Los jueces del máximo tribunal aún no dictaminaron sobre las objeciones de la defensa de Cristina a la causa por corrupción en Vialidad.


Ricardo Kirschbaum
Los efectos del resultado de la primaria sacudieron la escena política con la fuerza de un huracán. Esos vientos también impactaron en la Justicia, con efectos directos. En la Corte Suprema, amortiguados por el estilo aparentemente sereno, la amabilidad muchas veces fingida y la certidumbre del peso de sus decisiones, esos remezones se sienten mucho más ahora con la posibilidad de un cambio de gobierno. Las características de ese reacomodamiento hacia el futuro son la mayoría de las veces inescrutables, como las ambiciones de sus integrantes. Han vuelto a florecer. Ya se sabe que Rosatti, peronista como Maqueda, siempre ha conservado su ilusión de llegar a la presidencia del máximo organismo de Justicia y que Lorenzetti, con vasta experiencia e influencia en el manejo de Tribunales, está siempre dispuesto a recuperar el cargo. Es, en ese sentido, el más político de todos los miembros del tribunal.

El 1 de octubre de 2018 asumió Carlos Rosenkrantz la presidencia de la Corte. Había sido electo luego de un movimiento fulminante que sorprendió al entonces presidente, Ricardo Lorenzetti, quien fue desplazado pero, frente al hecho consumado, le dio su voto al nuevo titular. Desde entonces se vivió una situación en la Corte por lo menos extraña. Rosenkrantz, de extracción radical, fue quedando en minoría y despojado de herramientas de las que Lorenzetti había dispuesto durante su larga presidencia. Y de las que sigue ahora disponiendo, así como su fluida relación con una buena porción de los jueces federales, varios de los cuales tienen en sus manos investigaciones por corrupción durante la gestión de Cristina Kirchner.

De hecho, la Corte todavía no dictaminó sobre las objeciones que presentó la defensa de la ex presidenta en la causa de Vialidad Nacional, cuyo juicio oral ya está en pleno desarrollo, es decir sin sentencia. La mayoría de los miembros aun no se expidió sobre el planteo y se ignora si lo hará antes del 27 de octubre, día de la elección presidencial.

El abogado que hoy preside la Corte tiene mandato hasta el 2021 -la mitad del período de la próxima administración en la Casa Rosada- y ha sido cuestionado básicamente desde el kirchnerismo por participar en causas como miembro de la Corte en las que debería haberse excusado. Rosenkrantz, en cambio, lo hizo en aquellas que ha considerado obligatoriamente hacerlo y no en otras en las que no existía un conflicto de intereses por su actuación anterior como abogado o en cualquier otro carácter, apoyándose en la propia doctrina de la Corte Suprema.

El cuestionamiento, sin embargo, puede continuar de manera inminente en la Justicia si se presenta, como existen versiones, una denuncia penal contra Rosenkrantz por su actuación en causas en la que debería haberse apartado.

Esta denuncia no puede sustraerse ni un segundo del marco político en el que se produciría ante la Justicia Federal de Comodoro Py, siempre sensible a los cambios de tendencias en el poder.
CLARIN

 


0
0
0
s2smodern
powered by social2s
VALDES Y PEÑA ACOMPAÑARON A EMPRENDEDORES

Gobierno de corrientes

Alternative flash content

Requirements

incone

lamarta

SALUD PUBLICA FIRMO CONVENIO PARA GARANTIZAR ASISTENCIA SANITARIA EN LOS PARQUES INDUSTRIALES

institucional

Alternative flash content

Requirements

LA MARTA pagina web