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La periodista y ex senadora nacional remarcó que decidió contar su experiencia cuando decidió abortar a los 21 años porque "el aborto es una realidad cotidiana".

Aseguró que este debate ayuda a "madurar" a la sociedad argentina.
Por Gisela Marziotta

La periodista y ex senadora nacional, María Eugenia Estenssoro, compartió su experiencia personal cuando abortó a los 21 años y remarcó la necesidad de que se convierta en ley la Interrupción Voluntaria de Embarazo (IVE) porque el Estado "no puede seguir mirando hacia otro lado", destacó el debate que se da en torno al tema en el Congreso de la Nación porque consideró que ayuda a que la sociedad madure.

Durante la entrevista que mantuvo Estenssoro en los estudios de Infobae subrayó que siempre tuvo la misma postura sobre el tema. Y que en el año 2003, como era un tabú en la sociedad y en la política, por decir lo que pensaba durante una entrevista radial le costó el primer puesto a candidata a legisladora en la ciudad de Buenos Aires.

-¿Por qué cree que la interrupción voluntaria del embarazo tiene que ser legal en la Argentina?

-Porque desde hace décadas tenemos un tema de Salud Pública enorme. Se calcula que unas 500 mil mujeres – y la primera vez que me dieron esta cifra fue en los años 90- abortamos, digo abortamos porque yo también aborté hace varias décadas, por año en la Argentina. Y unas 45 mil, son las estadísticas que dio el Ministerio de Salud, llegan a los hospitales públicos desangrándose, con abortos mal hechos con riesgo para su vida, y cientos mueren cada año. Entonces el Estado no puede seguir mirando para otro lado. Y además porque creo que las mujeres y las madres tenemos derecho a decidir cuándo estamos en condiciones emocionales, psicológicas, económicas, éticas de traer un hijo al mundo.

-Usted decidió contar su experiencia de que abortó décadas atrás. ¿Por qué?

-Porque me parece que al rededor del aborto ha habido esta demonización, esta palabra maldita… en la política al político que decía estar a favor del aborto se le hacía la cruz. En el 2003, en mi segunda campaña, encabezaba una lista a diputada de la Ciudad. Y cuando en un programa de radio dije que estaba a favor de la despenalización del aborto, me bajaron del primer lugar de la lista. Decidí contar mi historia personal para mostrar que yo me siento una mujer digna, respetable, la gente me quiere habitualmente, que no estamos hablando de una mujer monstruo sino de mujeres.

-Como muchas…

-Si, y que seguramente muchas de las que están acá en la redacción de Infobae, y hombres, han abortado. Es una realidad cotidiana y por eso lo quise hacer público.

-¿Ya lo había hablado con su familia o con amigos?

-A mis hijos se los había dicho. Con mis hijos, a diferencia de lo que fue mi crianza, hemos hablado mucho de la sexualidad porque creo que eso es lo que hace que ellos puedan tener una sexualidad más libre y más responsable. Y porque creo que todo lo que se esconde genera problemas. Antes de hablar públicamente hablé con ellos y me apoyan. También he contado que soy madre soltera, porque tuve que tomar la decisión de qué hacer cuando tuve otro embarazo no deseado, y en el caso de Francisca también hablé con ella porque no quería exponerla. Ella cree que es importante que las mujeres tengamos el derecho a elegir responsablemente si queremos ser madres y cuántos hijos traer al mundo. Así que los tres están muy involucrados en este debate.

-¿Cómo cree que se está llevando adelante este debate en la sociedad?

-A mí me parece que este debate nos ha ayudado a madurar como sociedad, porque en los medios de comunicación la palabra "aborto" no aparecía, no se hacía debate, había como un tabú. Y haber escuchado diversas posiciones, distintas experiencias de médicos, de juristas, de un montón de grupos de mujeres, de artistas, de intelectuales, testimonios personales, creo que nos ha enriquecido como sociedad para demostrar que es algo concreto, real y que pasa todos los días.

-Pero también hay reacciones muy violentas alrededor del debate.

-Sí, yo creo que siempre los extremos son más violentos y no sería ecuánime decir que hay solamente fundamentalistas, muy extremos e intolerantes de un lado y no del otro. Sí me parece que hay un grupo que es el grupo más impulsado por la iglesia católica. Y la iglesia con el Papa Francisco a la cabeza, después de que se votó la media sanción en Diputados, salió a militar la causa del no al aborto. Y ahí lo que hay es la intransigencia de no entender que hay una gran parte de la sociedad, yo creo que es mayoritaria, que no pensamos que el aborto es un asesinato, ni es un delito, y que tal vez es más grave traer al mundo hijos no queridos, no deseados. Hay muchísimos casos, uno los ve todos los días, de una infancia muy abandonada en la Argentina. No se puede imponer la verdad de uno al resto.
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-¿A partir de su experiencia personal que hizo pública sufrió algún tipo de agresión?

