En un discurso de tono inusualmente instropectivo, el Presidente agradeció al equipo que desbordó la Sala Sinfónica del CCK. Hubo hegemonía de funcionarios y dirigentes del PRO, y muy pocos radicales y dirigentes de la Coalición Cívica.


Por Silvia Mercado

“Desde el 2003 que están diciendo que me voy de la política, pero aquí estoy y seguiré estando, porque hay gato para rato”, fue la frase con la que Mauricio Macri cerró su último discurso ante el Gabinete ampliado, provocando los aplausos eufóricos de funcionarios y legisladores que colmaron como nunca antes la Sala Sinfónica del CCK, con gente que tuvo que sentarse en las escaleras o quedar directamente afuera.

El acto empezó con discursos de la vicepresidenta Gabriela Michetti, la gobernadora saliente María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, que logró reelegir. Por lo que trascendió, los tres no pudieron evitar un tono melancólico. En cambio, el compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto dio el tono político y aguerrido a la tarde, diciendo que “todo lo que hacemos es para tomar el poder, adonde vamos a volver".

Antes de que hablara Macri, se trasmitió un video muy emotivo donde se mostraron las marchas por las 30 ciudades que movilizaron al electorado con el “Sí, se puede”. Y después de agradecer a su equipo ampliado, el Presidente aseguró: “Nos vamos con la conciencia tranquila y con las manos limpias, porque gobernamos con honestidad”, “cambiamos la cultura política” y “no atropellamos a nadie cuando estuvimos en el poder”.

El Presidente, que llegó al CCK acompañado por su esposa Juliana Awada y su hija Antonia, con quienes pasó el fin de semana en Chapadmalal, contó que varias veces le preguntaron por qué se había metido “en esta locura de la política”. “Y yo siempre contesto lo mismo, por amor a la Argentina, y después de los más de 200 mil kilómetros que recorrí del país puedo decir que cada día amo más a mi pueblo y al país”.

Macri también pidió que, ahora que estarán en la oposición, tienen la obligación de hacer una oposición responsable. “No podemos hacer declaraciones fuertes, nuestras respuestas tienen que ser fundamentadas en ideas, en nuestras ideas, tenemos que ser razonables y tranquilos”, les dijo a las más de mil personas que lo escuchaban. Y puntualizó: “Tenemos que defender los valores del 41% del electorado que nos votó, porque nos debemos a ellos”.

El Presidente estaba emocionado pero entero, no tenía un tono nostalgioso, y más bien parecía decidido a mostrar los caminos para seguir adelante, contrastando con el discurso que hizo Vidal, que más bien pareció un discurso de despedida porque “todo esto implica que viene algo nuevo”.

Para los pocos radicales que asistieron, se trató más que nada de una reunión para ordenar la tropa del PRO, que fue la que hegemonizó con su presencia en la Sala más grande del CCK, la “Ballena”. Ningún radical habló, tampoco Lilita. Macri mencionó reiteradamente –y agradeció– a los gobernadores radicales, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés, que por distintas razones no estuvieron presentes. Tampoco el presidente del interbloque, Mario Negri, candidato a volver a conducir el bloque de la coalición de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados.

Pero aun en el PRO el liderazgo de la oposición de Macri ya no será natural, a pesar de la postura que hoy mismo volvió a exponer Pichetto en Gabinete ampliado. A la salida de la reunión, los que informaron a los periodistas fueron el todavía ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, a quien ya Macri designó como el futuro presidente del bloque del PRO en Diputados, el vicejefe de Gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, y el senador Esteban Bullrich, presidente de la Comisión de Presupuesto y –presumiblemente– titular del futuro bloque PRO en el Senado.

Al ser consultado al respecto, Ritondo dijo que “esta es una coalición, y todo lo que se haga a partir de ahora será decidido en la mesa de la coalición”. Agregó que “hoy más juntos que nunca lo que tenemos que hacer es reformular un liderazgo con todos los que integran la coalición, en una mesa amplia y con la responsabilidad que nos dieron los que nos votaron”.

Santilli, por su lado, expresó que “hay un espacio (político) de 10 millones de personas para que sigamos trabajando juntos, hay que aprender también de los que no nos votaron, tenemos que tener una oposición constructiva con la UCR, la CC y el PRO, todos los espacios que nos nuclean, que son con los que llegamos hasta aquí”. Sin embargo, descartó que “la oposición sea liderada por la ciudad de Buenos Aires”.

Al terminar la última reunión de Gabinete ampliado de su gestión, Macri estiró el brazo para tomar a su mujer y ambos se alejaron del lugar tomados de la mano.
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