Alberto Fernández y Mauricio Macri, antes de las PASO. Todo cambia ahora.


Martín Baintrub

Los resultados de las PASO fueron tan inesperados como contundentes y de inmediato en todos los bunkers deben haber hecho sus evaluaciones para retocar o reformular sus campañas.

De cara a octubre el objetivo de Alberto Fernández debería ser que no pase nada raro, en tanto el del presidente Macri, que “pasen cosas” que cambien el rumbo. En términos futboleros podríamos decir que el equipo del Frente de Todos probablemente intente tocar hacia los costados esperando que pasen los minutos; mientras que “el mejor equipo de los últimos 50 años” debería meter un par de cambios y a la carga Barracas. Aclaremos: no nos referimos a cambios de nombres, sino de políticas y discurso.

Ya lo dijo con claridad James Carville en la campaña de Bill Clinton: “es la economía estúpido”. Y hoy todas las encuestas muestran que la mayor preocupación de los argentinos está centrada en lo que podríamos englobar como “economía” (empleo, salario, inflación). En épocas de tranquilidad económica cobran mayor relevancia otros temas como seguridad, educación, salud o corrupción. Pero cuando la heladera está vacía, es preciso recordar al viejo asesor norteamericano. Eso explica bastante el resultado y define el foco de la disputa que viene. Ahora bien, tratemos de traducir esto a acciones concretas.

Tips para el defensor del título: Transmitir una épica que entusiasme, que invite a una gesta; Instrumentar un paquete de medidas que mejoren el ánimo social. Como quien está jugado y apuesta su última ficha: doble o nada (algo se anunció, veremos si es suficiente y si no es tarde); Convocar a votar a quienes no lo hicieron (25% del padrón); Apelar al “voto útil” de los votantes de Lavagna, Gómez Centurión y Espert (“no tirar el voto”); Dejar de culpabilizar a los votantes; Menos soberbia (“te escuché y te entendí”); Insistir en el discurso de Argentina integrada al mundo, como fuente de oportunidades para generar trabajo y crecer (futuro); Contrastar modelos, Tranquilizar mercados.

Tips para el challenger: Evitar los errores no forzados (prudencia en las declaraciones); Silenciar a los eventuales “quemadores de cajones” (Aníbal, De Vido, D’Elía y compañía); Evitar la soberbia; Sembrar esperanza (“vamos a vivir mejor”); Dirigirse en especial a los que no fueron a votar y a los votantes de Lavagna (muchos son desencantados de la grieta y la política en general, pero no son imposibles) Mauricio Macri está limitado por su doble rol de presidente y candidato. Al candidato se le pide osadía. Al Presidente, prudencia. Porque un escenario de descontrol sería su peor condena.

A su vez, Alberto Fernández ya no puede hablar solamente como candidato, ahora es visto como un presidente “casi” electo. No puede eludir su responsabilidad.

En su caso se aplica el Teorema de Baglini que sostiene: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”. La necesidad de ser responsables de ambos candidatos nos lleva a presumir una campaña gris, neutra, previsible. La situación de Juntos por el Cambio, impone arriesgar. El resultado 47,65% a 32,08% parece muy difícil de revertir, son 15 puntos de diferencia y los Fernández superaron el umbral del 45%. Otra forma de verlo es que son sólo 3 puntos por encima del corte que separa ganar en primera vuelta de ir a un ballotage. Un ballotage, sería otro partido, y ya se sabe: nadie gana antes de jugar.

Martín Baintrub es Consultor político. Director de Persuasión.com.ar
CLARIN

 


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