Los contribuyentes deberán quedarse con el ojo puesto en las páginas de la AFIP para saber qué puede pasar con sus impuestos.

José Luis Ceteri

Recientemente, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) extendió, hasta el 30 de noviembre, el plan de facilidades de pago para las deudas impositivas y de la seguridad social vencidas hasta el 15 de agosto pasado. Esta es una nueva medida de “distensión fiscal” que se suma a la batería de normas que salieron a partir del resultado de las PASO, y que van en la dirección de aliviar la carga tributaria de los contribuyentes ante la caída de la actividad económica.

Pero estos beneficios no son eternos, tienen como fecha de vencimiento el 31 de diciembre de 2019. Ante este contexto habrá que ver si el gobierno que asume días antes, que debe transitar por la delgada cornisa que va entre evitar la caída de la recaudación y simultáneamente dinamizar la actividad económica, se decide a prorrogar esos beneficios o extinguirlos, con las consecuencias que por ese motivo sufrirán los contribuyentes y en algunos casos los consumidores.

Los que se van con los brindis

Una las principales medida que rige hasta fin de año, es la tasa cero de IVA para trece productos que integran la canasta básica de alimentos, para la venta al consumidor y la de la etapa mayorista anterior.

A los que venden a tasa 0%, la AFIP les dio la posibilidad hasta fin de año de solicitar la devolución de los créditos fiscales de IVA acumulados por esas compras, en la medida que no los hayan podido descontar de otros débitos fiscales originados en otras operaciones de venta.

Si el nuevo gobierno no renueva este beneficio, a partir del 1 de enero del año próximo se producirá inmediatamente un aumento generalizado en el precio de esos productos, que se sumará a los aumentos que se vienen dando por la devaluación del peso. Si en cambio se renueva la medida, las afectadas serán las provincias por los fondos que dejan de recibir por la coparticipación de los impuestos, cuestión que ya tuvo el pronunciamiento de la Corte y que obligó al gobierno al pago de un resarcimiento.

Los empleados en relación de dependencia tuvieron un incremento del 20% en algunas deducciones personales, medida que salió por decreto y que abarca a todo el año completo. Esto benefició a los trabajadores solteros que cobran de sueldos brutos mensuales menos de $55.376 y casados con dos hijos de $70.274. Por este motivo habrá que ver a partir de qué montos se actualizan, por el índice salarial RIPTE, las tablas y escalas de Ganancias que se utilizarán a partir del primer día hábil de enero de 2020. La ley de presupuesto tendría que subsanar la cuestión legal que quedó endeble por la salida del decreto, que generó el rechazo posterior de la Corte.

Por otro lado, el subsidio de dos mil pesos que les otorgó a los trabajadores el Estado en el aporte jubilatorio, a favor de los que cobraron de remuneración bruta mensual de hasta $60.000, pasadas las elecciones ya maduró y dejó de existir.

Mejoras por un rato

Otra incógnita es lo que pasará con las mejoras parciales que hubo para los contribuyentes autónomos y lo poco se les dio a los Monotributistas. Los pequeños contribuyentes únicamente tuvieron un descuento en el pago del impuesto del mes de septiembre.

Recién a partir del mes de enero podrán aplicarse las nuevas escalas de los parámetros ajustados por el índice de movilidad previsional de todo este año que llegó al 51,1%. La duda en estos casos es lo que pasará con la suspensión de las causales de exclusión de oficio del régimen que realizaba la AFIP por determinados supuestos previstos en las normas. ¿Se activarán retroactivamente en marzo de 2020?; o, en cambió, habrá borrón y cuenta nueva.

El año próximo, los autónomos deberían volver a tener que pagar el 100% del importe de sus anticipos, que fueron originalmente determinados para este año. Esto es a pesar de que se elevó en un 20% el mínimo no imponible y la deducción especial para los que están en relación de dependencia, y en realidad el beneficio debería haber sido igual para todos (empleados y autónomos).

Para las Pymes también pronto se acaba la fiesta. El motivo es porque los embargos, que habían quedado suspendidos hasta mediados de noviembre, volverán a estar activos. Además, concluirá la ventaja de que las empresas puedan ser consideradas como potencialmente Pymes, sin la necesidad de hacer los trámites formales para obtener determinados beneficios.

En el reparto, salió la posibilidad de compensar deudas de contribuciones patronales contra un porcentaje de los saldos a favor de IVA; cuestión que parece lógica ya que todos los fondos se encuentran en la misma caja, la de la AFIP. Los que quedaron con fondos de títulos “reperfilados” pudieron sólo recuperarlos de inmediato compensándolos contra deudas de la seguridad social vencidas al 31 de julio de 2019. Los que estaban al día perdieron.

Por los atrasos fiscales acumulados, todos piden una ley una moratoria que condone sanciones e intereses y que se otorguen más beneficios fiscales. El gobierno actual, quizás por encontrarse más alejado del poder, los había prometido. El que asume, en cambio, lo evaluará porque tendrá que hacer un delicado equilibrio entre la recaudación y la actividad económica.
CLARIN


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