Sergio Palazzo, dirigente K, dice que quiere en su gremio a los 6.500 trabajadores de las empresas que les pelean el negocio a los bancos, “por las buenas o por las malas”.

Gustavo Bazzan

Sergio Palazzo cerró este viernes la paritaria de los trabajadores bancarios. Logró garantizarse que el salario de los 110.000 empleados de bancos le empaten a la inflación, es decir que sus salarios no perderán poder adquisitivo. Firmó un 30% que se modificará a la par del IPC cuando la inflación supere ese número.

Tras cerrar la paritaria, Clarín le preguntó si de aquí en adelante se enfocaría en militar para que el kirchnerismo vuelva al poder.

- Estoy en eso, pero también tengo otro objetivo: voy por Marcos Galperin, el dueño de Mercado Libre.

- ¿Y eso qué quiere decir?

- Quiero que todos los trabajadores de las fintech se encuadren como trabajadores bancarios. Si están prestando servicios financieros, tienen que estar dentro de La Bancaria, y de nuestro convenio colectivo de trabajo.

- ¿Cómo lo va a lograr?

- Por las buenas o por las malas. Quiero ser el Moyano del sistema financiero. No quiero solo a los trabajadores de las fintech, también a los que trabajan en un supermercado o en una estación de servicio pero dando servicios financieros, ahora que el Banco Central habilitó esas operaciones.

El gremialista se refiere a las “corresponsalías”. Los bancos pueden tener un mostrador en diversos tipos de comercio para gestionar operaciones básicas, como abrir cuentas, suscribir un plazo fijo, realizar sus pagos y obtener préstamos en lugares donde habitualmente llevan a cabo actividades cotidianas.

Palazzo remarca que está ocurriendo una tercerización de numerosas operaciones de carácter financiero, y que se están realizando fuera de las instituciones financieras. Y no le gusta. O no le gusta que se hagan sin que el sindicato participe. Calcula que si cumple con su objetivo, podría incorporar al gremio a unos 6.500 trabajadores.

En Mercado Libre no quisieron hacer comentarios. Tampoco en la Cámara argentina de Fintech.

El líder de La Bancaria habló particularmente de Galperin. Quizás porque el creador de Mercado Libre -una empresa que por valor bursátil llega los 30.000 millones de dólares y supera al conjunto del sistema financiero argentino- ya se quejó abierta y públicamente del poder de los sindicatos.

Pero lo cierto es que Mercado Libre y su controlada Mercado Pago también lograron disgustar a los propios banqueros, quienes días atrás se quejaron de que hay cierta asimetría regulatoria y fiscal que perjudica a los bancos y favorece a Mercado Pago. A los pocos días de esa queja, la AFIP obligó a Mercado Pago a realizar retenciones impositivas que hasta entonces no estaba obligada a hacer.
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En marzo de este año, Clarín contó que Mercado Libre desembolsó US$ 71 millones para un centro de logística de última generación en el Mercado Central. Pero en cuanto inauguró los primeros 35.000 metros cuadrados, de una estructura de 65.000, apareció la primera espina. El centro que cuenta con 80 empleados directos que crecerán en breve a varios cientos, firmó un convenio homologado por el ministerio de Producción y Trabajo para que ese personal pertenezca a la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga. El sindicato bajo la batuta de Hugo Moyano, puso el grito en el cielo. Moyano busca que pertenezcan a Camioneros.

Años atrás, Mercado Libre tuvo un conflicto similar pero con el sindicato de empleados de Comercio, que conduce Armado Cavalieri. Y amenazó con radicar en Uruguay un call center que originalmente se iba a habilitar en Buenos Aires.

En diciembre pasado, en una entrevista con Infobae, Galperin dejaba bien clara su posición en cuanto a la relación entre empresas y gremios: “El marco laboral argentino es terriblemente anticuado. Está hecho para un país de hace 100 años. Protege empleos de la era industrial que son los empleos repetitivos que los robots y las máquinas van a reemplazar, y los protege tan fuerte que no permite que se generen empleos nuevos. Para hacer esto peor, los países vecinos y socios comerciales, tienen un marco laboral absolutamente moderno. Cuando un inversor decide dónde poner su fábrica, en Brasil, Argentina o Chile, y compara esos marcos, tenemos muy pocas posibilidades de ganar esa competencia.”

Casualidad o no, Palazzo va a la pelea contra uno de los empresarios preferidos de este Gobierno. Habrá ruido.
CLARIN


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