Con el calendario electoral tocando la puerta y el ojo puesto en el armado político para 2019, los hombres fuertes del radicalismo cenarán esta anoche con la mesa chica de Pro.


El convite, en un restaurant de Palermo, se da a dos semanas del desplante de la UCR por la pérdida de la silla en el Consejo de la Magistratura. La preocupación de los radicales, sin embargo, ya viró hacia las elecciones de 2019.
La UCR rechaza cualquier tipo de armado con el PJ en las provincias, o con oficialismos provinciales que no integren Cambiemos. Esperan que el Gobierno respalde a los dirigentes de la coalición de gobierno que buscarán dar batalla electoral, en lugar de arreglar con ajenos. Y miran con atención los movimientos que se están dando en Córdoba, pero también en La Rioja, Santa Cruz y Entre Ríos.

"Pedimos que se respete lo que se armó. Que en las provincias donde gobierna Cambiemos se respete la decisión del gobernador y que donde no gobernamos se apuntale a una figura. Y si no hay figura, que haya una PASO", señalaban a LA NACION allegados al presidente de la UCR, Alfredo Cornejo. Cerca de otros referentes
fueron menos elegantes. "Hay malestar con [Rogelio] Frigerio, que habla con el PJ y arma", señalaron.
A la mesa, por Pro, se sentarán Frigerio; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el presidente de Pro, Humberto Schiavoni y el presidente de la cámara de Diputados, Emilio Monzó. Los comensales de la UCR son el presidente del partido y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; el
gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés; el presidente del bloque de Cambiemos en el Senado, Luis Naidenoff; el presidente del bloque de Cambiemos en Diputados, Mario Negri y el secretario del partido, José Cano.
Los radicales esperaban la presencia de la gobernadora María Eugenia Vidal, que no se dio.
Armado 2019
Si bien no se descarta que afloren los rencores por los lugares en el Consejo de la Magistratura, el foco del encuentro ya viró hacia la preocupación de los radicales por el calendario electoral.
El hecho de que el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti (PJ) haya adelantado las elecciones de para el 12 de mayo generó inquietud en el radicalismo que ve a Cambiemos muy atomizado para dar esa batalla. En La Pampa, el cierre de listas será en dos semanas y en Entre Ríos, en febrero.
Ayer por la tarde en Casa Rosada analizaban en diálogo con LA NACION: "El 2019 va a ser un juego de ajedrez. Consideramos que hay que potenciar a Cambiemos, no cerrarnos a un candidato único porque tampoco tenemos nombres muy fuertes".
"Nosotros queremos hacer lo mismo que hizo Morales en Jujuy, o Valdés en Corrientes sumar aliados para garantizar la gobernabilidad", agregaron.
En la previa al encuentro, no se descartaba que otros temas sobrevuelen la agenda de la cena. Esta tarde, los referentes del radicalismo debatían a puertas cerradas en el hotel del microcentro si dar, o no, luz verde al proyecto de financiamiento de las campañas que impulsa el Gobierno. El proyecto prevé admitir aportes de personas jurídicas, es decir, de empresas. Si bien muchos radicales manifestaron que darán su aval, Elisa
Carrió (CC) abrió una cuña cuando pidió no apurar el proyecto.
Algunos radicales, en tanto, pulsean para imponer al compañero de fórmula de Mauricio Macri y otros hasta agitan la posibilidad de plantear una PASO (por ejemplo, con Martín Lousteau como candidato). La de hoy probablemente será la última reunión a puertas cerradas entre ambos socios de Cambiemos antes de fin de año.
Por: Maia Jastreblansky
LA NACION


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