-No, la verdad que no. Ayer recibí un mail muy largo de una persona que no conozco, pero que es hermana de un conocido, y realmente ella tiene una posición en contra del aborto y me dio varias razones. Y pudimos tener un intercambio muy íntimo y profundo, entonces no necesariamente uno tiene que demonizarse o maltratarse por pensar distinto.

-¿Pero es optimista con la votación en el Senado?

– Estamos en una democracia laica. El aborto es el último eslabón que mantiene atado al Estado argentino y a la política argentina a la Iglesia. Era ese eslabón que hasta ahora no se había roto y por eso creo que la Iglesia ha salido con esa actitud tan militante, porque en el fondo lo que no se quiere soltar es la libertad de la mujer sobre nuestra sexualidad y sobre nuestra responsabilidad respecto de los hijos que tenemos que tener. Las mujeres han sido obligadas a dar en adopción hijos, cuando quedaban embarazadas fuera del matrimonio o de adolescentes. Eran los padres o los varones o los curas que decidían. Y en muchas provincias todavía deciden qué tiene que pasar, y son obligadas a abortar clandestinamente. En realidad este es el último resabio de esa visión machista y patriarcal que sigue controlando la sexualidad y la maternidad de la mujer.

-¿Por qué cree que llegó en este momento el debate al Congreso de la Nación?

-Creo que tenemos que honrar a las primeras feministas que empezaron con estas ideas y que fueron desde los márgenes predicando, enseñando y concientizando. Y después reconocer la Campaña Nacional por el aborto Legal Seguro y Gratuito que tuvo una enorme perseverancia y que este año decidió volver con fuerza. Porque es verdad que durante el gobierno de Néstor y Cristina este tema seguía cerrado con un cerrojo, y yo creo que Macri tuvo la valentía y dijo algo muy importante: que la sociedad argentina se debía un debate plural y maduro. Y yo creo que estamos viendo esto.

-¿La sorprendió que fuera el presidente Mauricio Macri el que tomara este tema?

-Y sí, porque su Gobierno tiene mucha gente que tiene un compromiso muy importante con la Iglesia Católica. Y lo digo con respeto por la Iglesia Católica porque he ido a retiros, voy a la iglesia cada tanto y me siento cristiana pero no quiere decir que comparta, como muchos católicos que no comparten, todo el dogma católico.

-¿En lo personal a qué edad decidió interrumpir su embarazo?

-Yo tenía 21 años.

-¿Y por qué?

-Porque me quedé embarazada sin esperarlo, porque en ese momento no estaba pensando en empezar mi familia sino más bien en empezar a trabajar, me acababa de recibir. Yo había estado estudiando en Estados Unidos, mi novio se había quedado allá, era americano, habíamos decidido que yo volvía a la Argentina, o sea que había una relación que se había terminado… así que no.

-O sea, ¿usted se encuentra con la noticia acá en Argentina, ya de vuelta?

-Sí.

-¿Y lo consultó con alguien o lo decidió sola?

–Fue una decisión mía, personal. Le pedí ayuda a mi hermana mayor, que tenía 23. Como ya trabajábamos ella me prestó la plata. Yo siempre pensé que ella me había acompañado pero, ahora que empezamos a hablar de esto públicamente, dos amigas del colegio me dijeron que no, que me habían acompañado ellas. Lo tenía totalmente bloqueado. Me contaron que había ido en colectivo hasta una casona en Olivos, que no sé ni cómo supe de ese lugar, y que a la salida, después de que me hicieron la intervención, el médico nos dijo -no sabemos si será un médico porque como era clandestino-: "Chicas, de esto no se habla".

-¿Fue una experiencia traumática?

-Creo que yo recién tomé conciencia de más grande, sobre todo cuando ya empecé este camino espiritual. Y hoy también me doy cuenta, porque a los 21 no me sentía que era tan chica… ya tengo una hija de 24. Yo nunca le dije a mi madre, supongo que ella me hubiera acompañado, pero la verdad es que no me animé a contarle a mis padres. ¿Y si me pasaba algo? Y eso es lo que pasa que cuando es clandestino, oculto o secreto pueden pasar desgracias.

-No tuvo un truama…

-No tuve un trauma como dicen los curas. Sí lo he meditado. Y de más grande, a los 35 años, cuando también me quedé embarazada y el padre dijo que no quería tener un hijo y era una relación que recién comenzaba, y tuve que elegir, fue durísimo. Pero yo ahí ya era madre y decidí traer a mi hija al mundo.

