En 40 ciudades dejaron de elegirlas pero quedan cientos de lugares con concursos. Muchos, pasaron de elegir a “la más bella” a consagrar a “la más solidaria”.

 
 
 

En el país se celebran más de 200 fiestas nacionales y casi 300 fiestas regionales. Cada año, los pueblos y ciudades de Buenos Aires y el interior se llenan de colores, aromas, sabores y gente.

Estas congregaciones motorizan el turismo y las economías locales. Suelen estar inspiradas por la música, la danza, la comida o algún producto autóctono, aunque las estaciones y actividades del lugar también son motivo de júbilo.

Su historia es variada pero, en general, no recorre mucho más de medio siglo. Festividades como la Vendimia datan de la primera mitad del siglo XX. Aquellas ligadas al folklore, en cambio, comenzaron en los sesenta, con el auge de bandas autóctonas. En 1961 se realizó la primera edición del Festival Cosquín y, una década más tarde, los Carabajal crearon la famosa Fiesta Nacional de la Chacarera en Santiago del Estero.

Gran parte de estos festejos culminan con la elección de una "Reina", que tiene como objetivo representar a la región. Las hay de todo tipo: Reina Nacional del Surubí, del Pomelo, del Chorizo seco, del Salmón, del Dulce de leche, del Tren a vapor y hasta una Reina de reinas. Sus orígenes también son diversos.

La godoycruceña Delia Larrive Escudero se convirtió en la primera soberana de la Vendimia en 1936. Luego, con el primer peronismo, surgieron las llamadas "Reinas del trabajo", coronadas tras una ceremonia que mezclaba ritos políticos con nuevos idearios de "belleza femenina" reivindicados por el régimen. En 1959 fue escogida la primera Reina Nacional del Mar y, en 1966, Teté Coustarot ostentó la banda inicial de Reina Nacional de la Manzana.

Las fiestas y sus Reinas son parte fundamental de las identidades locales. Sin embargo, en los últimos años fueron atravesadas por cambios en la sociedad: particularmente, por las demandas feministas que cobraron fuerza en Argentina y el mundo.

Primero fue una ordenanza municipal de Chivilcoy en 2016. Unos meses después, Villa General Belgrano festejaba su primer Oktoberfest sin cetros. Desde entonces, son 40 las "ciudades sin Reinas" -sobre todo en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe-, según el mapa de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig). La útima de ellas fue Paraná, que se despidió de sus monarcas de la primavera.

En Benito Juárez, provincia de Buenos Aires, los tiempos impusieron una reformulación: ahora se elige a un "embajadora" de la frambuesa. En Río Cuarto se distinguen nuevas cualidades, como la acción comunitaria de las postulantes.

Estas decisiones, fundadas en el rechazo a la "cosificación" de las mujeres, son firmadas por las intendencias, autoridades municipales o subsecretarías de Género, e impulsadas por distintas organizaciones. Las provincias del Noroeste, San Juan y Misiones son las únicas que se resisten completamente a las reformas.

Otras regiones modificaron los reglamentos de inscripción y ya no es requisito ser soltera o no tener hijos. Algunos incluso han eliminado los límites de edad (que rondan los 25 años). Depende la zona: en Malargüe, recientemente destituyeron a la reina por haberse casado.

Para muchas jóvenes, la participación en estos concursos es una oportunidad para mostrar el orgullo por su pueblo o de continuar la tradición de sus abuelas, madres y tías.

En el caso de la soberana de la Vendimia de 2006, este sueño estaba inscrito en su documento. Soledad Reina hoy integra la Comisión Reina Nacional de la Vendimia (CoReNaVe) y se esfuerza por mantener esta costumbre: "Sin corona, no hay magia", asegura. Su opinión es mayoritaria entre sus colegas, pero no unívoca.

María Gisela Estremador trabaja como locutora y recorrió un largo camino hasta definirse como una "obrera feminista de la comunicación". Cuando tenía 16 años, como muchas chicas de General Roca, participó en la Fiesta de la Manzana y fue distinguida como princesa. Su visión fue mutando mientras ejercía como cronista y entrevistaba a agrupaciones que buscaban concientizar sobre estos temas.

"Aquellos municipios que toman la decisión de sacar los concursos hacen una correcta lectura del momento en el que estamos", dice casi dos décadas después de haber recibido su banda. Hoy exige al Estado políticas públicas, programas de prevención y presupuesto para hacer valer la ley 26.485 (de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres).

"Los espacios gubernamentales se están dando cuenta de que estos concursos representan una violencia simbólica, que origina y convalida los otros tipos y modalidades de violencia", explica Perla Prigoshin.

