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Una característica común, por la cual Argentina ha fracasado en resolver sus crisis económicas, es la incapacidad para entender que Argentina no es el centro del mundo.

Al no hacerlo, se sobredimensiona la importancia del país y se presume que serán financiado para que mantenga su estabilidad económica.

En 1989, el Presidente Raúl Alfonsín pensaba que la Argentina sería financiada desde el exterior para impedir que Carlos Menem ganara elección, dada la imagen "populista" que tenía entonces. No fue así. El temor de los EE.UU. a que el entonces gobernador de la Rioja ganara la elección no era tanto como pensaba el gobierno y en consecuencia no obtuvo el financiamiento que esperaba.

Doce años después, la visión de la Administración De la Rúa era que Argentina sería auxiliada financieramente para evitar su caída porque podría impactar negativamente en Brasil y otros países de la región. La idea era que el país sería auxiliado en sus dificultades para evitar un "efecto dominó" en el mundo emergente. Pero no fue así y producida la crisis de Argentina, ningún otro país cayó en default, ni siquiera Uruguay, entonces muy dependiente de nuestro país.

Ahora, la idea es que el mundo solventará a la Argentina para evitar su caída porque un fracaso de Macri, que ha sido el "símbolo" del giro "antipopulista", afectaría a la región, cuando entre mayo y octubre, eligen presidente Venezuela, Colombia, México y Brasil, es decir el 75% de la región, en términos de electorados.


Pero no es tan así. Se anunció un crédito del FMI de 30.000 millones de dólares y ahora parece que será de solo 20.000. El Gobierno dijo que sería sin condiciones y ahora se sabe que será un crédito "stand by", con estrictas condiciones. Se decía que el acuerdo sería rápido y ahora se informa que requerirá entre uno y dos meses. Ello implica que nuevamente hubo un sobreestimación de lo que significa Argentina para el mundo.

Pero además de corregir esta visión, asumiendo una actitud más realista, se hace necesario articular el consenso político para dar credibilidad a cualquier acuerdo de financiamiento externo. Como sucediera con Alfonsín y De la Rúa, Macri no tiene mayoría propia en ninguna de las dos Cámaras y sus gobernadores son una marcada minoría.Es desde esta relación de fuerzas que se hace más necesario el acuerdo político.

En este tipo de circunstancias difíciles, el Gobierno no tiene que pretender que la oposición comparta los costos políticos, sino que lo deje hacer. Es el caso del anuncio del senador Pichetto, de que no es necesaria la aprobación del Congreso para el acuerdo con el FMI. Si fuera necesario,- como reclama el kirchnerismo,- cabría la duda de si se podría lograr. Pero si no pasa por el Parlamento, el Ejecutivo puede alcanzarlo por su propia decisión, como lo ha dicho el Presidente del Bloque del Peronismo Federal en el Senado.

La importancia de la política se ha visto en el aumento de la Bolsa, que tuvo lugar a raíz de la sanción de la Ley de Mercado de Capitales. La única noticia económica positiva que tuvo el gobierno en varias semanas fue la sanción de esta ley, que contó con el concurso de la oposición "dialoguista".

En cuanto a la "emergencia tarifaria" que ata el aumento de tarifas al incremento de los salarios, que fue aprobada por todos los bloques del peronismo en Diputados, de ser sancionada por el Senado, el Presidente la vetaría. Si ello sucede, Macri estaría usando una atribución que le concede la Constitución. Los dos tercios requeridos de ambas Cámaras para anularlo son muy difíciles de conseguir. Es que el Ejecutivo, contando con sólo un tercio de una de las dos cámaras, lo ratifica.

Estos ejemplos nos muestran que en la crisis, la buena relación entre oficialismo y oposición está funcionando y que es posible generar un consenso, a través de dejar hacer al Gobierno, siempre que este no pretenda compartir los costos.

Pero hay un tema complejo y se da dentro de la coalición oficialista. Por primera vez en dos años y medio de gobierno,- Macri los cumplió el jueves 10 de mayo,- siete diputados oficialistas no votaron contra la emergencia tarifaria, optando por ausentarse del recinto. Ellos fueron cuatro diputados de la Coalición Cívica,- incluida Carrió,- dos del PRO y una del radicalismo.

Esto muestra que lograr el consenso no sólo implica la cooperación de la oposición dialoguista, sino también el mantenimiento de la cohesión en la propia coalición oficialista.

El cierre de los mercados del viernes 12, con tasa de interés llegando al 50%, dólar llegan a 24 pesos y el Banco Central vendiendo 1.200 millones de dólares para contenerlo, confirman que la crisis está lejos de haber sido resuelta y hacerlo no es una cuestión de ni de optimismo ni de pesimismo, sino de realismo.

El autor es analista político. Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.
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Miércoles, Mayo 23, 2018

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