-¿En ese momento consultó con tras personas?

-Ahí consulté a mi maestra espiritual, a un cura que yo quería mucho, a una psicoanalista… Pero la que tuvo que decidir fui yo, como siempre. Uno no va a ir a preguntarle a un legislador, a un diputado o a un senador o a un gobernador o al juez, porque quien se tiene que hacer cargo y quien tiene que estar segura de que puede darle todo el amor, la protección… Cuando yo decidí traer a Francisca al mundo es cuando yo ya sabía que iba a hacer todo lo posible para ser feliz. Y que si ella tenía que procesar un abandono tan terrible como era crecer sin un padre, que ella podía tener un montón de otras cosas, y que lo podía hacer con toda la gente de mi familia y todos los que iban a estar.

-Una experiencia muy íntima y muy fuerte

-Ella por suerte ahora conoció a su padre, a los 21 años. Pero ese proceso es tan íntimo, que a mí me llama la atención que otra gente se quiera meter, porque esa gente que hoy dice no y señala con el dedo no va a estar ahí y no está ahí para ayudar. Yo fui a Mendoza cuando era senadora a ver una niña de 12 años que fue obligada por la justicia mendocina y los grupo pro vida a traer al mundo un hijo fruto de una violación, lo pareja de su madre. Obviamente un hogar pobre en las afueras de Mendoza. Era tal la devastación, eran todas mujeres llenas de niños, sin ayuda, de una precariedad… Me pregunto qué será de todas esas mujeres y de esa niña de 12 años que ahora ya tendrá cerca de 20.

-Planificación familiar…

-Cómo hacemos todas para saber cuántos hijos podemos traer al mundo con responsabilidad. Es una irresponsabilidad traer al mundo hijos que uno no puede cuidar, que no puede alimentar, que no puede educar, no les puede dar un futuro con oportunidades. El otro día en el Senado yo mostré los documentos, lo que les están entregando a los chicos en los colegios católicos. Esa fue una nota que escribió Ernesto Tenembaum para Infobae que me hizo llegar estos panfletos, donde decían cuál es la diferencia entre una fosa del Holocausto nazi de un campo de concentración, los cadáveres, una cosa siniestra, y después las fotos ensangrentadas y coloreadas de embriones abortados. Y además decía "¿las pastillas evitan los abortos?". Y además decían que las píldoras te pueden dar cáncer de mama, de hígado, derrame cerebral, atrofia de no sé qué, un montón de mentiras científicas.

-¿Cree que se busca desinformar?

-La Iglesia está en contra de la educación sexual, está en contra de los anticonceptivos, está en contra del aborto, ¿qué queda? Que sigamos viviendo como en el medioevo y que decidan los hombres, porque la Iglesia son los hombres los que deciden, y me parece que de eso se trata. Si vamos a llegar a la mayoría de edad completa y a la ciudadanía completa, porque las madres somos las que nos hacemos cargo finalmente en la mayoría de los casos de los hijos. Hay 30% de hogares de mujeres solas en Argentina, que los padres han abandonado a sus hijos. Entonces realmente tenemos algo que decir en este tema.

-¿Cómo cree que va a terminar el tema en el Senado? Porque ahí están puestas todas las miradas. Algunos dicen que el Presidente especuló con que por el Senado no pasaba.

-Primero creo que para el Gobierno sería una buena noticia que este proyecto se apruebe. Porque realmente así como se votó el matrimonio igualitario, cuando la sociedad se moviliza incluso en las provincias -donde la Iglesia y el poder son más machista y controlan mucho a la sociedad- vimos en ese entonces que todos se fueron dando vuelta. Porque hay una fuerza de la ciudadanía que presiona a sus representantes. Creo que en Diputados vimos lo mismo. Ese mismo día los votos no estaban a favor, muchos estaban en contra, y ese día cambiaron de opinión o dijeron su voto en el último momento.

-¿Cree que va a pasar lo mismo en el Senado?

-Creo que va a pasar lo mismo porque la ciudadanía me parece que está más a favor de la despenalización del aborto que en contra. Y si no es ahora, ya el debate ya ha sanado, ya podemos hablar de esto que no tiene por qué demonizarse y me parece que tarde o temprano se va a votar. Yo creo que se va a votar, tengo fe, pero no una fe religiosa, sino que creo que cuando la sociedad está madura, y está detrás de los temas, los representantes tienen que acompañar con ese voto.

FOTOS: Santiago Saferstein
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