Este 20 de junio se cumplen 200 años de la muerte de quien es reconocido como creador de la bandera.

Pero tuvo otros costados. Cómo pensó el país, cómo vio a China y por qué decían que era homosexual.

Gisela Daus

¿Fue Manuel Belgrano​ el primer ecologista y ambientalista de la Argentina, sin siquiera saberlo? ¿Fue también el primer hombre feminista? “Le mutilaron su pensamiento social y lo subieron a un caballo”, resume el historiador Mario "Pacho" O’Donnell a horas de cumplirse 200 años de su muerte, el 20 de junio de 1820. Más que militar y más que creador de la insignia patria, aunque por él se celebra en esa fecha el Día de la Bandera. Dos siglos después, Belgrano es un prócer a descubrir.

Con 26 años planteó los beneficios de cultivar cannabis o cáñamo, lino; la protección de bosques; rotación y preservación del suelo y otros temas demasiado nuevos para estas tierras. Europa lo había inspirado y trajo enseñanzas y conclusiones clave como “al suelo ha de cultivarse, no explotarse”, idea que registró siendo Secretario del Real Consulado de Comercio de Buenos Aires.

No solo en este terreno fue pionero, también se destacó por su preocupación en lograr la igualdad entre hombres y mujeres. “Podría decirse que era un feminista anticipado”, destaca la escritora Florencia Canale. Y su visión de largo alcance lo llevó a preocuparse por las consecuencias que estaba generando ¡la deuda externa!

El patriota también pensaba estrategias de desarrollo, de sumarse al crecimiento más allá de las mieles del campo y habló de cooperativismo, algo aún en ciernes. El historiador Felipe Pigna destaca que Belgrano insistía en que el país debía industrializarse. “Ni la agricultura ni el comercio serían casi en ningún caso suficientes a establecer la felicidad de un pueblo si no entrase a su socorro la oficiosa industria. No hay desarrollo si este ramo vivificador no entra a dar valor a las rudas producciones de la una y materia y pábulo a la permanente rotación del otro”, cita ante la consulta de Clarín.

También “vio” los beneficios de una planta que luego sería polémica. “Fue el primer patriota en propiciar el cultivo de cannabis. Pensó un proyecto integral de su cultivo, para uso industrial, ‘provechoso’: daría trabajo, activaría el uso de la tierra y generaría industria. Lo argumentó e intentó aplicarlo. No prosperó: la Colonia no quiso”, dice el periodista Fernando Soriano, autor de Marihuana, la historia. De Manuel Belgrano a las copas cannábicas (editado por Planeta).

Con todo, no se salvó de la profanación. En 1902 se exhumaron sus restos con una comisión que designó el presidente Julio A. Roca, para trasladarlos a su mausoleo en la Basílica de Santo Domingo. El ataúd se había desintegrado pero estaban sus huesos y varias piezas dentarias. Dos de ellas se las llevaron. Una Joaquín V. González, ministro del Interior y otra, el de Guerra, Pablo Riccheri. El hurto de la dentadura trascendió en varios diarios porteños y concluyó cuando el fraile dominico Modesto Becco, contó en cartas a La Prensa que había recibido ambos dientes. Manuel Belgrano el chozno del prócer, ratifica: “Sí, está documentado, una historia triste pero fue así”. Al devolverlos, se excusaron diciendo que se los habían llevado para mostrarlos a sus amigos y a Bartolomé Mitre.

“Si él señalara su vocación, posición u oficio, no diría ‘militar’, dudaría entre economista y educador", dice Mario "Pacho" O'Donnell. "Tuvo que liderar batallas, algunas ganó, otras perdió pero no ha sido lo más relevante de su vida ni lo que más lo enorgulleciera. José María Paz -un oficial a sus órdenes-, describe en sus memorias cómo Belgrano pudo haber ganado la batalla de Ayohuma: no ataca en un momento que el ejército español desciende por un desfiladero, casi en fila india”.

