Empresaria, conservacionista y embajadora de la ONU. Acercamiento con los agricultores, herencia y boicot a Trump.

Menuda, sin una gota de pintura que acentúe sus rasgos anglosajones, y con look monocromático y austero, Kristine Mc Divitt Tompkins se desliza casi imperceptible por el hotel, como una turista más. Pero está lejos de serlo. Ancestros rancheros de Montana, parte de una infancia en Venezuela acompañando a su padre petrolero y una adolescencia californiana sesentosa a puro activismo naturalista llevaron a esta esquiadora profesional, montañista y amante de la naturaleza a escalar de pasante veraniega a CEO en la compañía de indumentaria deportiva Patagonia, fundada por el conservacionista Yvon Chouinard.

Ese fue su lugar en el mundo empresarial hasta que conoció a Doug Tompkins (fundador de The North Face y Esprit), su alma gemela y gurú visionario para emprender ese viaje de filantropía ligado a la conservación del planeta. Y su alter ego para gastar su fortuna en grandes terrenos en Chile y Argentina, para preservarlos como espacios naturales y entregárselos remozados a las autoridades en forma de Parques Nacionales. Más de 500 millones de dólares y casi 6.5 millones de hectáreas protegidas de un altruismo tan impensado que tuvo que luchar por casi dos décadas con las teorías conspirativas más alocadas y los ataques frecuentes.

Nada en sus formas presumen de su faceta de ejecutiva consumada. Su mirada y su voz tienen un modo monocorde y tranquilo. Una flema sajona que se permite rasgos de la explosiva latinidad que supo adquirir tras una vida por estas tierras, cuando habla de sus pasiones y de sus pérdidas: Doug y el legado de la naturaleza. Es entonces cuando el azul verdoso de sus ojos se vuelve acuoso y la garganta se le anuda. Hace tres años, la trágica muerte de Douglas la hizo salir del anonimato, y como su heredera y presidente de Tompkins Conservation Lands, y recientemente nombrada embajadora de Áreas Protegidas por la ONU, fue la encargada de cerrar los acuerdos e inaugurar los parque nacionales al sur de Chile y en breve, el de los Esteros del Iberá. Lejos de cerrar capítulos, asegura que la leyenda continuará (a pesar de litigios hereditarios o de las diferencias con ganaderos o políticos de turno): “La tierra siguen en peligro”.

Noticias: Si tuviese que definirse en una palabra, ¿quién es Kris Tompkins?
Kristine Tompkins: Mil veces le hice esa pregunta a mi madre, que falleció el año pasado a los 100 años, y me dijo que desde chica había una palabra para describirme: incesante. Siempre estaba haciendo algo, era esa nenita en primera fila con la mano alzada, lista para preguntar o contestar.
Foto: Juan Ferrari.

Noticias: Tenía una vida cómoda en California como CEO de Patagonia y un día lo dejó todo para venir al Sur. ¿Qué le pasó por la cabeza?
Tompkins: En 1990 Doug le vendió a su ex mujer la mitad de su empresa Espirit y meditaba sobre lo que iba a hacer con su vida. Nos reencontramos ese mismo año en El Calafate. Nos conocíamos porque él era amigo de Yvon Chouinard, el dueño de Patagonia; pero nos vimos de otra forma. Yo estaba comprometida así que fue un poco escandaloso y nos tomó un tiempo encarar la relación.

Noticias: ¿Cuál era su sueño?
Tompkins: No tenía un sueño, pero tenía 40 y pensaba si dos décadas después quería estar donde estaba. Quería enfocarme en algo más grande. Doug y yo nos encontramos en el Sur y cambió mi vida. En 1993 dejé la empresa y vendí mi casa para marchar al Sur.

Noticias: ¿Se arrepintió?
Tompkins: Nos enamoramos y nos casamos ante la mirada horrorizada de algunos amigos que decían que lo nuestro era como poner gasolina al fuego. Pero funcionó.

