Como proyecto, el peronismo muere el mismo día que su fundador. Luego todo es agónico, la guerrilla intenta sustituirlo y la dictadura deja al desnudo la atroz imagen de la derecha nacional.


Por Julio Bárbaro
Politólogo y Escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer.

La guerrilla fue la mezcla de clase media intelectual y marxismo residual, orillas de un mundo comunista que parecía imparable y no dejó ni descendencia. Juan Domingo Perón nunca respetó a Fidel Castro, expulsó a su heredero John William Cooke solo por enamorarse del intento cubano. Con el tiempo, la decadencia de los dirigentes irá dejando al peronismo sin ideas.

En una interpretación de la guerrilla, la pretendida "teoría de los dos demonios" logra impedir la autocrítica de la violencia y deja a los deudos, Madres y Abuelas, ocupando el lugar que abandona la conducción sobreviviente. Los respetables derechos humanos culminan a veces en una rara mezcla de imprescindible justicia con una insensata revalorización del "romanticismo de la violencia". Así entramos en tiempos donde, carentes de autocrítica, se termina usando la memoria de los desaparecidos por sobre la epopeya popular e imponiendo la irracional reivindicación de la violencia como instalación de los intelectuales marxistas sobre la cultura peronista.

Más adelante, el ideario peronista, en todas sus versiones, fue convertido en una cobertura de los negocios. El despreciable personaje de Carlos Menem se encontraba con un Rey de España que defendía los intereses de su patria contra un colonizado que entregaba los de su pueblo. La privatización de los servicios públicos es la fecha que marca el fin de nuestra vocación patriótica. España, con el relato del "Quinto Centenario", se aprovecha de un gobierno corrupto para quedarse con empresas sin mayor inversión que las coimas. Uruguay no entregó los teléfonos, nosotros regalamos todo lo construido por nuestros mayores. Con el discurso infantil de que "el Estado es mal administrador", se llevaron lo que era de todos porque cuando somos asaltados, quien nos roba nos está diciendo eso: "Dame lo tuyo, que yo lo administro mejor". Unos lo hicieron a pura coima, otros necesitan el revólver.

Unos robaban con los cuadernos hasta que los nuevos, dueños de bancos, peajes y servicios, lo hicieron pidiendo préstamos para llevarse fortunas que jamás hubieran generado. Expresan la idea de que el egoísmo y la codicia son imposiciones de una supuesta "modernidad". La suma de codicias privadas no puede fructificar en una visión de "nación". La política necesita de patriotas, y hace años que no los tenemos. El mapa de la riqueza define el paso de los supuestos "liberales", en especial, en el peronismo. La distribución de la riqueza describe como nadie el robo que sufrimos. Lo jurídico no es importante en su despliegue; en cambio, sí lo es la ausencia del Estado, necesario defensor de la propiedad colectiva.

Los Kirchner utilizaron los derechos humanos, que desconocieron en la época difícil, como cobertura de su voluntad de poder. Lo patriótico no era importante en ese relato adornado con la virtud del "progresismo". Disueltos los partidos, la política terminó siendo un camino al enriquecimiento de sus cultores como contracara del empobrecimiento de su pueblo. El kirchnerismo, con sus aciertos y errores, fue derrotado en 2015 por la coalición Cambiemos, y ahora estamos transitando un nuevo fracaso, quizás el peor de todos.

Ya no es la corrupción la que necesitan los empresarios improductivos para mantener sus inmorales prebendas. Vivimos una experiencia inédita donde los grandes intereses financieros gobiernan e imponen su codicia a los ciudadanos. Y discutimos frivolidades, evitando el riesgo de acusar al verdadero responsable del cual terminamos dependiendo, en mayor o menor medida, casi todos. Las ideas ocupan el lugar de decorado de los grandes intereses; las elecciones se presentan como una opción entre distintas variantes de la desesperanza. Es preciso que el fracaso del presente no sea un retorno al conjunto de errores que lo engendró. Los negocios deben ser controlados por la política y la codicia de los servicios privatizados, limitada por el Estado, como sucede en algunos países europeos y aun de la región que decimos admirar. Ese es el desafío del nuevo gobierno, esa es la única exigencia para no transitar una nueva frustración.
Necesitamos superar los odios e intentar una síntesis integradora. El gobierno anterior expresó el fracaso de un lado de la grieta; el actual se encegueció en imponer el otro. Ambos fracasaron, nadie tiene derecho a gritar "volveremos".
INFOBAE

 

 


0
0
0
s2smodern
powered by social2s
VALDES Y PEÑA ACOMPAÑARON A EMPRENDEDORES

Gobierno de corrientes

Alternative flash content

Requirements

incone

lamarta

SALUD PUBLICA FIRMO CONVENIO PARA GARANTIZAR ASISTENCIA SANITARIA EN LOS PARQUES INDUSTRIALES

institucional

Alternative flash content

Requirements

LA MARTA pagina web