Alejandro Pedro Ivanissevich quedó procesado como partícipe de la asociación ilícita.


Por Fabio Ferrer

Para el juez federal Claudio Bonadio, el empresario Alejandro Pedro Ivanissevich participó de la asociación ilícita liderada por Cristina Fernández de Kirchner el 29 de abril de 2009. Ese día se subió en Suipacha 782 de la ciudad de Buenos Aires al vehículo que conducía Oscar Centeno. En el auto le entregó a Roberto Baratta un bolso con dinero. Más tarde, el hombre de confianza de Julio De Vido le llevó todo lo recaudado a Daniel Muñoz al edificio donde está el departamento de la familia Kirchner en la calle Uruguay 1306, en el barrio porteño de Recoleta.

Al momento de comparecer a prestar declaración indagatoria, Ivanissevich, dueño de Emgasud, firma que construyó gasoductos en el sur del país, presentó un escrito. Allí hizo una extensa descripción de su trayectoria como empresario ligado a Gas Camuzzi y luego como propietario de su propia compañía energética.

En su presentación el empresario manifestó: "Ahora me voy a explayar sobre la forma de hacer negocios en las empresas que participo. Estos valores de negocio que rigen a mi ética emprendedora nunca se podrá observar sobreprecios ni perjuicio alguno para el erario nacional". Y agregó: "Si los proyectos no significaban un beneficio para el Estado Nacional y su desarrollo energético, yo no los desarrollaba".

En el escrito, Ivanissevich desmintió todas las acusaciones: "Nunca obtuve una prebenda o un contrato sin haber competido con las mejores empresas nacionales e internacionales, nunca dejé de cumplir con compromisos asumidos, siempre arriesgué mi propio capital, nunca recibí un anticipo financiero del estado nacional y nunca usufructué de subsidios".

Sobre el hecho que se le imputa, declaró que días previos al 29 de abril de 2009 Baratta lo convocó a su despacho para pedirle apoyo para la campaña de Néstor Kirchner como candidato a diputado nacional. En esa oportunidad -según Ivanissevich- "le expliqué que a raíz de los códigos de conducta que rigen mis empresas, la única posibilidad era efectuarlo a nombre propio y que eventualmente necesitaría un recibo".

Siempre de acuerdo con la declaración del empresario, Baratta le explicó que necesitaban los fondos con urgencia por lo que le entregó 500 mil pesos. Ivanissevich dijo que el dinero que le dio a Baratta era de sus ahorros y no de su compañía. El día acordado para el pago, el ex funcionario del Ministerio de Planificación estaba esperando con su chofer, Oscar Centeno en la calle Suipacha 782.

Ivanissevich contó que el día anterior del encuentro con Baratta le ordenó al personal de contabilidad de su empresa que retire del banco, de sus fondos personales, los 500 mil pesos que le iba a entregar al recaudador del gobierno kirchnerista.

Así describió el momento del pago del soborno: "Yo llegué y subí al auto de Baratta, le entregué una bolsita con el dinero y dimos la vuelta manzana. Luego me bajé del auto y no lo volví a ver".

A continuación, Ivanissevich vuelve a señalar un hecho que a primera vista parece cuanto menos insólito, que le pidió un comprobante por el pago de la coima: "Cabe aclarar que en ese momento Baratta no me entregó ningún recibo y por tal motivo yo le insistí durante varios meses que lo haga, pero nunca procedió de esa forma. Yo finalmente me cansé y no se lo volví a pedir".
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