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Los constantes aumentos de los combustibles empujan a los usuarios a volcarse hacia los más baratos. ¿Existen peligros reales para el motor o es puro márketing?

Entre el viernes y el domingo último las grandes petroleras aumentaron el precio de los carburantes nuevamente. En el caso particular de YPF se manifestó una suba aproximada del dos por ciento en todas sus estaciones, llegando de esta manera al aumento número catorce en lo que va del año.

Los precios en la Capital Federal terminan siendo los siguientes (siempre hablando de YPF): la nafta super se encuentra a 37,59 pesos, en tanto la premium (Infinia) hace honor a su nombre y muestra un alarmante costo por litro de 44,22 pesos. Por el lado del gasoil, el común (también conocido como 500) se ubica en 33,76 pesos, mientras que el premium en unos abultados 39,87 pesos por litro.La brecha entre el combustible premium y el super se hace más notoria que nunca.

Si tomamos como referencia la nafta más económica, el salto es de un considerable 17,63 por ciento y a partir de esa diferenciación monetaria tan importante, nos planteamos la pregunta que aparece en el título de la nota.

Lo primero que hay que aclarar, para no generar dudas, es que siempre recomendamos seguir las indicaciones del fabricante, ya que como fabricantes de la maquina son los que mejor la conocen y saben cómo cuidarla.

Partiendo de esa base, tomaremos casos hipotéticos para liberar de dudas a aquellas personas que siempre consumieron premium, pero que por condiciones económicas particulares o generales, necesitan reducir sus gastos y piensan en cargar super.

Con el objetivo de desterrar un mito popular, debemos decir que tener un vehículo cero kilómetro no implica cargarle premium obligatoriamente. Hay autos nuevos que aceptan sin ningún tipo de inconvenientes la nafta super.

La necesidad de utilizar un combustible u otro radica en las características de cada planta impulsora.

Si hablamos de un motor de altísimo desempeño, con una relación de compresión realmente muy alta, lo más probable es que efectivamente necesitemos el mejor combustible disponible. Pero la realidad es que son pocos los propulsores de estas características en nuestro mercado.

De hecho, la mayor parte del parque automotor que circula por América Latina se caracteriza por tener motores de diseños muy antiguos. Por citar solo un ejemplo, podemos ver el super ventas Gol Trend, de Volkswagen el cual sigue utilizando el milenario bloque 1.6 de tan solo dos válvulas por cilindro. Esta demás decir que a un vehículo con esta motorización la nafta super “le sobra”.

Algún lector suspicaz dirá que la cantidad de válvulas no influye en la relación de compresión, y no se estará equivocando, pero no es el caso del conocido motor AP de VW el cual comprime volumétricamente nueve veces la mezcla dentro de la cámara de combustión.

Entonces, si casi todos los motores pueden funcionar perfectamente con super, ¿por qué cargaría premium? Fundamentalmente, para cuidar el motor a largo plazo. En el caso de la Infinia, esta nafta es elaborada con una composición diferente a la súper en el que se realizan procesos mas complejos y de mayor refinamiento. Dispone, además, de una tecnología anti fricción denominada TRF, la cual tiene el objetivo de reducir desgastes por rozamiento dentro del cilindro. “Cuando se quema el combustible genera moléculas que reducen la fricción.”, explica el ingeniero José Luis Durán responsable del Servicio Técnico de YPF. Esta tecnología cumple una doble función: una, inmediata, reduciendo la fricción instantáneamente y otra acumulativa, que implica una mayor protección con el uso constante.

Además, cuenta con un paquete de aditivos multipropósito reforzado que incluye detergentes, dispersantes, antioxidantes y componente anti-espuma, que garantizan la limpieza de los inyectores. Esto es particularmente importante si hablamos de motores con inyección directa, ya que cualquier impureza mínima puede impedir la correcta pulverización de la nafta. También mejora la limpieza de las válvulas de admisión.

Todos estos beneficios son a tener en cuenta si el vehículo va a ser utilizado por el propietario por un periodo de tiempo realmente extendido. En caso de que el auto sea usado por dos años (por citar un lapso de tiempo corto) y luego vendido, aun dentro del periodo de garantía, la utilización de nafta premium puede no ser primordial.

En el caso de los motores Diesel las cosas cambian bastante. Si es un motor de última generación, con inyección directa, common rail y turbo, la utilización de combustible grado tres se torna obligatoria.

El gasoil más económico quedará reservado solamente para las motorizaciones más antiguas (de las que ya quedan pocas), las cuales fueron diseñadas originalmente para funcionar con él.

Intentar ahorrar dinero colocándole gasoil económico a un Diesel moderno será contraproducente, ya que posiblemente se consiga obstruir los inyectores y el filtro DPF, resultando en una reparación costosísima y sin sentido alguno.
PARABRISAS

 

 

 

Miércoles, Noviembre 21, 2018
Lic Vanesa Morales Direccion de Adicciones

Gobierno de corrientes

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