Rodeado de amigos y políticos, el ensayista dio su visión de un contexto global en crisis.


Hector Pavon

“Este acto me desconcierta, viví la mayor parte de mi vida como un outsider, fui perseguido a través del silencio, la diatriba. Y esto por supuesto me pone nervioso, desconcertado y al mismo tiempo me da felicidad.” Así arrancaba su presentación el ensayista Juan José Sebreli después de una espera que mantuvo ansiosa a una platea de más de cien admiradores de su obra y persona.

El autor de Buenos Aires, vida cotidiana y alienación recibió un reconocimiento en el Congreso de la Nación en compañía de varias figuras importantes del Gobierno. En el salón Delia Parodi lo distinguieron con el Premio Alberdi en honor “al compromiso con los valores democráticos y republicanos” a partir de una iniciativa del diputado Fernando Iglesias, quien se reconoció admirador, discípulo y amigo de Sebreli. Lo acompañaron el secretario de Cultura, Pablo Avelluto; los diputados Paula Urroz (Unión PRO) y Pablo Torello (PRO) y el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, quien dialogó con el homenajeado.

Entre los amigos y colegas también se encontraba la ensayista Beatriz Sarlo; el secretario de medios públicos, Jorge Sigal; el escritor Marcos Aguinis; la ex legisladora Marta Oyhanarte y la ex vicegobernadora de Buenos Aires, Elva Roulet.

No es la primera vez que Sebreli recibe un premio en este lugar. En mayo fue distinguido por el Senado con la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento por su vasta obra ensayística.

El acto comenzó con la proyección de un video en el que aparecía Sebreli hablando en la 9 de Julio con fondo musical de Santa Maradona (del grupo Mano Negra) en un plano en el que se contraponía a la Evita del Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Allí lo elogian el filósofo español Fernando Savater, quien destacó su “frialdad analítica, sus declaraciones polémicas” y el ex presidente uruguayo José María Sanguinetti que lo define como un “rara avis en América Latina”. Sebreli citaba en pantalla a un ex presidente del Gobierno de España cuando decía: “La bestia nacionalista que ensangrentó el siglo XX está reapareciendo”. Y Sebreli refuerza en el video: “Comparto esa idea”. Luego, Iglesias dijo que Sebreli “es alguien que en medio de la tormenta mantuvo en alto su bandera y que sufrió el ostracismo, este es un homenaje merecido. Él es mi intelectual admirado”.

En Sur, elogié una novela properonista, de un peronismo imaginario y Victoria Ocampo me echó…"
Juan José Sebreli, ensayista

Entonces, el secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, ensalzó su papel intelectual: “La rebelión de Juan José a lo largo de su obra marcó distintas etapas de la cultura desde la revista Sur, Contorno, su existencialismo, su participación en las polémicas de los años 60. Fue construyendo una obra que incomodó, fue contra el sentido común, los dogmas, el pensamiento estandarizado. Hay muchos Sebrelis, en sus propios intereses culturales, artísticos. No hubiéramos sido quienes somos si no nos hubiéramos cruzado con su obra”, concluyó y logró el aplauso.

A continuación Fernández Díaz le dio pie al homenajeado para que se explayara sobre la Argentina y el mundo con una dosis de pesimismo sostenida en su voz que de a ratos se apagaba y de pronto volvía como un látigo, especialmente cada vez que hablaba de los peronismos. “La Argentina está pasando por un momento muy importante de cambio”, arrancó con tono positivo para después condenar: “Nunca tuvimos una verdadera democracia. Se da la paradoja de un momento contradictorio, cuando el populismo parece declinar aquí reaparece en Europa y Estados Unidos. Eso me perturba y perjudica a esta transición dolorosa tan complicada que estamos teniendo, de 70 años. El kirchnerismo fue un pasaje rápido, el populismo hace 70 años que domina el país”. Y entonces sorprendió con una observación coyuntural: “Hoy hay populismo que se opone al kirchnerismo y también populismo en el partido gobernante y no se puede erradicar en un período gubernamental, hace falta mucho tiempo y encima el contexto internacional es el peor posible”.