Más allá de los manuales que lo inmortalizaron como creador de la bandera, Belgrano fue también periodista y el primer impulsor de la educación pública, gratuita e igualitaria. También fue traductor de francés e inglés, economista político y estadista. Además se lo reconoció como un verdadero dandy. Pero también era humano: tuvo mala salud desde joven -contrajo sífilis-, amores encontrados, secretos familiares que incluyen un hijo al que no conoció y problemas económicos, hasta morir en la miseria, por su generosidad extrema.
Un as del medioambiente y la sustentabilidad... ¿o no?

“Hacer plantíos es sembrar la abundancia en todas partes y dejar una herencia pingüe a la posteridad”.

“Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio son los tres objetos que deben ocupar la atención y cuidado”. Principios que constan en la Tercera Memoria Consular de Belgrano.

“Fue el primer ecologista por sus concepciones conservacionistas, derivadas de las nuevas ideas de la Ilustración que intentaban implementar en Francia. Introdujo conceptos modernos del uso de recursos naturales, con aplicación de nuevas tecnologías u otras tradicionales, que la Corona española no había desarrollado aquí. Los criollos ‘iluminados’ en Europa y unidos en logias volvían con ideas modernizantes y aun revolucionarias”, confirma la investigadora Dina Foguelman.

“Lo importante es plantear lo que hoy llamamos 'ecologismo de Belgrano' como la coherencia de un proyecto político, de diseño de país, o de desarrollo sustentable como se llama ahora”, subraya Antonio Brailovsky -ambientalista, economista y docente-. Ambos son autores del libro Memoria Verde: historia ecológica de la Argentina (editorial Sudamericana). Brailovsky asegura: “No se entiende a Belgrano sin el contexto de su generación. Los principales líderes de la independencia americana fueron fisiócratas" . Es decir, creían que la riqueza se originaba en el trabajo humano, aplicado al cultivo de la tierra. De ahí la necesidad de protección de los recursos naturales como base de la economía.

Sin embargo, la historiadora María Sáenz Quesada disiente y llama “inapropiado” calificarlo como el primer ecologista argentino. “Su visión de la naturaleza de su patria americana poco tiene en común con la situación actual. Ahora la naturaleza está en peligro por culpa de los excesos que cometieron las civilizaciones empeñadas en arrancar de sus entrañas más de lo que puede dar. En aquellas vastas llanuras rioplatenses todo estaba por hacerse: faltaban cultivos, árboles, paisanos conocedores del trabajo de la tierra y se despilfarraba la riqueza ganadera en las vaquerías de ganado cimarrón. De todo eso habló Belgrano en los círculos de intelectuales, semillero de patriotas revolucionarios”, destaca. Pero, la autora de La Argentina, Historia del país y de su gente, admite que “en sus Memorias insistía en la necesidad de fomentar la agricultura, las industrias útiles, el comercio libre y en educar a los labradores para que aprendieran los instrumentos, mejoraran y salieran de la miseria: rotación de cultivos, hilados y tejidos y demás conocimientos útiles, para crear riqueza y vivir mejor”.
Feminista anticipado

Biógrafos y belgranianos coinciden en que era llamativa su obsesión con la igualdad entre hombres y mujeres. “Nadie escuchaba a las mujeres: Manuel recomendaba a los amigos que lo hicieran, que tenían mucho para aprender de ellas -un argumento ridículo, los hombres eran la ley-. Muy vanguardista, raro e interesante; trae de Europa la idea pionera de la educación pública de la mujer, acá las muchachas eran analfabetas”, resalta Canale.

Pigna refiere que “fue el pionero de estas tierras en ocuparse en la defensa y dignificación de la condición femenina, comenzando por su derecho inalienable a la educación”. Pigna dice que Belgrano sostenía: “Por desgracia el bello sexo que debe estar dedicado a sembrar las primeras semillas, lo tenemos condenado al imperio de las bagatelas y de la ignorancia (…) a pesar del talento privilegiado que distingue a la mujer y que tanto más es acreedora a la admiración cuanto más privado se halla de medios de ilustrarse. La mujer forma en sus hijos el espíritu del futuro ciudadano, una mujer ignorante es una mala generadora de ciudadanos, de ciudadanos retardados, poco productivos e incompetentes para una nación moderna”.

