La pandemia afectó todas las actividades económicas.

Las provincias insisten con la emisión de un bono fiscal y sostienen que no se trata de una “cuasi moneda”. El Gobierno evalúa lanzar una moratoria para los contribuyentes.
Fernando Nolé

El derrumbe de la economía provocado por la pandemia del coronavirus está generando grandes frentes de tormenta para la situación macro del país con miras al resto del año y sus efectos en 2021. Uno de los puntos centrales es la debacle de la recaudación impositiva, la cual podría implicar un retroceso que se ubicaría cercano a un monto de US$ 10.000 millones, es decir, alrededor de dos puntos porcentuales del PBI. Así lo han estimado algunas entidades de estudios económicos y consultoras, quienes basan semejante caída en un derrumbe de la economía que oscilaría entre el 8 y el 10 por ciento, lo cual implica un panorama negativo para la mayoría de los impuestos, especialmente en el IVA, en Ganancias, en el sistema previsional y en impuesto al cheque. Esa caída de aproximadamente dos puntos del PBI en la recaudación fiscal sería la más grave en décadas, superior a la retracción del 1,5% observada en la crisis de 2001-2002, que registró un derrumbe del PBI del 11,1%. Dentro del gabinete económico admiten que el panorama de la recaudación impositiva es “cada día más complicado” y si bien los funcionarios no quieren brindar cifras concretas, saben que casi la mitad del déficit fiscal previsto para este año será caída de los recursos tributarios, aunque estiman compensar algo con las retenciones, que son más elevadas que en el año pasado, y con los incrementos aplicados en Bienes Personales, especialmente de aquellos que se adhirieron al blanqueo de 2016.

“Todavía es todo muy incierto, pero claramente no se va a poder llegar al nivel de recaudación que hubo en el año anterior. La pandemia ha provocado un daño muy fuerte en casi todas las actividades”, resaltó un funcionario del Ministerio de Economía. Jorge Vasconcelos, director de la Fundación IERAl, instituto perteneciente a la Fundación Mediterránea, fue quien resaltó que en un reciente trabajo efectuado por la entidad acerca de la incidencia de la crisis actual en los ingresos tributarios se había calculado sobre un porcentaje cercano a un 2% del PBI. “En esta circunstancias se está observando una mezcla de recesión y menor pagos de impuestos por imposibilidad, debido a la inactividad. Hay imposibilidad de pagar impuestos, especialmente de las pymes, porque no tienen actividad, no tienen liquidez, no hay facturación”, resaltó Vasconcelos. El economista resaltó que “esta caída no está en los libros. Hay una cantidad de empresas pymes y no tan pymes que están cerrando. Entonces, el efecto plus por la magnitud de la caída no es tan fácil de calcular. Si uno mira la ampliación del déficit fiscal respecto al año pasado se explica la mitad por mayor gasto y la otra mitad por menor recaudación”.

“Estimamos, por ahora, que este año vamos a tener un déficit primario del 5,5 por ciento, y el año pasado fue de 0,5 por ciento. Entonces, lo más probable que ese cambio pueda estar explicado 2% aproximadamente por reasignación de ingresos y el resto es por la fuerte expansión del gasto”. Proyecto. El Gobierno trabaja en una moratoria, pero se sabe que este tipo de medidas no tienen un efecto inmediato en la recaudación impositiva y en realidad el objetivo es brindar alguna ayuda para todos aquellos que no tuvieron más remedio, ante la crisis, de no cumplir con el pago de impuestos. En Economía tienen una cierta esperanza de compensar algo con la cosecha de este año, aunque según los datos del sector, por la menor producción y baja de exportaciones, representará $ 1.000 millones menos de lo esperado para el fisco. Bono fiscal. En ese contexto, en provincias como Córdoba, insisten en la necesidad de aplicar un bono fiscal, sobre el que aclaran que no se trata de una cuasimoneda. Para Vasconcelos sería más efectivo de implementar que una moratoria. También Neuquén quiere instrumentarlo, pero aún no cuentan con el visto bueno de Hacienda. Se trata de la emisión de un bono o certificado orientado para el pago de proveedores. El Gobierno nacional teme que se utilice una cuasimoneda, pero desde esas provincias se aclaró que no es el mismo tipo de aplicación. “Esto serviría para pagar deudas impositivas atrasadas, no del momento. No es una cuasimoneda, no es una unidad física, es una unidad bancaria, que sirve para pagar deudas impositivas atrasadas. No es una unidad física, es una unidad bancaria”, explicó el economista.

En ese sentido, señaló que se recibe ese certificado y el destino es que circule y tenga una demanda en el propio mercado que lo podrían comprar y se lo recibe a valor nominal. “Es una especie de moratoria que puede mover la economía, sirve sólo para pagar impuestos atrasados hasta el 31 de mayo. Ese mecanismo es mucho más inteligente que la moratoria tradicional, porque mueve mucho más la economía”, agregó. Por su parte, Fausto Spotorno, economista de la consultora Ferreres, resaltó que la caída de la recaudación impositiva sería similar a la de 2001-2002, pero con el agravante de una mayor presión tributaria en este momento. “Ahora con una presión tributaria mucho más alta, subió como 12 puntos sobre el PBI, es mucho más elevada a nivel consolidado. Y encima en esta crisis hay retraso de inversiones y un contexto externo bastante más difícil que en el año 2002”, agregó el economista. (Fuente www.perfil.com).


0
0
0
s2smodern
powered by social2s

Gobierno de corrientes

Alternative flash content

Requirements

loteria cuarentena

incone

publicidad vianda

Alternative flash content

Requirements