Noticias: Cuando comenzaron con su plan conservacionista tuvieron muchas críticas…
Tompkins: ¿Muchas? En Chile fue tremendo, una batalla que duró más de cinco años. Tuvimos visitas de la policía internacional y de todo tipo de agencia de vigilancia, había aviones militares volando sobre nuestra tierra. Hubo amenazas de muerte para Doug, pero el resto de las acusaciones y luchas se libraron en la prensa.

Noticias: ¿Tuvieron problemas con los pueblos originarios?
Tompkins: Nunca compramos tierra reclamada, en litigio ni fuimos a áreas con tensión con nuestros proyectos. En algunas zonas, había personas que estaban desde siempre, pero no tenían título y los ayudamos para que cada propietario tuviese sus títulos. Nunca quisimos problemas.

Noticias: Estaban asentados en la Patagonia y Doug la lleva a una geografía y clima tan opuesto como el de los Esteros del Iberá. ¿Cómo fue eso?
Tompkins: ¡Una experiencia negativa! En un pequeño avioncito aterrizamos en lo que hoy es San Alonso, en plenos Esteros del Iberá. Estaba todo tan condenadamente caluroso, pegajoso y plagado de bichos que lo miré y le dije: “¡Larguémonos de acá!”. Pero él vio algo.

Noticias: ¿Qué vió?
Tompkins: Vio esa tierra vasta, con lagartos y ciervos y pensó que era una mina de biodiversidad. Volvió y compró ese rancho sin decirme nada. No fue sólo la maravilla de la naturaleza de Iberá, sino también los correntinos, que son maravillosos.

Noticias: Pasa mucho tiempo allí…
Tompkins: Desde que Doug murió no tanto. Justo falleció… (Se emociona) cuando ni habíamos imaginado donar las tierras como parques nacionales. Estos tres años estuve avocada a eso y este año se hizo la primera etapa en Chile.

Noticias: ¿Qué sintió el día de la firma?
Tompkins: Sigo teniendo esa sensación de logro y pérdida. Estaba tan shockeada por la escala, son casi seis millones de hectáreas en cinco parques nacionales y la ampliación de tres parques existentes. En tu vida percibís ese momento en el que se debe hacer algo.

Noticias: ¿Cómo supervisa que la donación no se desmadre o que algún gobierno venda las tierras?
Tompkins: Tuvimos un problema con el primer parque nacional y aprendimos. Nuestros términos estipulan que si la tierra es usada para algo fuera del espíritu de la donación, vuelve a nosotros.

Noticias: Dio una charla en la última exposición agrícolo-ganadera en La Rural. ¿Por qué hay tanta controversia con los agricultores?
Tompkins: Conservacionistas y agricultores no se miran como enemigos sino como inhabilitadores. Una granja me inhabilita a salvar tierra y fauna y un parque nacional me quita tierra para cultivar y propaga fauna que amenaza mi ganado. Pero ese paradigma se está quebrando porque depende el uno del otro. Vengo de una familia de agricultores. Venimos de la tierra y todo lo referido a ella nos impacta en el alma. Tenemos que estar todos juntos para salvarla.

Noticias: Donald Trump no hizo nada por la crisis climática.
Tompkins: Pero Trump sí ha hecho algo: ¡ir para atrás! Está tratando de que se reduzcan las regulaciones sobre el carbón.

Noticias: Cuando perdió a Doug, una parte suya…
Tompkins: ¡Me mató a mí también! Fue lo peor que me pasó. Pero nunca dejaría lo que vengo haciendo. Sólo le puse el moño a nuestro trabajo.

Noticias: Ahora también le pondrá ese moño al parque de Los Esteros del Iberá.
Tompkins: Con suerte, la entrega del parque será a fines de agosto y a fin de año vamos a liberar a los primeros tres yaguaretés luego de 80 años.

Noticias: ¿Qué hará después?
Tompkins: ¡Que nadie piense que me voy a jubilar! ¡Jamás podría quedarme quieta! Estamos trabajan-
do también con la conservación de los océanos, una situación desesperante.

Por Gabriela Picasso
Fotos: Juan Ferrari.
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