Era “revolucionario, en aquel momento, instar a su educación formal académica, cuando se suponía que lo único en que debían prepararse era para el matrimonio y las labores domésticas, hogareñas”, remarca O’Donnell. “Trasladado al presente: entendería mucho de lo que ve, acerca del paradigma del hombre sobre la mujer”, dice el historiador Daniel Balmaceda, autor de Belgrano. El gran patriota argentino (Sudamericana).

Una muestra de su consideración hacia la mujer: para premiar a la amazona Juana Azurduy, tras su campaña en Chuquisaca, manda un oficio al Supremo Gobierno bonaerense señalando que ella obtuvo la bandera enemiga como trofeo. Y luego le informa por carta su designación por las “acciones heroicas nada comunes a su sexo”, como la primera oficial del ejército argentino “Teniente Coronel”.
Periodista censurado

Belgrano se ocupó de traducir del francés al castellano infinidad de textos: “Las ideas de los fisiócratas, corriente económica de moda, que hacía del agro un centro no sólo de la economía sino también de la vida”, dice O’Donnell. En España traduce toda la obra de François Quesnay y su libro de economía Máximas generales del gobierno económico de un reino agricultor. También tradujo Principios de la ciencia económico-política (1796) de varios autores y, del inglés, la Despedida de Washington al pueblo de los Estados Unidos. El Museo Mitre -confirma su directora, Gabriela Mirande Lamedica- conserva el manuscrito inédito de su última traducción, el Bosquejo de Constitución (1814) de Benjamin Constant.

“Solo pueden oponerse a la libertad de la prensa los que gusten mandar despóticamente”
"Solo pueden oponerse a la libertad de la prensa los que gusten mandar despóticamente"
Manuel Belgrano

Felipe Pigna encuentra que el prócer es nuestro primer periodista porque llega en 1794 desde Europa “como corresponsal de un periódico español”. “Además, participó activamente en la fundación del primer periódico, el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata, que fue censurado por el virrey Del Pino. El grupo, dirigido por Francisco Cabello, no se dio por vencido y volvió a la carga con el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, donde tuvo compañeros como su primo Juan José Castelli e Hipólito Vieytes, entre otros y que sufrió una suerte similar. En marzo de 1810 Belgrano volvió a esa actividad editando el Correo de Comercio y desde allí insistirá con sus propuestas”, relata.

Además, Belgrano bregó por la libertad de prensa. El 10 de agosto de 1810 en el Correo de Comercio, publicó: "Solo pueden oponerse a la libertad de la prensa los que gusten mandar despóticamente, o los que sean tontos que no conociendo los males del gobierno, no sufren los tormentos de los que los conocen, y no los pueden remediar por falta de autoridad; o los muy tímidos que se asustan con el coco de la libertad (...) Pero quitarnos las utilidades de la pluma y de la prensa, porque de ellas se puede abusar, es una contradicción notoria y un abuso imperdonable de la autoridad, y es querer mantener a la nación en la ignorancia, origen de todos los males que sufrimos".
El primer romántico y la operación para llamarlo homosexual

Canale -autora de La Vengadora- lo define: “El primer romántico argentino, en todas las acepciones del término. Siempre corrió el rumor infundado y con maledicencia, la leyenda de su homosexualidad: él llega de Europa a 'patear muchos kioscos’ y organizaciones instaladas, que no querían ser importunadas por este joven al que le toca el momento histórico de encargarse de un ejército. Los militares no lo querían nada, la tropa se le amotina y como él tenía una voz metálica un tanto aflautada y como en el famoso retrato vestía calzas... Fue una operación que le montaron. Tenía mucho éxito con las mujeres, lo rodeaban”.

Pepa Ezcurra, el gran amor del prócer -cuando su marido se va a España, tras el mayo de 1810-, lo busca en su campaña al norte. De esa relación nace Pedro Pablo, hijo que adoptan su hermana Encarnación Ezcurra y el marido, Juan Manuel de Rosas. La intriga es si Belgrano supo de la existencia de ese hijo, aunque sin conocerlo. La documentación sobre su vida privada es escasa, en su Autobiografía y otros registros aborda cuestiones de interés público. Felipe Pigna en su libro sobre el prócer, dice que no se sabe si él supo de su existencia, aunque Canale sostiene que nunca se enteró.

