Casi como una invitación de este clima que nos anima más que nunca a #quedarnosencasa, mientras veía las hojas de la palmera agitar, me detuve un instante a pensar.

Pensar en estos poco más de sesenta días transcurridos, que no son tantos pero que a la vez parecen una eternidad. Tiempo de aprendizajes, logros y pérdidas.

¿Qué aprendimos? Pasemos lista: a valorar la vida; a quedarnos en nuestras casas mucho más de la cuenta; a pasar más tiempo en familia; aprendimos a aprender desde casa, a hacer de la propia casa el aula y patio escolar; a reunirnos y comunicarnos on line. Fuera de casa, a mantener distancia física con las personas; a saludarnos con el codo o al estilo oriental: haciendo mínima reverencia; a abusar del agua y el jabón para asearnos y llevar a todos lados soluciones higiénicas a base de agua y alcohol. Aprendimos a consumir vía delivery y a usar barbijo en todo lugar.

Los logros fueron importantes. Primero y fundamental: que el Covid19 no ingresó a nuestra ciudad. Nos mantenemos sin presencia viral y un índice bajísimo de casos de Dengue que no alcanzan siquiera para pensarlo como endemia. En buena medida porque logramos blindar la ciudad. Logramos de a poco y entre todos recuperar lugares, actividades…, que la ciudad no esté tan desierta, ni las plazas eternamente vacías o los negocios cerrados. Logramos, al menos en cajeros y entidades bancarias, a ordenarnos y respetar al otro manteniendo distancia social; a superar rápidamente obstáculos en el proceso de enseñanza y aprendizaje y a utilizar las herramientas de la comunicación 2.0 para, a través de allí, direccionar talleres de todo tipo ofreciendo alternativas para la actividad hogareña. Todo lo logrado fue con compromiso, cumpliendo y cuidando al otro.

Repasemos las pérdidas. Perdimos el abrazo, el estrecharnos las manos; el compartir un asado; el fútbol de las sábado a las 17, y seguramente el fútbol será una de las últimas actividades que se permitan. En términos futboleros te diría que la pelota está en nuestro campo, y si la sabemos cuidar, como lo hacía Riquelme, seguramente vamos a ganar más que a perder. Una de las cosas que perdimos y que en lo particular siento bastante es el compartir el mate, el mismo mate; el reunirnos en familia o disfrutar de un sábado al aire libre. Perdimos turismo, aspecto importante para nuestra ciudad. Tuvimos que dejar para el próximo año nuestra Fiesta Nacional del Surubí, con un dato muy importante: a más de un año del Mundial de Pesca ya se cuenta con 1.136 Equipos inscriptos. También debió postergarse el Pintemos Goya, actividad cultural que cada año convoca a más pintores de diversos puntos del país y de países limítrofes. Perdimos hasta el agua del río, con una bajante histórica, aunque aquí la historia es otra. Nos quedan imágenes inéditas de las costas Goyanas y una situación hídrica que provoca mucha preocupación.

Son tiempos de distanciamiento social, de cambio de hábitos sociales; pero muchos somos los que vemos con preocupación a otras ciudades de Argentina, pueblos cercanos a nuestra Goya que tuvieron que retroceder, volver a Fase Uno.

Perdieron todo lo que lograron por relajarse, por pensar que nada podría pasar, por desatender los consejos y normas, por no respetar, ni respetarse, ni pensar en los demás.

No queremos que nos pase lo mismo. Pero eso depende de todos, y fundamentalmente es una responsabilidad tuya y mía que lo logrado no lo perdamos. Entre todos debemos seguir avanzando , salir de a poco del Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio.

En este tiempo resignamos muchas cosas, momentos, acontecimientos, celebraciones, festejos, juntadas…; no debemos desperdiciar tanto esfuerzo.

Por eso es que te invito a reflexionar juntos. Pensemos cada día de estos dos meses todo lo que atravesamos y lo que superamos: cumpliendo, cuidándonos entre todos.

Se viene un momento bravo. Ya lo estamos atravesando en realidad. Argentina comenzó a experimentar aumentos en los casos de coronavirus, y este clima que me invitó a pensar en todo esto no es buen aliado. Puede ayudar a aumentar los riesgos.

Hay mucho por hacer y muchas conductas por corregir. Nos estamos relajando y eso no puede suceder. Por tu bien y el de todos. Qué no nos pase como a esas ciudades, esas provincias que debieron retornar a fase 1 y lamentar la pérdida de todo lo logrado, de lo mucho o poco que se había conseguido…, incluso lamentar lo peor: vidas humanas.

La palmera sigue agitándose y las hojas otoñales del fresno caen fácilmente. No debe caer la esperanza y la decisión de actuar responsablemente y de acuerdo a las normas de salubridad y convivencia.


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