La fórmula presidencial electa obliga a los bancos de inversión y a los fondos a salirse del libreto para analizar qué país verán en el futuro más inmediato.


Por Sebastián Maril.

La semana del 4 de noviembre de 2019, quien escribe esta nota viajó a Nueva York y visitó a nueve de los principales bancos de inversión y fondos de cobertura. Estas entidades financieras, de capitales norteamericanos, españoles, suizos, canadienses y japoneses, poseen inversiones en Argentina o asesoran a un amplio grupo de clientes cuyas carteras están compuestas por bonos emitidos por empresas y provincias argentinas como también por el Gobierno nacional.

Para los referentes de Wall Street, el presidente-electo Alberto Fernández es un enigma y desean descifrarlo antes que asuma el próximo 10 de diciembre. No quieren sobresaltos, pero admiten que Argentina, con sus reiteradas crisis, es un país que siempre logra que los mercados emergentes se mantengan interesantes.

Los banqueros neoyorquinos consideran que los argentinos han votado a un líder muy complejo de analizar y por ahora dudan sobre quién realmente tendrá el control del país

La inusual fórmula presidencial argentina, ha obligado a los bancos de inversión y a los fondos de cobertura a salirse del libreto para analizar qué país verán en el futuro más inmediato. Los banqueros neoyorquinos consideran que los argentinos han votado a un líder muy complejo de analizar y por ahora dudan sobre quién realmente tendrá el control del país.

 Fernández se reunió esta semana con Ana Botín, del Grupo Santander
Fernández se reunió esta semana con Ana Botín, del Grupo Santander

Los inversores internacionales desean saber cuáles son los planes del presidente-electo para entender cómo afectarán sus carteras y las de sus clientes. Deuda, economía, regulaciones y tarifas es tan solo una pequeña muestra de los temas que desvela a los inversores. Muestran ansiedad por la falta de un mensaje claro durante el período de transición, pero entienden que el presidente-electo ha heredado una crisis económica de una gran magnitud.

A la espera de los primeros anuncios oficiales, buscan respuestas inmediatas a preguntas que marcarán el rumbo del país durante los próximos doce meses.

Pregunta 1: Cómo piensa normalizar Argentina la deuda soberana

Los inversores entienden que Argentina no puede refinanciar su deuda. Dicen que ese barco zarpó hace mucho tiempo. Entienden que reperfilar es una forma relativamente suave y amigable de reestructurar la deuda soberana en la que el plazo de los vencimientos de los pasivos de un Gobierno se extiende, pero el pago de intereses y el pago del capital invertido, en general, no se reducen.

Sin embargo, Wall Street mira con cierta comicidad las noticias originadas en Argentina sobre el reperfilamiento de la deuda. Aseguran que existen dos motivos por los cuales un reperfilamiento es prácticamente imposible.

En la meca de las finanzas los inversores creen que Argentina no puede refinanciar su deuda (REUTERS/Andrew Kelly)
En la meca de las finanzas los inversores creen que Argentina no puede refinanciar su deuda (REUTERS/Andrew Kelly)

Primero, explican que para reperfilar la deuda un Gobierno debe poner en orden sus cuentas y así recuperar la capacidad de pago. Los inversores preguntaron si alguien recuerda cuándo el Estado argentino puso en orden sus cuentas. Recuerdan que los diferentes gobiernos nunca lo hicieron y por este motivo Argentina tendrá muchos problemas para convencer a sus acreedores que postergar los vencimientos la ayudará a mejorar sus finanzas.

Y en segundo lugar, muestran asombro por los diferentes modelos de reperfilamiento que circulan por los medios y por las publicaciones especializadas. Los principales bonistas soberanos explican como un reperfilamiento con quita de capital y de intereses es efectivamente una reestructuración, y que Argentina no tiene otra alternativa que comenzar un nuevo, largo y muy complejo proceso de reestructurar su deuda para aliviar la pesada mochila de piedras que lleva en sus espaldas.

Pregunta 2: Cuándo se terminan los dólares

Los inversores atan los cabos sueltos y sacan sus propias conclusiones, todas en la misma línea. Al no poder refinanciar su deuda, en 2018, el Gobierno acudió al prestamista de último recurso (el FMI), quien ahora también le está cerrando las puertas. Al no contar con la ayuda de los mercados internacionales y con un FMI que demora la asistencia económica prometida, Argentina se vio forzada a romper el chanchito que tiene en el Banco Central para hacer frente a los vencimientos inmediatos. Como el drenaje del chanchito era muy importante, la administración Macri tuvo que adoptar el tan detestado cepo.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Luciano González)
Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Luciano González)

Entonces, la pregunta es hasta cuándo alcanzan los dólares disponibles en el BCRA. Existe un consenso entre los referentes del mercado que Argentina tiene hasta junio de 2020 antes de caer en default por falta de dólares. No descartan un ajuste del cepo que alcance a los pocos lugares aún no alcanzados por el control de capitales y coinciden que un giro de USD 5.200 millones del FMI, solo prolongará la agonía tres meses más y el organismo de crédito no desembolsará más fondos sin un acuerdo macro con los acreedores.

Pregunta 3: Cuánto poder tendrá Cristina Fernández de Kirchner

En Wall Street existen dos grupos de pensamiento diferentes que opinan sobre el papel que tendrá la próxima vicepresidente de los argentinos.

 
Cristina Kirchner, vicepresidente electa
Cristina Kirchner, vicepresidente electa

Por un lado están aquellos que aseguran que Cristina no ha cambiado y que la cercanía al poder es demasiada tentación para ignorar. Temen que esta ambición pueda potenciar la participación del brazo más radicalizado del peronismo y generar conflictos de liderazgo con el presidente-electo Alberto Fernández.

Y por otro lado, están aquellos inversores que piensan que Cristina no desea cargar con las responsabilidades diarias que tiene el líder de un país y que se limitará a supervisar que Alberto Fernández no ofrezca la ideología moderada que muchos desean y comparan con el expresidente Carlos Menem.

El enigma que es el presidente-electo para Wall Street y la incertidumbre que ofrece la próxima vicepresidente de la Nación sobre cuánto poder tendrá, confunde a los inversores que pronto buscarán negociar la normalización de la deuda soberana argentina.

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