Pero el historiador Balmaceda cuenta que, cumpliendo un pedido del prócer -según relata uno de sus nietos al diario La Razón (18 de septiembre de 1927)- Pedro fue informado de su filiación por Francisco Chas, que se apersonó en su casa a entregarle varios objetos legados por su padre. Todos coinciden en que a su mayoría de edad, Pedro Pablo supo la identidad de su padre biológico e incluyó su apellido, conformando el Rosas y Belgrano.

Fruto del romance con la tucumana Dolores Helguero en 1819 nació su hija, bautizada Manuela Mónica del Corazón de Jesús -cabe recordar que el nombre completo del prócer era Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano-. “Ella es la única prueba de ese romance, que no se puede determinar si fue un largo amor o el fruto de una noche. En cartas a la familia, él aludía a 'la palomita blanca' y preguntaba por su 'ahijadita': ser madre soltera en 1819 era mal visto, él tampoco aparece mencionado en los registros...”, explica Balmaceda.

Juana la crió desde los 6 años en Buenos Aires, respetando ese pedido de Belgrano. De la rama que desciende de Manuela Mónica Belgrano Helguero desciende su chozno Manuel, nombre que su trastatarabuelo le legó.
El poder de la deuda externa y una potencia: China

En economía, vislumbró rápidamente sus consideraciones respecto de la deuda externa en términos de poder: se preocupaba en cómo el acreedor podía dominar a otro al volverlo su deudor. Pacho O’Donnell destaca: “Pregona el tema del valor agregado: que países, regiones como la nuestra, no deberían exportar sus materias ‘primeras’ sin un proceso de elaboración que les permitiría recaudar mejores beneficios”.

Pigna relata que “fue el primero en advertir en estas costas la importancia estratégica de China”. Escribía en el Correo de Comercio (10 de junio de 1810): “La Nación china está dando a todas las del mundo conocido, un ejemplo constante de lo que es el comercio interior auxiliado: no hay país más poblado que el que habita, ni Nación más poderosa en el Orbe: todas las que se llaman cultas, van en busca de sus efectos”.

Además, cimentó la primera aseguradora local, La Confianza -fundada el 7 de noviembre de 1796-, “Compañía de Seguros Marítimos y Terrestres”; que en 1937 se convirtió en la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) actual.

En su honor, cada 2 de junio (día que asume como secretario perpetuo del Real Consulado) se celebra el Día Nacional del Graduado en Ciencias Económicas.
Defensor de los pueblos originarios y Derechos Humanos

Belgrano militó por los derechos básicos de la humanidad. “Cuando habla de educación popular gratuita, dice: ‘Hay que dedicar algunos bancos para los esclavos hijos de esclavos, los afro-argentinos’ -explica O’Donnell-. En la Campaña del Paraguay dicta un reglamento considerado el primer proyecto constitucional del país, donde dice: ‘todos los naturales de Misiones (los guaraníes) son libres, gozarán de sus propiedades y dispondrán de ellas como mejor les acomode, como no sea atentando contra sus semejantes. Suspensión del tributo por diez años hasta que puedan producir y vivir dignamente’. De 1811: ‘Establecimiento de escuelas gratuitas, de primeras letras, artes y oficios'. 'Igualdad absoluta entre criollos y naturales, habilitación para ocupar cualquier empleo incluso militar y eclesiástico. Expropiación de las propiedades de los enemigos de la Revolución, reparto gratuito de estas tierras entre los naturales’. Habla de la reforma agraria en 1811”.

Balmaceda señala que “al fundar pueblos como lo hizo con Curuzú Cuatiá, se preocupó porque el urbanismo llegara a grupos que estaban separados: les mejoró la vida a esos pobladores y les dio un marco institucional”.