Los asistentes se mantenían atentos para lanzar el aplauso. El hombre al frente de la sala los subyugaba más allá del temor que sus palabras inyectaban en el ambiente formal parlamentario. “En el mundo occidental vivimos un período muy peligroso, comparable a las primeras décadas del siglo XX cuando surgían el fascismo y el stalinismo, como consecuencia de un descreimiento de la democracia. No digo que la historia vaya a repetirse, no creo que haya una guerra como la Segunda ni un Hitler, salvo Putin”. Allí fue en busca de argumentos y explicó: “Occidente está en crisis como lo está el estado-nación que protagonizó los últimos siglos. Zygmunt Bauman dijo que hay que acostumbrarse a vivir en crisis porque llegó para quedarse. Es la crisis de la transición del mundo industrial al posindustrial, donde la inteligencia virtual sustituye a las chimeneas”.

Fue entonces que Sebreli lanzó su propuesta, que consiste en superar la crisis del estado-nación con una democracia global en un escenario en el que la ONU y la Unión Europea han fracasado. “Fracasó el estado de bienestar, el neoliberalismo, y no hay nada. Tenemos que crear algo, una democracia global es la respuesta. Ahora el Estado no tiene poder para sacarnos de una crisis. Hay un mercado desenfrenado que no le importa nada de lo que le pasa a la sociedad. En Europa hay quienes creen que hay que volver al estado-nación. No podemos volver al pasado, hay que inventar algo nuevo”. Y entonces saludó a su estimada Sarlo al señalar que con ella coincidieron en que el mejor modelo político fue el de la socialdemocracia europea y que aquí estamos muy lejos de eso. “Entonces le dije que yo estaría en un liberalismo de izquierda y ella en un populismo de izquierda pero no me contestó…” Las risas se escucharon más fuertes que los bombos de los camioneros que protestaban en la avenida Callao.

 

-¿Fuiste un peronista testimonial?, le preguntó Fernández Díaz.

-En los dos últimos meses del peronismo (1955) estábamos en la revista Contorno. Carlos Correas escribió sobre los cabecitas negras; Oscar Masotta contra la revista Sur y yo hice una reivindicación de Evita, de su vida turbia, es una parte romántica de mi visión. Y nos echaron a los tres… En Sur, elogié una novela properonista, de un peronismo imaginario y Victoria Ocampo me echó…

 

Recorrido por su obra

Nació en Buenos Aires, en 1930. Formó parte del primer grupo de existencialistas en Argentina junto con el filósofo y novelista Carlos Correas y el psicoanalista Oscar Masotta.

Fue el introductor en el país del filósofo ruso Alexandre Kojève y del filósofo vietnamita Tran Duc Thao. Tradujo a la filósofa y novelista Simone de Beauvoir y al filósofo marxista Georg Lukács. Junto con el novelista Manuel Puig, el escritor Blas Matamoro y el poeta y escritor Néstor Perlongher fundó el FLH (Frente de Liberación Homosexual) que en 1973 adhirió a la candidatura presidencial del trotskista Nahuel Moreno.

Escribió: Martínez Estrada, una rebelión inútil (1960); Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964); Mar de Plata, el ocio represivo (1970); Los deseos imaginarios del peronismo (1983); El asedio a la modernidad (1991); Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades (1997); El olvido de la razón. Un recorrido crítico por la filosofía contemporánea (2006): Cuadernos (2010).

Otro aporte clave para el clima de la época fue el de la revista Contorno que surgió en 1953 dirigida por Ismael Viñas. Allí escribía su hermano David Viñas, Juan José Sebreli, Adolfo Prieto, Ramón Alcalde, Adelaida Gigli, Oscar Masotta, León Rozitchner y Noé Jitrik, entre otros.
CLARIN


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