El fenómeno se da en varias de las provincias donde las fórmulas a gobernador son encabezadas por radicales.

Ramón Mestre, candidato a gobernador por la UCR en Córdoba, enfrentado con la Casa Rosada porque le impidió hacer interna contra Mario Negri, que va por otra lista cercana a la Rosada.
Guido Carelli Lynch

La enorme mayoría de los candidatos del oficialismo a gobernador que competirán en elecciones anticipadas a las nacionales eligieron provincializar su campaña. Incluso en la mayoría de esos distritos la palabra Cambiemos desapareció del sello oficial. Esa estrategia es aceptada por la Casa Rosada.

Sin embargo, en el Gobierno hay malestar con algunos candidatos que eligieron diferenciarse de manera explícita de la gestión de Mauricio Macri. La Patagonia es la región más esquiva.

El caso de Chubut irrita particularmente a importantes funcionarios de Balcarce 50. En esa provincia, la fórmula es 100% radical. El candidato Gustavo Menna, que logró imponer como compañera de fórmula a Fernanda Abdala en detrimento de las chances del macrista Ignacio Torres, marcó diferencias con el Ejecutivo.

"Yo no soy representante del Gobierno nacional; yo soy en todo caso representante de la gente que nos permitió en el 2017 hacer una elección con un gran acompañamiento que trascendió posiciones y opiniones partidarias", sostuvo Menna la semana pasada en declaraciones a medios locales que no tardaron en nacionalizarse.

Su estrategia responde a la mala imagen del Jefe de Estado en el distrito. Precisamente, sus rivales peronistas -el gobernador Mariano Arcioni y el opositor Carlos Linares- señalan cada vez que pueden que “Menna es Macri”.

La división del peronismo levanta las acciones del diputado radical, pero en la Casa Rosada dicen contar con encuestas en las que el Presidente está por encima del candidato, por lo que debería pegarse.
Mauricio Macri en una visita a Chubut con el radical Gustavo Menna, que es el candidato a gobernador de Cambiemos y ahora se distancia de la Rosada.

Mauricio Macri en una visita a Chubut con el radical Gustavo Menna, que es el candidato a gobernador de Cambiemos y ahora se distancia de la Rosada.

“Para hablar mal de Macri ya está Arcioni. El tiene que criticar al gobernador no al Presidente. Si sigue así, no le va a alcanzar”, advierten en el Gobierno. El frente de Menna a pesar de todo se llama Cambia Chubut.

La tensión viene de hace tiempo y hubo conversaciones entre ministros involucrados en la campaña y Menna, pero el radical marca diferencias.

En Río Negro, otro distrito con fórmula 100% radical, Lorena Matzen, la candidata, lanzó críticas contra la conducción de Cambiemos. “Hay que hacerle un service a Cambiemos. Tenemos diferencias sobre todo con las políticas sociales. La mirada de libre mercado es una de las cosas que nos distancia”, sostuvo en declaraciones a FM Cultura antes de insistir con la idea de una PASO presidencial.

En Río Negro el verdadero candidato del oficialismo será el actual gobernador Alberto Weretilneck, si la Corte Suprema lo permite. Un escenario similar al de Omar Gutiérrez, en Neuquén, del MPN.

En la provincia que alberga la esperanza de Vaca Muerta, el candidato “oficial” de Cambiemos, Horacio “Pechi” Quiroga, confrontó con el Presidente pocos días antes de la elección. “Neuquén no tiene déficit como si lo tiene el Gobierno”, dijo luego de que el Presidente volviera a cuestionar a los intendentes por el cobro de tasas municipales en las facturas de luz.

En Santa Cruz, la situación es particular. Es la provincia donde peor mide Macri. El senador Eduardo Costa -el candidato- no votó el Presupuesto 2019. El encuentro entre el mandatario y su referente, en enero, fue gélido.

En Córdoba, con la fractura de Cambiemos, consumada, el radical Ramón Mestre encarna la postulación “oficialista” más lejana a la Rosada y con críticas sin anestesia a la injerencia de la Casa Rosada en su distrito.

En el norte, el Ejecutivo no pierde la ilusión de arrebatarle por lo menos un distrito históricamente peronista al PJ. Ya sea Tucumán, San Luis o La Rioja. En las dos últimas no aparece la palabra "cambio o cambiemos", una realidad que se repite en otras provincias.

Las diferencias no terminan allí. Todos los candidatos fueron invitados a incorporar las herramientas del laboratorio de campaña PRO, en Balcarce 412, que depende de Marcos Peña. Sin embargo, no todos aceptaron el convite. Los timbreos "nacionales" brillan por su ausencia. La nueva regla es que cada candidato decidirá cuándo y cómo salir a la calle.
CLARIN


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