“El prócer también hizo la Bandera Nacional de la Libertad Civil el 25 de mayo de 1813 y se la dio al pueblo de Jujuy en agradecimiento. Es el paño más antiguo que fehacientemente hizo y se exhibe hace más de cien años en la Casa de Gobierno jujeña”, afirma Manuel Belgrano -chozno del prócer y titular del Instituto Nacional Belgraniano.
La estrategia de los colores de la bandera

“Belgrano ha sido coagulado por la historia liberal ‘oficial’, como creador de la bandera: lo mutila al ahorrar sus demás facetas. Nos ‘ahorra’ la inteligente decisión estratégica que significó la creación de una bandera leal a la consigna de algunos de los revolucionarios de Mayo, que no querían hacer pública la intención independentista -argumenta O’Donnell-. Releer sus tratados económicos me impresiona: explica por qué se lo muestra solo como creador de la bandera y en un escenario bastante estúpido, ‘los colores del cielo...’. Tuvo la inteligencia estratégica de crear una bandera borbónica, con los colores del rey Fernando VII para fingir lealtad -estando encarcelado por Napoleón- e ir avanzando a escondidas en el proyecto independentista. Por eso se tardó seis años en dictar la independencia: el tiempo que llevó el proceso de desocultamiento y avance del proyecto. En 1816 Fernando VII ya estaba libre y no se podía esconder más ‘la máscara’”.

El descendiente de Belgrano indica que él “la hizo con el sentido profundo de soberanía, también para distinguirnos del enemigo pero hoy simboliza libertad, unión y pertenencia a esta tierra”.
El camino de la educación

“Fundar escuelas es sembrar en las almas” y “un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”, dijo Manuel en una de sus Memorias Consulares. Pacho, remarca: “Él es el primero en proponer la educación popular gratuita para niños sin capacidad de pagar la formación privada, fundó cuatro escuelas e hizo su reglamento. De la Revolución de Mayo, lo más apasionante es el dictado del reglamento que hace para las escuelas que dona en el noroeste, muy impresionado por la pobreza de esas regiones. Dona cuatro escuelas convencido de que la posibilidad de salir de la pobreza y la miseria tiene que ver con la posibilidad de trabajo. Entre sus ‘consejos al maestro' habla de dulzura en el trato y 'amor a la verdad y a las ciencias’. Hablar de las ciencias no era banal: había un gran conflicto entre religión y ciencia, porque el catolicismo suponía que Dios era el centro de todo y que lo que no estaba en la Biblia era falso; mientras que había un avance de la ciencia, que suponía al hombre el centro de la Historia y la humanidad, y que esta podía explicar los misterios de la vida”.
Final penoso

Belgrano murió solo y pobre. “Es conmovedor y triste. Estaba muy enfermo, dolorido y la única que lo cuida hasta el final es su querida hermana Juana y su doctor, Joseph Redhead. Muchos de nuestros próceres murieron muy solos, un destino muy cruel”, resume la novelista Canale. Al final no poseía grandes pertenencias ni dinero, tenía deudas.

Le quedaba un reloj de oro que le regaló el rey Jorge III en su misión diplomática a Londres y se lo dio a ese médico. Aquella reliquia patrimonial estaba en el Museo Histórico Nacional pero en 2007 lo robaron y nunca más se supo nada.
Homenajes... hasta una serie

En el año y mes belgraniano, en medio de la cuarentena​, se realizan diversos homenajes, privados y públicos. La TV Pública rodará una serie, basada en el libro Amores prohibidos: Las relaciones secretas de Manuel Belgrano (Planeta), de Florencia Canale que aborda su costado enamorado y casanova. El actor Nicolás Cabré interpretará al prócer.

El CCK publica en sus redes anécdotas de la vida de Manuel Belgrano retratadas por seis ilustradores. Es un ciclo de micro exhibiciones virtuales que forma parte de las producciones realizadas por el Centro Cultural Kirchner, el Archivo General de la Nación (AGN) y la Secretaría de Patrimonio. Las ilustraciones se hicieron a partir de anécdotas que, a modo de instantáneas fotográficas, capturan momentos de la vida del prócer. Las instantáneas fueron recopiladas y escritas por el historiador Javier Trímboli y acompañan las ilustraciones.

Pacho O’Donnell guionó seis cortos del Ministerio de Cultura nacional, “con la idea de enfocar la imagen de su compleja personalidad, desde el neorevisionismo histórico”.

Por su parte, Pigna creó con su equipo (en tres meses) un micrositio en su web donde brinda gratis, audios, videos, imágenes y textos del “notable padre fundador de nuestra Patria”. Además, reeditó su libro Manuel Belgrano.

CLARIN

 

 

 


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