Prigoshin trabaja como abogada defensora de mujeres desde la época en que aún no existía la ley de divorcio. Hace siete años, coordina la Consavig. "A través de ciertos criterios de selección, se envía un mensaje a todas las mujeres, estableciendo una serie de mandatos relacionados con la juventud, la etnia, el peso y estándares físicos, inalcanzables para muchas. Sabíamos que podíamos molestar, pero vale la pena pelear por vidas más libres", afirma.

Mabel Burin, Directora del Programa de Estudios de Género y Subjetividad en la Universidad de Ciencias Empresariales (UCES), opina que estas competencias ayudan a construir ideales femeninos que no representan la realidad, la cual es diversa y múltiple. "El criterio determinante es la mercantilización de los cuerpos, para sostener un modelo cultural androcéntrico. Las mujeres se convierten en un objeto de consumo ante la mirada patriarcal", agrega.

La psicóloga desalienta la premiación de "seres excepcionales" a raíz de atributos físicos, ya que considera que esto refuerza las dicotomías (del tipo lindo/feo), donde siempre hay alguien que "pierde".

Julieta Romero, Reina de los Pescadores entronizada en enero de este año, desafía esta idea. Ella asegura que las ceremonias son cada vez más inclusivas. También destaca la decisión autónoma de cada participante: "Postularse o no es una elección personal. En toda selección existe un reglamento, el cual previamente a la inscripción leemos y a partir de esto aceptamos o no. En el caso de aceptar, nos inscribimos. Cualquier mujer tiene la posibilidad de ser parte de esta hermosa experiencia".

Soledad Reina, quien continúa trabajando para difundir la labor de los viñateros y bodegueros mendocinos, argumenta que no se trata solo de "concursos de belleza". Y subraya que las mujeres reciben capacitaciones y charlas antes de ser votadas por el público.

El debate está abierto. En su último libro, Luciana Peker (periodista especializada en cuestiones de género) habla de la coexistencia de mandatos múltiples y contradictorios para las mujeres; de tensiones entre cómo las ven los otros y cómo se ven a sí mismas. Solo está convencida algo: "el silencio de las señoritas ya fue".

Durante los últimos años, las mujeres ganaron mayor visibilidad y conquistaron nuevos espacios en la economía, la educación, la política y la cultura. Entonces ¿qué ocurre con los roles tradicionalmente asignados a ellas? ¿Pueden convivir las viejas costumbres y los nuevos paradigmas?

Perla Prigoshin, defiende su postura pero apuesta al diálogo con sus congéneres. Cree que la clave está en "sensibilizar" y transmitir a todas que son valiosas por muchos motivos. "¿Qué les diría a las mujeres que participan? Que nos sentemos a conversar y pensar", concluye.

JULIETA, REINA DE LOS PESCADORES 2019: "YO QUERIA TRANSMITIR LO HERMOSA QUE ES MI CIUDAD"

Julieta Romero, reina de los pescadores 2019.

El 11 de enero, Julieta Romero sonríe ante las cámaras. Se la ve feliz. Acaba de recibir la capa y la corona que la consagran XXXVII Reina Nacional de los Pescadores. El público la aplaude. Junto a ella, se paran Dahiana Hansen y Camila Mustico, primera y segunda princesa. Las jóvenes fueron elegidas entre más de ochenta aspirantes, en uno de los eventos más esperados en Mar del Plata.

"Lo que me motivó a inscribirme fueron las ganas de encontrarme con gente nueva, de sumar nuevas experiencias, de conocer aún más mi ciudad para poder transmitir lo hermosa que es", resume.

El proceso de selección no fue sencillo. Las doce finalistas estudiaron modelaje y realizaron el curso "Experto en Mar del Plata". Además, aprendieron oratoria y recibieron una clase magistral de historia del pintor Héctor Becerini. Finalmente, tuvieron que escribir un ensayo y rendir un examen oral sobre lo aprendido.

Julieta luce una belleza clásica: es alta, esbelta, tiene ojos claros y una larga cabellera rubia. Sin embargo, asegura que el jurado no evalúa solo los atributos físicos de una mujer, sino su actitud, su elegancia, el carisma, la simpatía, la cultura general y el compromiso con Mar del Plata.

Ella defiende el certamen y reivindica que haya estado entre los primeros en eliminar los criterios de soltería, edad e hijos. Quiere que esta modalidad se adopte en todo el país. Cuenta que "lo que vale son las ganas de capacitarse y representar a la ciudad".

"En solidaridad con la comunidad portuaria, no puedo dejar de mencionar el pedido de continuar con la búsqueda de los tripulantes del Rigel y de todos aquellos que perdieron su vida en el mar", reflexiona.

