La cantidad de altas se aceleró en los últimos días con respecto a la de casos registrados.

Y los curados se duplicaron en menos tiempo que los testeos positivos. Las claves: el descenso del índice de contagiosidad y el aumento de enfermos leves.

Pablo Sigal

Solteros contra casados, infectados contra recuperados. A esta altura de la pandemia de coronavirus y de la cuarentena, es necesaria una dosis de humor para sobrellevar el drama y, también, los 101 días de encierro preventivo, experimento sanitario inédito en la historia de la humanidad. Pero ese buen humor no es gratuito, tiene que ver con una buena noticia. Si bien los recuperados siguen perdiendo por goleada, en los últimos minutos del partido mejoraron: la curva de curados crece más rápido que la de nuevos casos registrados.

Para mirar este comportamiento siempre sirve prestar atención al tiempo de duplicación. En el caso de los recuperados, cuanto menor sea ese tiempo, mejor. O sea, al revés de lo que pasa con los nuevos infectados. El tiempo de duplicación de los recuperados fue de apenas 12 días: el martes 16 de junio había 10.174 y este domingo 28 de junio fueron reportados 20.134.

En ese mismo periodo, la cantidad de infectados pasó de 32.785 a 57.744, es decir, le faltan todavía 7.000 nuevos casos a los contagios registrados para llegar a la duplicación, algo que al ritmo actual ocurriría dentro de los próximos tres días. El último viernes los recuperados dieron un gran salto: pasaron de 14.788 a 18.416, una diferencia inusual de 3.628 personas para apenas 24 horas.

Básicamente, lo que ocurrió ese día fue que, por primera vez desde que se declaró la pandemia en la Argentina, hubo más recuperados que nuevos casos registrados: el reporte marcó 2.886 nuevos casos. Es decir, un saldo a favor de los recuperados de 742 personas.

Clarín buscó una respuesta en el Ministerio de Salud sobre la causa de lo que ocurrió ese día, pero no dieron detalles. A veces puede haber un delay entre los informes que van llegando desde las jurisdicciones y el registro centralizado que luego es comunicado a los medios, pero esta vez fue muy notorio, ya que nunca antes había ocurrido algo así.

Hay que tener en cuenta que el tiempo de recuperación de los pacientes suele ser de entre dos semanas y un mes. El hecho de que las altas empiecen a ganarle la carrera a los nuevos casos registrados da cuenta de que el R0 (índice de contagiosidad) fue bajando. Y eso, más allá de las diferencias metodológicas en las mediciones entre la Ciudad y el GBA, se ve reflejado en que en las últimas semanas ese valor se haya ubicado en 1,1 cuando semanas atrás estaba bastante por encima.

El hecho de que 10 personas contagien a 11 en lugar de contagiar a 20 (lo que ocurriría si el R0 fuese de 2) es lo que ha permitido que la cantidad de recuperados empezara, proporcionalmente, a ser mayor que la de nuevos casos registrados. Para decirlo de otro modo, el desagote empezó a escurrir más rápido que lo que tarda la canilla en llenar la pileta.

Esto tiene un impacto positivo, sobre todo, en la situación epidemiológica. Aunque es difícil de verlo reflejado aún en la ocupación de las camas de terapia intensiva. En la medida que esta tendencia se sostenga (y es de esperar que con la cuarentena recargada los valores en 15 días lo confirmen), el número absoluto de los pacientes que ocupan camas en las unidades de cuidados intensivos también descendería.

Comparación de los casos confirmados vs los que se recuperan

Veamos ahora qué ha ocurrido luego de ese salto del viernes, en la comparación entre altas y nuevos casos: entre el viernes y el sábado hubo 727 nuevas altas; y entre el sábado y este domingo se sumaron otras 991. Mientras la cantidad de nuevos casos creció en 24 horas 4,33 por ciento con respecto al total, en el caso de los recuperados fue del 5,17 por ciento. La tendencia se repite.

Esto se puede comparar con lo que ocurría en el punto de partida de esta comparación, el 16 de junio: ese día hubo 1.374 nuevos casos y 334 altas. Con respecto del total, los nuevos contagios representaba en ese momento 4,19 por ciento, mientras que las nuevas altas crecieron ese día apenas el 3,32 por ciento.

Esas proporciones se sostuvieron en los días siguientes y empezaron a cambiar hacia fines de la última semana. Aunque hay que advertir que esta es una foto todavía muy reciente y es necesario ver qué pasa durante las próximas jornadas para determinar si la tendencia se afianza.

Otro dato a tener en cuenta en esta explicación es que la “explosión” de nuevos contagios registrados de las últimas semanas ocurrió sobre todo a expensas de los casos débiles o asintomáticos, cuya recuperación exige una tiempo menor. Es decir, cuantos más casos leves haya, menos tiempo tardarán en recibir el alta.

En cuanto a los casos graves, que es lo que más preocupa por la potencial saturación del sistema sanitario, el número de pacientes en la Unidades de Terapia Intensiva viene teniendo un leve crecimiento. Entre el miércoles y jueves de la semana pasada la cantidad pasó de 433 a 457, es decir, 24 internados más. Entre el jueves y el viernes se sumaron otros 15; y entre el viernes y el sábado, hubo 35 más, para llegar a un total de 507.

Estos 507 pacientes de coronavirus internados en terapia intensiva representan el 8,77 por ciento de los pacientes del país en esa condición. El total de camas disponibles es de 11.668 (un 37% más de las que había antes del comienzo de la pandemia), de las cuales están ocupadas el 49,5 por ciento, es decir, 5.775. Por cada paciente Covid positivo en terapia intensiva, hay 11 que ocupan una cama por otras patologías.

PS
CLARIN


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