de la propia administración bonaerense habrá partidas que se destinarán al Ministerio de Seguridad y otros fondos al Ministerio de Justicia, destinados a reformas en el Servicio Penitenciario.

En la protesta de la Policía Bonaerense por un aumento de sueldo de la semana pasada, un agente de La Matanza le confesó a Clarín que en la comisaría les prohíben perseguir a las motos para no romper los patrulleros.

Se sabe, además, que los ladrones usan este tipo de vehículo porque les garantiza impunidad a la hora del escape y la ventaja que les da ante los autos y camionetas de la Policía. En los anuncios del Gobierno se contempla la compra de 2400 “nuevos móviles policiales” pero no se detalla el tipo de vehículo.

En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, la cantidad de robos de motochorros comenzó a bajar a mediados de 2019 (17 %) con la implementación de las brigadas motorizadas y el “Anillo Digital”.

Los “robos a casas” (17), cuando las víctimas son sorprendidas adentro por un intruso -como el caso que sufrió Emanuel Benítez (32) en José C. Paz-, están terceros, seguidos por las entraderas (10) y por último un caso de asalto a un banco, el de la sucursal del Nación de Isidro Casanova, el 31 de enero.

Este último episodio tuvo como víctima a Germán Chávez Torrez (31), quien trabajaba como cajero del banco, estudiaba ingeniería, era bajista de una banda de heavy metal y fanático de los videojuegos. Germán estaba a cargo de la caja N° 1 cuando minutos después de las 10 de aquel viernes cuatro ladrones con armas cortas y largas entraron a la sucursal.

Se cree que fue Alberto Manuel Freijo (40), alias “Aceituna”, el que forcejeó con el empleado y lo mató de dos balazos.

Por “Aceituna”, que sigue prófugo, el Ministerio de Seguridad ofrece una recompensa de un millón de pesos. Otros seis delincuentes están detenidos a la espera del juicio oral.

Las cifras de las víctimas fatales de la inseguridad en la Provincia vuelven a poner en evidencia otro gran problema arrastrado desde hace años: el acceso de los delincuentes a las armas de fuego. De las 59 víctimas asesinadas en lo que va del año, 41 resultaron baleadas.

Además del circuito ilegal de las armas, hay ladrones que toman como blanco a los policías para robarles la pistola. El comandante de Gendarmería y jefe del destacamento Zárate-Brazo Largo, Marcos Antonio Castillo (49), fue uno de ellos. Lo asesinaron el 9 de junio cuando volvía a su casa en bicicleta en Zárate. Castillo había dejado su arma en el destacamento y los asaltantes huyeron sin robarle nada.

El resto de las personas asesinadas recibieron puñaladas, como Deborah Ríos (36), la playera de YPF atacada en Moreno. Tres fueron atacadas a golpes, tres asfixiadas y una murió durante un choque. Este último caso fue el de Mauro Varela (37), atropellado en Avellaneda por un ex candidato a intendente de Quilmes.

En cuanto a los ladrones, de los 41 muertos, 25 fueron baleados por agentes de fuerzas de seguridad a los que quisieron asaltar y se defendieron. Otros nueve murieron de un disparo realizado por las víctimas -civiles-, cuatro resultaron heridos de muerte en tiroteos con la Policía, dos fallecieron en choques y uno fue mordido por un perro cuando quiso colarse en una casa.

Entre estos últimos, algunos casos derivaron en polémica como el del jubilado Jorge Ríos (70), que mató a tiros a uno de los cinco ladrones que entró a su casa de Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste, el 17 de julio pasado.

El ladrón muerto era Franco "Piolo" Moreyra (26), quien integraba las segundas líneas de la barra brava de Quilmes. Por ese hecho, Ríos estuvo detenido casi dos semanas acusado de “homicidio agravado”, tuvo que ser internado por complicaciones en su salud, hasta que lo liberaron pero sigue imputado.

Otro dato relevante es que hubo varios casos de delincuentes que habían sido liberados en medio de la pandemia y protagonizaron estos hechos.

El mes más sangriento fue junio, con 21 muertes vinculadas a la inseguridad. Le siguen agosto (16), julio (15), marzo (11), abril (9), enero (8), febrero (8) y mayo (7). En lo que va de septiembre se registraron 5 casos.

Los datos reflejan el “achatamiento” que hubo durante la fase 1 de la cuarentena por el coronavirus, pero después de la reapertura el promedio quedó en una muerte cada dos días. Detrás de esos números, hay cien nombres e historias que tuvieron el final menos deseado.
CLARIN


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