A lo largo de este año, sus funciones como reina serán la participación en eventos sociales y la promoción de los atractivos turísticos, para contribuir a la difusión y la actividad económica de la ciudad.

 


SOLEDAD, EX REINA DE LA VENDIMIA: "PUDE AYUDAR A MUCHAS PERSONAS Y NIÑOS"

Soledad Reina

Soledad Reina

Antes de postularse para Reina de la Vendimia, Soledad ya había sido elegida Reina de los Estudiantes y Virreina del Olivo. Para ella, desde chiquita, los títulos reales fueron una meta. "La corona nacional me parecía algo muy lejano, soñado, pensé que no podía hasta que me propuso la unión vecinal del barrio y después las cosas se fueron dando", relata con orgullo.

A trece años de su victoria, está convencida de que el concurso le abrió muchas puertas y le dio buenos momentos. "Pude ayudar a muchas personas y niños", recuerda. Y aún rememora los desfiles por las calles céntricas en carroza, mientras gente "fanatizada" quería hablarle o darle un abrazo.

Por eso, cuando cumplió su mandato, continuó en la organización y promoción del festival. Hace unos años, formó la Comisión de Reinas de Maipú (CoReMai); y, hasta 2020, ejercerá como presidenta de Comisión de Reinas Nacionales de la Vendimia (CoReNaVe). Además, está actualmente terminando la carrera de Turismo, colabora con la bodega familiar y es mamá de dos varones.

Recientemente se vio envuelta en una polémica cuando se pronunció contra la inclusión de chicas trans en el certamen. En cambio, defendió a la Reina destituida en Malargüe por haberse casado y dijo que debería haber cumplido su mandato.

"La Reina es una chica de barrio a la que, de un día para el otro, conocen todos. Pero no deja de ser una mujer y uno no sabe hasta dónde va a llegar", comenta Soledad. Aunque la función de la Reina aún no está reglamentada, cree que implica actuar como "embajadora de la provincia y el país en el mundo".

Soledad asegura que la belleza no es el único aspecto observado por los jueces, sino que es importante la "capacitación" (por ejemplo en degustación de vinos). No comparte las críticas feministas a los concursos. "A las más jóvenes les digo que se animen, yo era de las que tenía miedo, pero en la vida no hay nada más lindo que poder hacer las cosas y no arrepentirse nunca", son sus palabras finales.

 
SEPTIEMBRE,  REINA DE LA MANZANA 2019: "SER ELEGIDA YA NO TIENE QUE VER SOLO CON LA BELLEZA"
Septiembre Camba, reina de la Manzana 2019

Septiembre Camba, reina de la Manzana 2019

Apenas arrancó el mes de la primavera de 2018 -su mes-, la joven roquense Septiembre Cambia fue electa Reina de la Ciudad. Estaba lista para representar a General Roca en la Fiesta de la Manzana de Río Negro.

El 10 de febrero de este año, pasó lo que esperaba: se coronó como Reina Nacional. La acompañaron en el escenario las princesas Narella Aylen Godoy y Malena Furlan. Las tres fueron distinguidas entre trece finalistas y recibieron la corona de manos del intendente.

Estaban tan contentas como cansadas. Un jurado de siete personas las había observado y entrevistado a lo largo de varios días. Debieron aprender sobre vestidos y lenguaje corporal, pero también visitaron chacras y galpones de embarque, para conocer todo el proceso que recorre la manzana.

"Tener la posibilidad de representar a cada uno de los productores de nuestra principal actividad económica es un honor. Concurro a esta fiesta desde que tengo uso de razón, es un orgullo para mí y sé que para mi entorno también", sintetiza Septiembre.

Junto a sus compañeras recibieron regalos de distintos comercios del Alto Valle, incluido un viaje a Europa. Durante el año, van a participar de distintas Fiestas Nacionales y Provinciales, para dar a conocer su lugar.

Septiembre es profesora de Danzas Españolas y Clásicas y quiere anotarse en la carrera de Comunicación en la universidad. Entre sus pasiones, además de la fruta, está River Plate. Pero no solo eso.

"Creo que el feminismo lleva adelante una lucha diaria muy importante, creo en la mujer libre, creo en poder decidir sobre nuestro cuerpo", asegura la joven. Y les dice a las demás: "Invitaría a todos a que se informen sobre el rol de una Reina o de sus Princesas. En mi ciudad, General Roca, hace mucho tiempo que la elección de la Reina dejo de ser un simple certamen de belleza".


 

FUENTE: CLARIN

 

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